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Denuncia ciudadana

Nuevas quejas por la presión del agua e María Auxiliadora: "Es inhumano vivir así"

Cansados de los continuos cortes e incidencias en la red, los vecinos recogen más de 150 firmas para exigir soluciones inmediatas a Aqualia y al ayuntamiento

Vídeo | Esta es la presión del agua de uno de los establecimientos en María Auxiliadora

La Crónica de Badajoz

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Alejandro Martín G.

Badajoz

Ducharse con un hilo de agua fría, apagar los electrodomésticos para evitar que se rompan o verse obligados a comprar botellas de agua para poder atender a los clientes de un bar. Esta es la realidad diaria a la que se enfrentan algunos vecinos y comerciantes de la margen derecha del barrio de María Auxiliadora, en Badajoz.

"Hartos" de una situación que arrastra "deficiencias" desde hace más de tres años, los afectados se han organizado de forma independiente para recoger firmas y exigir una solución inmediata tanto a la empresa concesionaria, Aqualia, como al ayuntamiento.

A día de hoy, la plataforma vecinal ya ha recogido entre 150 y 160 firmas, un movimiento ciudadano que surge de la necesidad de los propios residentes de crear un "altavoz común y fuerte". Los vecinos critican además el "abandono institucional de la zona" y el "agravio económico" que sufren: pagan recibos de entre 70 y 80 euros en los que más del 60% del importe corresponde a tasas e impuestos de unas infraestructuras que, según denuncian, no funcionan.

Esta falta de potencia en la red de agua no se manifiesta de forma continua, sino que bloquea el caudal en las franjas horarias de mayor consumo doméstico. Las tuberías se quedan "prácticamente secas" en tres momentos clave del día: entre las 09.30 horas y las 11.00 horas de la mañana, durante la hora de la comida, es decir, de 14.30 horas a 15.30 horas de la tarde y de forma "especialmente severa", a partir de las 20.00 o 21.00 horas de la noche.

De la ducha fría al desierto en los pisos altos

El "desabastecimiento intermitente" no solo rompe por completo las rutinas más básicas, sino que ha instalado una constante sensación de impotencia e indignación. Los testimonios recogidos en las calles de la barriada reflejan el choque diario entre los servicios que se pagan y unas "carencias" que obligan a los afectados a hacer auténticos malabarismos para algo tan cotidiano como asearse.

"A las dos de la noche tienes agua, pero a las ocho o las nueve de la tarde no hay nada. Tengo dos niños chiquininos y se tienen que bañar como si fueran patitos bajo un hilo de agua. Parece que estamos viviendo en el tercer mundo", lamenta Antonio Pozo, dueño del bar Bianca del Art, vecino del barrio y uno de los portavoces de la movilización. Además, explica que la situación se vuelve "insostenible" en los pisos altos mientras que en los bajos el problema impide que se enciendan los calentadores, obligando a los vecinos a ducharse con agua fría incluso en invierno, ya que según ellos, la llegada del agua a un tercer o cuarto piso es "casi imposible"

Beatriz Rodríguez, residente en un bajo piso de la calle Jesús Rincón Jiménez, explica que su hijo vive de alquiler en otro piso afectado y ha llegado a estar " tres días enteros sin una gota de agua", teniendo que acudir a su vivienda familiar para asearse y recoger botellas de agua. Por su parte, Rafael Hernán, otro de los portavoces vecinales, recalca que para poder ducharse en condiciones se tiene que levantar a las seis de la mañana: "Es el único rato en el que hay algo más de presión, después de esa hora, estás vendido".

El sector comercial y hostelero del barrio también está sufriendo las consecuencias de esta "anomalía" en la red de agua. Sonia Royano, persona que regenta el bar del Centro de Mayores de María Auxiliadora, confirma que lleva dos meses sufriendo bajadas "drásticas" de presión que afectan directamente a su negocio. "Por la mañana, sobre las nueve y media, y por la tarde-noche, de la presión solo cae un hilito de agua. Cuando un cliente me pide un vaso de agua en esas horas, no puedo dárselo del grifo, tengo que recurrir a las botellas de agua que tenemos para vender", relata la hostelera.

Facturas de 80 euros por un "servicio fantasma"

Uno de los puntos que más indignación genera entre el vecindario es el "elevado" coste de los recibos de Aqualia, que se mantienen "intactos" a pesar de las "deficiencias" del servicio. Los vecinos sienten que están pagando por un bien básico que no reciben. Armando Álvarez, vecino implicado en la iniciativa, denuncia el "desequilibrio" de los impuestos locales. "Es abusivo que un matrimonio de 80 años pague un recibo de agua de 80 euros, de los cuales solo 27 euros corresponden al consumo real y 53 euros son impuestos. Si pagamos una tasa de infraestructura en la factura, es para que nos den un servicio de calidad. Nos están cobrando por algo que no tenemos", argumenta Álvarez.

Por su parte, la empresa concesionaria, Aqualia, explica la situación de una manera más técnica. Fuentes de la compañía niegan de forma tajante que exista un fallo de presión a lo largo de toda la barriada María Auxiliadora, defendiendo que la red general funciona correctamente tras las obras de renovación y sustitución de las tuberías antiguas por tuberías de PVC ejecutadas hace un par de meses. No obstante, la empresa reconoce que existe una "problemática muy localizada" en el sector comprendido entre María Auxiliadora y la avenida Damián Téllez Lafuente.

El motivo, según explican, es la antigüedad de los materiales, ya que ese tramo específico es todavía de fibrocemento y no resiste los empujes habituales. "Ahí tenemos la presión reducida porque, si la aumentamos, las tuberías estallan", justifican desde la empresa concesionaria. A pesar de esta reducción preventiva, los técnicos de Aqualia aseguran que las mediciones oficiales arrojan un resultado de 2,8 kilos de presión, un parámetro que afirman que "está muy por encima de los mínimos legales exigidos".

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