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Entrevista a María Gemio

'Todos iguales, todos legales': una "misión" sin cruzar las fronteras de Badajoz

La asociación nació hace dos décadas para acompañar a quienes llegaban a Badajoz en busca de trabajo, refugio o una nueva vida, y hoy sigue tendiendo puentes frente a los bulos y la falta de oportunidades

Miembros de la asociación durante la festividad de ‘La Noche en Blanco’.

Miembros de la asociación durante la festividad de ‘La Noche en Blanco’. / Cedida

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Badajoz

María Gemio, desde niña, siempre quiso ser misionera. Viajar por el mundo, ayudar al prójimo. Hasta estudió para ello. Finalmente no lo hizo, pero se le quedó "esa idea de ayudar a los demás", recuerda, y convirtió Badajoz en su lugar de misión. Desde allí creó la asociación 'Todos iguales, todos legales', una entidad que ha acompañado a personas migrantes que llegaron a la ciudad buscando trabajo, refugio, una vida posible o un lugar donde empezar de nuevo.

Su nombre nació primero como un lema, pero terminó quedándose como identidad. Era una declaración de principios: defender la dignidad de quienes llegaban, regularizar situaciones, acompañar trámites y tender puentes con una ciudad que aún no sabía muy bien cómo mirar a sus nuevos vecinos.

"Empezaba a venir mucha gente a España y empezaban también a tener problemas. Vimos que empezaba a haber inmigración hacia España y dijimos: habría que hacer algo", explica Gemio. Al principio, muchos llegaban para trabajar en el campo. "Llegaban, se compraban un coche viejísimo o una furgoneta para ir a trabajar, y hubo muchos accidentes y muertes", asegura.

Miembros de la asociación durante la Almossasa de Badajoz.

Miembros de la asociación durante la Almossasa de Badajoz. / Cedida

La asociación hizo de todo

Aquel "habría que hacer algo" tomó forma en un local de la Diputación de Badajoz y, durante los primeros años, la asociación hizo casi de todo. Acompañaba a migrantes a la Policía, a Extranjería o a cualquier ventanilla donde hiciera falta una voz que mediara. "Hacíamos de todo, incluso ir a sacar a alguien que habían detenido", recuerda. También acudía a pueblos y colegios para desmontar prejuicios. "Dábamos charlas para que la gente se quitara esas manías, esos estereotipos de que los inmigrantes venían a quitar el trabajo. Antes eran esas cosas; ahora son peores", lamenta.

María Gemio junto a otros miembros de la asociación, intercambiando culturas.

María Gemio junto a otros miembros de la asociación, intercambiando culturas. / Cedida

Para Gemio, el contacto directo ha sido siempre la mejor vacuna contra el rechazo. "Los que ya conocen a alguien no suelen tener ese rechazo. El problema está en quienes no conocen a nadie", defiende. "Mucha gente me dice: he tenido cinco años a unas chicas cuidando a mi padre o a mi madre y han sido buenísimas. Tan buenas que, muchas veces, son mejores que los propios hijos".

Esa sigue siendo una de las labores principales de la entidad: poner en contacto a personas migrantes con familias que necesitan cuidados en casa. "Seguimos enviando personas a cuidar a ancianos y a casas desde hace 25 años", afirma. Lo hacen sin cobrar, como parte de una red de confianza que ha unido a familias pacenses con quienes buscaban una oportunidad laboral.

Necesidades

La asociación ha cambiado porque también lo han hecho las necesidades. Antes, muchas gestiones eran presenciales y el acompañamiento físico resultaba imprescindible. Hoy, con la digitalización, ya no necesitan tanto a alguien que vaya con ellos a una oficina, pero siguen requiriendo orientación, apoyo y ayuda para encontrar trabajo o vivienda. "Ahora todo es digital y ya no nos necesitan tanto físicamente. Pero nos siguen necesitando para orientarse, para buscar trabajo o para resolver problemas".

En la actualidad, una de las mayores dificultades es el acceso a una casa. "Ahora mismo el problema es la vivienda. Y no es solo un problema de migrantes, es un problema general, pero en ellos se acentúa mucho más", subraya. Para quien no tiene contrato, nómina o aval, la dificultad se multiplica. "Si ya de por sí te dicen que no, imagínate si no tienes contrato", lamenta. A ello se suma que 'Todos iguales, todos legales' se ha quedado sin local después de que el edificio donde estaban fuera vendido para otros usos.

Intercambiando arte y cultura en la asociación.

Intercambiando arte y cultura en la asociación. / Cedida

Otro cambio importante tiene que ver con el perfil de quienes llegan. Gemio distingue entre la inmigración laboral, mayoritaria en Badajoz, y las personas refugiadas o solicitantes de asilo. En ese sentido, cree que mezclarlo todo bajo una misma etiqueta alimenta "discursos simplistas y falsos". Contra estos, la asociación ha dedicado buena parte de su vida a informar. Gemio rechaza los bulos que presentan a los migrantes como una carga para la sanidad o como responsables de la delincuencia. "Se dice que están copando la Seguridad Social, pero no es verdad. La mayoría son gente joven, fuerte y sana. Ellos no van casi nunca al médico", afirma.

Sostienen sectores esenciales

También recuerda que muchos sostienen sectores esenciales, como el campo o los cuidados. "La inmigración volvió a levantar el campo en Extremadura. Había muchas fincas abandonadas porque la gente ya no quería trabajar allí, y con ellos se volvieron a levantar muchas". Por eso le duele que se imponga un relato contrario, construido a menudo sobre mensajes que circulan por WhatsApp o redes sociales. "Una noticia falsa se puede contrarrestar, pero el bulo hace mucho daño porque es algo que se dice", reflexiona.

Así, 'Todos iguales, todos legales' cumple dos décadas en un momento difícil, con menos recursos y sin sede fija, pero con una red que sigue viva. Continúan orientando, buscando empleos, derivando a la banca ética cuando alguien necesita un pequeño préstamo y repartiendo ropa u otros recursos entre familias. Quizás María Gemio no fue misionera en África ni en América, como imaginaba de niña, pero ha demostrado que ayudar no siempre exige irse lejos. A veces basta con abrir una puerta, prestar una voz y recordar, una y otra vez, que todos son iguales y todos deben ser legales.

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