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Feria de San Juan

El Guadiana se llena de música con la OEx aunque la cancelación de los fuegos frena la llegada de público

La cancelación de la pirotecnia ha reducido la asistencia al concierto anual de la Orquesta de Extremadura

Por primera vez, los 58 músicos estarán dirigidos por una mujer: Beatriz Fernández

Asistentes al concierto, esperando el comienzo del concierto de la OEx.

Asistentes al concierto, esperando el comienzo del concierto de la OEx. / M. C. M.

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Mari Carmen Mateos

Mari Carmen Mateos

Badajoz

El embarcadero de la margen derecha del río Guadiana se ha transformado una noche más en un espectacular auditorio al aire libre para acoger el concierto de la Orquesta de Extremadura (OEx). A pesar de que este año la cancelación de los fuegos artificiales ha condicionado bastante la asistencia -se ha visto más huecos libres en la ladera que en años anteriores, pacenses de todas las edades llenaron el césped preparados a modo picnic. Con mantas, mesas y sillas plegables en un ambiente familiar y festivo, la gente iba llegando poco a poco para disfrutar de una velada que se repite todos los años.

Pero la gran novedad del concierto está en el podio ya que, por primera vez, la orquesta está liderada por una mujer, la directora Beatriz Fernández, quien, junto al concertino Nerses Avakimyan, guiará con maestría a una sólida plantilla de 58 músicos.

Orquesta de Extremadura, durante el ensayo previo al concierto.

Orquesta de Extremadura, durante el ensayo previo al concierto. / M. C. M.

El sofocante calor habitual de finales de junio amenazaba con complicar las exigentes pruebas de sonido realizadas esta tarde, entre las 20.30 y las 21.30 horas. De hecho, los músicos han esperado a que el sol bajase lo suficiente para que llenase el escenario de sombra y poder comenzar el ensayo, durante el cual corría una brisa agradable a la sombra, aunque algunos profesionales expuestos al sol se quejaban del calor. La previsión de la OEx es que, con la caída del sol, venga un alivio fluvial para refrescar el ambiente. La anécdota será el horario de inicio pues, aunque los programas oficiales fijaban la cita a las 22.00 horas, la hora real del concierto está fijada, al igual que en los últimos años, a las 22.30 horas.

Ausencia de fuegos artificiales

El cierre del espectáculo romperá con la tradición, ya que no pudo enlazarse con el estallido de los fuegos artificiales de San Juan. Hae Won Oh, directora gerente de la OEx, lamentaba horas antes del inicio del concierto que "este año, el final apoteósico enlazado con los fuegos artificiales no ha podido ser", aunque aseguraba que pondrían las mismas ganas de siempre.

Esta ausencia de pirotecnia provocó un goteo de gente menor al de otros años. Esther, asistente al evento junto a su grupo de amigos, comparte su visión: "Es un fastidio muy grande que no se lancen los fuegos artificiales puesto que es algo muy bonito de Badajoz, pero siempre es mejor mantener la seguridad". Además, es un buen motivo por el cual se han suspendido, aunque se podría haber hecho algo como en otras ciudades", se lamenta, aunque añade que "no ocurre nada porque, mientras, vamos a disfrutar de la fantástica orquesta aquí en el escenario y en el río que se está muy bien".

A pesar de la menor afluencia inicial, la entrega de la orquesta suplirá con creces la falta del espectáculo visual, algo que los asistentes valoran enormemente. "Venimos todos los años y, aunque se echarán de menos los fuegos al final y hay algo menos de gente, escuchar este nivel de música junto al río es un auténtico lujo para Badajoz", comenta un vecino de San Fernando que acude junto a su familia. Durante una intensa hora de concierto, la OEx desplegará una propuesta musical diseñada para conectar con el gran público que arrancará con la obertura de Ruslán y Liudmila, de Mikhail Glinka, dando paso a un dinámico contraste entre Europa del Este y la música española.

La formación desgranará las célebres Danzas eslavas de Antonín Dvořák junto a reconocidas páginas de zarzuela como los preludios de El tambor de granaderos y La revoltosa, de Ruperto Chapí; el Fandango de Doña Francisquita, de Amadeo Vives; y el preludio de La torre del oro, de Gerónimo Giménez. Con las últimas notas flotando sobre las aguas del Guadiana, la OEx volverá a demostrar que la música clásica es el mejor canalizador para la convivencia en una de las noches más cortas del año.

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