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Clausura

Andrés Correa culmina en Talavera la Real como número uno y sueña con el Ala 11: "Me gustaría terminar con el Eurofighter"

La Base Aérea despide a 14 nuevos pilotos tras completar la 113 Fase de Caza y Ataque en el Ala 23

Los alféreces alumnos completan una exigente etapa con 88 misiones de vuelo y el tradicional desfile de F-5

Andrés Fernando Correa, número uno de la promoción de la Fase de Caza y Ataque en la Base Aérea de Talavera la Real.

Andrés Fernando Correa, número uno de la promoción de la Fase de Caza y Ataque en la Base Aérea de Talavera la Real. / Rebeca Porras

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Andrés Correa Miller, alférez alumno natural de Málaga y criado en El Puerto de Santa María, en Cádiz, ha cerrado este viernes en la Base Aérea de Talavera la Real y Ala 23 un año decisivo en su formación militar. Lo ha hecho como número uno de la promoción de la Fase de Caza y Ataque, reconocimiento al que suma también el premio a la mejor calificación en la subfase de tiro Aire-Suelo.

La Plaza de Armas de la Unidad ha acogido a las 11.00 horas el acto de clausura de esta fase, integrada por 14 alféreces alumnos, que han completado en Talavera la Real una de las etapas más exigentes de su preparación como futuros pilotos de caza del Ejército del Aire y del Espacio. La ceremonia ha contado con autoridades civiles y militares, familiares, amigos, personal del Ala 23 y representantes de la enseñanza militar aérea.

Correa Miller, de 22 años, ha definido la jornada como el final de una experiencia intensa y difícil de olvidar: "Ha sido una experiencia inolvidable y, sobre todo, un orgullo para mí haber pertenecido a este grupo", ha señalado tras recibir el diploma. El alférez alumno ha destacado también el valor humano de la promoción: "Es fascinante volar con todos mis compañeros y me llevo un gran recuerdo".

Daniel Fernando Correa coloca su placa de honor de los números uno de la Fase de Caza y Ataque del Ala 23.

Andrés Fernando Correa Miller coloca su placa de honor de los números uno de la Fase de Caza y Ataque del Ala 23. / Rebeca Porras

El joven gaditano regresará ahora a la Academia General del Aire. El próximo 10 de julio está previsto que los alumnos reciban el despacho de teniente. A partir de ahí, quedará pendiente la asignación de destinos. En su caso, Correa Miller tiene clara su preferencia: "Mi idea sería acabar en una unidad operativa; me gustaría terminar en el Ala 11 con el Eurofighter, pero ya se verá qué me depara el destino".

Una última lección

El acto ha incluido la tradicional última lección del coronel Daniel Fernández de Bobadilla Lorenzo, jefe de la Base Aérea de Talavera la Real y del Ala 23, dirigida de forma especial a los alféreces alumnos que culminan su formación en la Escuela Militar de Caza y Ataque. En su intervención, el coronel ha querido ordenar lo aprendido durante el curso en torno a tres ideas: competencias, habilidades y confianza.

Fernández de Bobadilla recordó que los alumnos han completado una formación técnica y operativa de enorme exigencia, con 88 misiones de vuelo, unas 92 horas en el aire y 52 misiones de simulador por cada alumno. Según explicó, durante este proceso han adquirido 166 competencias observables y evaluables por los profesores de vuelo de la escuela.

El jefe del Ala 23 detalló que esas competencias incluyen conocimientos, actitudes y capacidades profesionales esenciales para un piloto de caza en áreas como las técnicas de vuelo, la gestión, la conciencia situacional y las tácticas de combate. A ellas se suman maniobras y ejercicios específicos en vuelo y simulador, desde procedimientos normales del avión, rodajes, despegues, aterrizajes, emergencias o aproximaciones instrumentales hasta navegación a baja cota, tácticas de ataque, tiro Aire-Suelo, interceptaciones y combate visual.

Momento de la entrega de diplomas a los alumnos del curso.

Momento de la entrega de diplomas a los alumnos del curso. / Rebeca Porras

El coronel definió el F-5 como un aula singular, "la única aula en cualquier entorno académico, civil o militar de España capaz de desplazarse por el aire a velocidad supersónica". Una escuela con dos sillas, la del profesor y la del alumno, en la que ambos deben operar sometidos a altas aceleraciones y a un entorno en el que cada decisión cuenta.

"Creedme cuando os digo que estáis preparados", trasladó a los alumnos. No obstante, insistió en que el curso no solo ha servido para aprender maniobras, sino también para formar la mente del piloto de combate. En ese sentido, subrayó la importancia de la toma de decisiones en milisegundos, la comunicación efectiva, la inteligencia emocional y la capacidad de análisis bajo presión.

"En un avión de combate no tenéis botón de pausa, analizad la situación y tomad las medidas adecuadas"

Daniel Fernández de Bobadilla Lorenzo

— Jefe de la Base Aérea de Talavera la Real

"En un avión de combate no tenéis botón de pausa", advirtió el coronel, antes de recordarles una enseñanza básica para afrontar cualquier situación no prevista: "Controlad el avión, analizad la situación y tomad las medidas adecuadas".

Reconocimiento al esfuerzo de alumnos e instructores

El general director de Enseñanza del Ejército del Aire y del Espacio, Rafael Saiz Quevedo, fue el encargado de cerrar oficialmente la fase. En su intervención, agradeció públicamente el trabajo de todo el personal de la unidad, del Ala 23 y de la Escuela Militar de Caza y Ataque, por hacer posible que cada año un grupo de oficiales complete su preparación como pilotos de caza.

Saiz Quevedo felicitó también a los alféreces alumnos, a quienes recordó que en pocos días recibirán su segunda estrella y el título de piloto militar. "Lo que habéis hecho hasta aquí es paso previo para todo eso", afirmó, en referencia a las responsabilidades que asumirán en sus próximas unidades.

"Por la responsabilidad de vuestro trabajo y por las características de vuestro trabajo, no tenéis derecho a equivocaros", señaló el general ante los alumnos. Por ello, les animó a mantener el mismo nivel de esfuerzo y disciplina en sus futuros destinos.

El reconocimiento se extendió igualmente a los profesores de la escuela, los instructores que han acompañado a los alumnos durante esta fase. Saiz Quevedo les trasladó el agradecimiento del Ejército del Aire y del Espacio por "el trabajo bien hecho" y por el empeño diario en una labor esencial para la formación de los pilotos militares.

El desfile de clausura que puso el broche final al curso en la Base Aérea de Talavera la Real.

El desfile de clausura que puso el broche final al curso en la Base Aérea de Talavera la Real. / Rebeca Porras

La jornada concluyó con la entrega de diplomas a los alféreces alumnos, recibidos de manos de sus respectivos instructores, y con el tradicional desfile de aviones F-5, una imagen simbólica para cerrar el ciclo de formación en la Base Aérea de Talavera la Real, referencia nacional en la preparación avanzada de los futuros pilotos de caza.

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