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Patrimonio histórico

Amigos de Badajoz urge un protocolo que regule los conciertos de la Alcazaba

Como se hace en Mérida con el Teatro Romano, debe recoger seguimiento arqueológico durante los preparativos, tarifa, fianza, condiciones de limpieza y límite de asistencia

Escenario de Los Palomos en la Alcazaba de Badajoz, este sábado.

Escenario de Los Palomos en la Alcazaba de Badajoz, este sábado. / JOTA GRANADO

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Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

Quieren dejarlo claro. No se oponen a que los espacios patrimoniales acojan actividades culturales que dinamicen y enriquezcan el propio entorno, pero teniendo en cuenta el lugar en el que están. La asociación Amigos de Badajoz considera que las actividades que se desarrollan en la Alcazaba tienen que ser compatibles con el respeto y la protección del patrimonio y para ello reclaman la aprobación de un protocolo que regule las condiciones en las que se pueden celebrar determinadas actividades estableciendo unas limitaciones y exigencias.

El presidente de Amigos de Badajoz, Manuel Cienfuegos, realiza esta reflexión coincidiendo con la celebración de la fiesta de Los Palomos, que ha tenido uno de sus dos escenarios en el interior de la Alcazaba, donde se han concentrado miles de personas. Cienfuegos apunta que no todos los espectáculos que se celebran en este recinto tienen las mismas características técnicas, auditivas y de público asistente, por lo que sería conveniente «poner límites a determinadas prácticas que no son compatibles con el monumento».

Este colectivo considera que las administraciones responsables deberían «poner coto o condicionar» a las actividades programadas «pensando siempre en la conservación del patrimonio». Así, su presidente señala que el propio Consorcio de Mérida tiene aprobada una norma publicada en el Diario Oficial de Extremadura (DOE) que regula la organización de conciertos en el Teatro Romano, según la cual se autorizan siempre que cumpla unos condicionantes basados en la protección del bien y den garantías de un uso correcto de las instalaciones.

Fianza y arqueólogo

Este protocolo -apunta Cienfuegos- obliga al arrendador a cumplir unas mínimas normas, tasas, fianza en caso de destrozos, condiciones de limpieza, límite de asistencia y otros requisitos, así como la presencia de un arqueólogo en el momento en que la organización ocupe el recinto. Estas exigencias podrían hacerse extensivas a la Alcazaba, para así garantizar la protección de su parque arqueológico.

Cienfuegos recuerda que pidió al Consorcio del Casco Antiguo de Badajoz la elaboración de este protocolo hace más de un año, pero aún no han recibido respuesta. No la esperan, porque se temen que ni el ayuntamiento ni la Junta «se toman en serio el potencial de nuestra Alcazaba».

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