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Fuegos artificiales San Juan 2026

La suspensión de los fuegos provoca un debate entre los vecinos de Badajoz

Algunos residentes pacenses lamentan la pérdida de una de sus tradiciones más queridas junto al río Guadiana, mientras surgen voces aisladas que priorizan la prevención si no hay garantías de seguridad

Vídeo | Reacción de los vecinos de Badajoz a la cancelación de los fuegos artificiales en la feria de San Juan

Alejandro Martín G.

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Alejandro Martín G.

Badajoz

La Feria de San Juan de Badajoz afronta su noche más especial envuelta en un clima de profundo debate entre sus vecinos. Tras confirmarse que la capital pacense no contará este año con su tradicional espectáculo de fuegos artificiales debido al riesgo de incendios y a las normativas de prevención ambiental, se han producio diversas opiniones. La pérdida de la cita pirotécnica en las inmediaciones del Puente de Palmas ha provocado un hondo pesar entre algunos residentes, quienes rechazan de forma masiva quedarse sin una de sus costumbres mas arraigadas, relegando a una posición minoritaria la postura de quienes justifican la suspensión por motivos de seguridad.

El descontento que se respira en algunos de los ciudadanos pacenses es prácticamente absoluto. Para diversos residentes de la capital pacense, el espectáculo de los fuegos artificiales de la víspera de San Juan no es un mero adorno prescindible, sino el verdadero motor y el corazón de las fiestas locales. Existe el sentimiento de que, con la falta del espectáculo, la feria se queda completamente vacía y despojada de su esencia. Los vecinos defienden con pasión que esta cita constituye un derecho de disfrute colectivo que une a familiares y amigos, lamentando el revés que supone especialmente para el público infantil, que se queda sin el momento "más alegre y esperado" de toda la feria. Además, la justificación climatológica no convence a los residentes; muchos recuerdan que el calor extremo y las altas temperaturas de finales de junio han sido la tónica habitual en la historia de la ciudad, por lo que no comprenden que se rompa una tradición histórica por factores ambientales con los que se ha convivido toda la vida.

"Yo pienso que los fuegos artificiales deberían hacerse, por que es una tradición. Es una forma de que todo el mundo viva la feria y si faltan los fuegos es como sino la hubiera", relata Manuel de la Encarnación, uno de los vecinos descontentos con la cancelación de los fuegos. Además, Manuel lamenta que "sobre todo es una pena para los críos". En esta misma línea de descontento y profunda desconfianza se sitúa Juan José Naranjo, vecino jubilado de la ciudad, quien va más allá y cuestiona directamente los motivos oficiales del Ayuntamiento: "A algunos no les interesa económicamente esto. Eso de que se han cancelado por problemas de incendio no tiene lógica, no la tiene" explica Naranjo.

A este apego cultural se suma un fuerte escepticismo técnico respecto al peligro real que reviste la zona de lanzamiento. Gran parte de los vecinos manifiesta abiertamente su incomprensión ante la idea de que un espectáculo pirotécnico junto al río Guadiana pueda provocar un incendio. Ellos también argumentan que el propio entorno fluvial, con la masa de agua y la configuración de los márgenes, ofrece un cinturón de aislamiento natural inmejorable frente a cualquier chispa. Por ello, la mayoría de los residentes sostienen que la actuación de las autoridades debería centrarse de manera prioritaria en la limpieza, el desbroce y la vigilancia de las parcelas rurales y solares de la periferia, en lugar de "clausurar" un espectáculo urbano "controlado".

La seguridad por encima de la fiesta

No obstante, frente al enfado de varios vecinos, también emergen voces que priorizan la prudencia medioambiental ante la ola de calor, asumiendo las directrices de los especialistas. María Fernández, maestra de profesión, reconoce que la noticia la pilló completamente desprevenida, pero apoya la medida por responsabilidad colectiva. "Me da pena por que es algo emblemático de la ciudad, pero entiendo que las altas temperaturas contribuyen y que si los especialistas han dicho eso para la seguridad del resto, pues lo hacen. Me parece bien", afirma Fernández.

Este criterio es compartido por Joaquín Dich, jardinero de profesión, quien por su experiencia laboral conoce de primera mano la vulnerabilidad del entorno vegetal frente a las altas temperaturas. "Ah, pues si hay peligro de incendio, pues me parece bien", afirma Dich. Además, Joaquín piensa que "si se cree que hay peligro de incendio es mejor que no se celebre, por que con este tiempo es peligroso."

Por otra parte, el debate ciudadano ha abierto la puerta a nuevas preocupaciones que van más allá del riesgo de fuego, introduciendo variables como el impacto acústico de la pirotecnia en las mascotas. Félix Murillo ve en la situación meteorológica una justificación aceptable, pero propone una evolución urgente en el formato del espectáculo tradicional. "El tema de las altas temperaturas parece una justificación en principio por el riesgo de incendios que hay. Sin embargo, hay una lucha que se lleva desde hace mucho tiempo en tener en cuenta a los animalitos, como son esos perros y demás. Se podrían hacer unos fuegos artificiales sin tanto estruendo y sin tanto ruido. A lo mejor se pueden conseguir algunos espectáculos visuales muy bonitos procurando no fastidiar el medio ambiente y también sin perjudicar a los animales.", exclama Murillo.

Con la decisión ya tomada, el debate sigue encendido en las calles de la capital pacense. En la noche del 23 al 24 de junio, el cielo sobre el Guadiana no se teñirá de colores ni el Puente de Palmas vibrará con el estallido de la pólvora. Badajoz se encamina así a una de sus noches de San Juan más atípicas de las últimas décadas.

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