Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Participó en la producción musical en Cibeles

Pedro Monty acompaña al Papa León XIV en su multitudinaria eucaristía en Madrid

El músico montijano, que ya actuó para Benedicto XVI en 2011, afrontó la eucaristía y procesión papal con mayor serenidad y madurez

Pedro Monty durante uno de los ensayos previos al evento de Cibeles.

Pedro Monty durante uno de los ensayos previos al evento de Cibeles. / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El pianista y compositor extremeño Pedro Gutiérrez, conocido artísticamente como Pedro Monty -Montijo, 1974-, vivió ayer uno de los momentos más estelares, exigentes y memorables de toda su carrera profesional. El músico montijano participó con su piano y voz en la producción musical que acompañó al Papa León XIV durante la multitudinaria eucaristía y posterior procesión celebradas en la capital madrileña.

Tras su participación en la misa presidida por el Papa, Monty ha compartido sus impresiones sobre una jornada que califica de “histórica” y que ha vivido desde un prisma de madurez, gratitud y una profunda espiritualidad.

El escenario fue un marco imponente: una Plaza de Cibeles abarrotada, donde se congregaron coro, orquesta y equipo técnico, destacando que estaba repleto de jóvenes talentos. La responsabilidad que caía sobre él, lejos de abrumarlo, se ha convertido en un motor de agradecimiento.

15 años después de Benedicto XVI

Para Monty, de raíces musicales profundas –comenzó a los ocho años influenciado por su abuelo Diego Gutiérrez, director de la mítica Orquesta Monty-, la envergadura del evento fue máxima. El montijano ya había actuado ante el Papa Benedicto XVI en las Jornadas Musicales de la Juventud –JMJ- de 2011. “Era mucho más joven, tenía menos experiencia y vivía todo con más nervios y con cierta sensación de vértigo” dice Monty, quien segura que ahora lo ha “afrontado con más serenidad y madurez, disfrutando más cada momento”.

A pesar de que el mundo y la Iglesia han cambiado sus formas de comunicarse en estos quince años, el pianista destaca que el núcleo de la experiencia permanece intacto: “La emoción de ver a tanta gente reunida en torno al Papa y la fuerza que tiene la música para unir corazones”, relata el músico.

Pedro Monty, junto a compañeros que estuvieron presenten también en la JMJ de 2011.

Pedro Monty, junto a compañeros que estuvieron presenten también en la JMJ de 2011. / Cedida

Al servicio de “algo mucho más grande”

La respuesta a la multitud que abarrotaba el centro de Madrid fue, sin duda, lo más impactante para el músico. Cientos de miles de fieles –entre los que destacó una gran presencia de jóvenes y familias- contagiaron una “alegría serena y una sensación de esperanza” que inundó la Plaza de Cibeles.

Frente a esa marea humana, Monty explica cuál era el verdadero objetivo de los artistas sobre el escenario: “Los músicos estamos al servicio de algo mucho más grande que nosotros. Pensé que la música tenía que ayudar a la gente a rezar, a emocionarse y a sentirse unida” y asegura que “escuchar a miles de personas cantar al mismo tiempo” hace que entienda la música como algo que “puede llegar mucho más lejos”. El artista asegura que “en la televisión se aprecia la magnitud, pero estar dentro es otra cosa: sentir el silencio de la oración y la emoción de la gente ha sido impresionante”.

El pianista concluye con un balance lleno de humildad, asegurando que ver la respuesta y entrega de los fieles hace que “todo el esfuerzo valga la pena”. Una página de oro más en la trayectoria de un músico que sabe hacer de su arte un puente hacia lo trascendente.

Tracking Pixel Contents