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FERIA DE SAN JUAN 2026

Amaia Montero elogia a Extremadura en Badajoz: "Esta es la tierra de mi abuelo Enrique"

Más de 4.000 fans "se mueren" por La Oreja de Van Gogh en el primer gran concierto del recinto ferial

Vídeo | Badajoz corea los grandes himnos de La Oreja de Van Gogh

JOTA GRANADO

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Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

Tardaron más de quince minutos en salir al escenario sobre la hora prevista. Eran las 22.18 horas de una noche tórrida de un día aún más tórrido y el auditorio del recinto ferial estaba lleno en todo el frontal. Arriba, iluminado con placas blancas. Abajo, más de 4.000 fans (según la organización) de La Oreja de Van Gogh, con Amaia Montero de vuelta, menos inquieta de lo que sus incondicionales la recuerdan, pero con su misma dulce voz y su melena rubia inconfundibles.

Veinte temas en un concierto que se prolongó algo más de hora y media y que en la despedida no dio pie a completar el espectáculo con bises, por mucho que sus seguidores se quedaron pendientes de que algo se moviese, rogando "Otra, otra". No hubo respuesta. Pero no se fueron de vacío. La banda donostiarra repasó buena parte de su repertorio, incluidos un par de temas de la etapa de Leire Martínez.

"¡Esto no es un concierto, es una fiesta!"

Con el primer tema ya no hubo duda: el público estaba dispuesto a cantarlo todo. Incluso había pandillas que habían preparado por escrito las letras para no saltarse ni un renglón. '20 de enero', de entrada. Un concierto sin fisuras. 'Deseos de cosas imposibles', segunda canción. Tercera: 'El último vals'. La cantante no esperó más para dirigirse a quienes desde abajo seguían todos sus pasos: "Extremadura es una tierra maravillosa, solo una cosa: mucho calor, por lo demás, una tierra maravillosa, es la tierra de mi abuelo, Enrique Montero". Aplausos, como era de esperar. Y la cantante empezó a animarse: "¡Esto no es un concierto, es una fiesta!".

Calor pasó el grupo y mucho calor el público. Amaia quizá no acertó con su atuendo: un vestido de manga larga y botas hasta casi la rodilla, ambos de lentejuelas.

Uno tras otro, todos los temas eran coreados desde abajo: Cuando cantó 'Nadie como tú' parecía entonar su trayectoria: "Solamente una mirada es suficiente para hablar, ya son más de veinte años de momentos congelados, en recuerdos que jamás se olvidarán".

El público que disfrutó del concierto.

El público que disfrutó del concierto. / JOTA GRANADO

En la quinta canción empezó a animarse y a saltar con 'Dicen que dicen'. El la sexta se colocó un sombrero. En la pantalla se iban proyectando imágenes de los seguidores, felices. Todos se la sabían: "chuchuchuchuchú". Otra más del repertorio más conocido: "Sin tu luna, sin tu sol sin tu dulce locura". Terminó y empezaron a gritar el nombre de la vocalista: "Amaia, Amaia", gestos que ella agradecía con sonrisas. El frontal se apagó y la vocalista apareció encima de un escenario móvil que se fue elevando para cantar 'El vestido azul', un tema cuyo final Xabier San Martín bordó con el theremin.

Xabi fue el encargado de iniciar la siguiente canción al piano, solo en el escenario, 'Guapa'. Amaia lo acompaño a partir del estribillo y ya se quedó para ofrecer la décima canción: 'Ven y acércate', que arroparon 4.000 voces al unísono. "Dime dónde has ido, dónde esperas en silencio". Para seguir con "Cuéntame al oído". Todos los brazos arriba moviéndose como un mar de olas. "La canción más bonita del mundo". ¡Amaia, Amaia!. 'Tranvía 28' y 'Rosas'. Cuando la vocalista se callaba, realizaba el gesto simbólico de acercar el micro al público: "con la carita empapada".

El escenario.

El escenario. / JOTA GRANADO

Llegó una breve pausa y la gente empezó a pedir temas que echaban el falta. No tardó en encenderse de nuevo el escenario. ¡Amaia, Amaia!. Aún quedaban cuatro canciones. 'Perdida', 'Cuídate' ("cierra la puerta, ven y siéntate cerca"). 'Muñeca de trapo' ("Me abrazaría al diablo sin dudar") y, para terminar, no podía faltar 'Me muero por tí'. "¡Badajoz, me muero por ti!" fue su despedida, antes de que estallase el confeti y de que la banda se abrazase haciendo un corro en el escenario. No hubo más. Ni menos. No defraudaron.

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