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Previsión

La ola de calor afloja, pero Extremadura encara un verano más cálido de lo normal

La Aemet prevé valores por encima de la referencia en julio, agosto y septiembre, tras una primavera muy seca y la segunda más templada de la serie

El alivio de los termómetros podrían favorecer el lanzamiento de los fuegos artificiales de la Feria de Badajoz, pero la agencia estatal pide prudencia y recuerda que el riesgo de incendio no se mide solo por la temperatura

El delegado territorial de la Aemet en Extremadura, Marcelino Núñez, durante la rueda de prensa.

El delegado territorial de la Aemet en Extremadura, Marcelino Núñez, durante la rueda de prensa. / Cedida

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

La primera ola de calor del verano empieza a remitir en Extremadura. Lo hará a partir del jueves, con una bajada generalizada de las temperaturas que puede rondar entre los seis y los ocho grados de media en el conjunto de la región. El alivio llegará después de varios días de calor intenso, con máximas que han superado los 41 grados en algunos puntos, aunque la Agencia Estatal de Meteorología advierte de que este episodio ha sido solo el primero de un verano que se presenta, de nuevo, más cálido de lo normal.

El delegado territorial de la Aemet en Extremadura, Marcelino Núñez, ha explicado que la ola de calor "tiende a disminuir" y que, entre el miércoles y el jueves, debería quedar atrás. Para el miércoles todavía se mantienen avisos amarillos en algunas zonas, como el norte de Cáceres, Villuercas y La Siberia, pero el jueves ya no se prevé ningún aviso por altas temperaturas en la comunidad.

El descenso será notable. En Cáceres, incluso, las máximas podrían quedar por debajo de los 30 grados, mientras que durante el fin de semana los termómetros se moverán en torno a los 33 o 34 grados. "Van a ser temperaturas agradables comparadas con las que tenemos ahora", ha señalado Núñez, que ha matizado que no se trata de un desplome continuado, sino de una bajada clara el jueves y una posterior estabilización.

Un verano por encima de la media

La tregua, sin embargo, no cambia la tendencia de fondo. La predicción estacional de Aemet para julio, agosto y septiembre apunta a que lo más probable es que las temperaturas se sitúen por encima de los valores climatológicos de referencia, calculados sobre el periodo 1991-2020. Es decir, Extremadura afronta un verano con más calor del habitual.

Núñez ha recordado que junio no suele ser el mes más característico de las olas de calor, más propias de julio y agosto, pero ha advertido de que cada vez se comporta más como un mes plenamente veraniego. "No puedo decir científicamente que cada año haya más olas de calor, porque eso los modelos no lo predicen así, pero sí que cada año tenemos un escenario que favorece más esos episodios", ha explicado.

La ola de estos días ha sido corta, de tres o cuatro jornadas, y no tan intensa ni persistente como otras recientes. Aun así, el delegado de Aemet ha pedido no restarle importancia: "El daño se produce por la persistencia, tanto en máximas como en mínimas, pero no hay que quitarle hierro a una ola de calor de cuatro días".

En cuanto a las precipitaciones para el trimestre julio-agosto-septiembre, no existe una señal clara que permita anticipar un verano más húmedo o más seco de lo normal. La previsión apunta a valores normales o ligeramente superiores, aunque en Extremadura la lluvia veraniega suele ser escasa y muy dependiente de tormentas puntuales.

La decisión sobre los fuegos, aún en el aire

La bajada de temperaturas también se mira con atención desde Badajoz, donde el ayuntamiento baraja el sábado como posible fecha para el lanzamiento de los fuegos artificiales de la feria. El alivio en los termómetros puede ayudar, pero Aemet recuerda que la decisión no depende solo de los grados.

Núñez ha sido prudente y ha explicado que habrá que valorar la situación uno o dos días antes, porque intervienen otros factores como el viento, la humedad y el índice de riesgo de incendios. "El índice de incendio es acumulativo, no cambia de un día para otro prácticamente, porque tiene en cuenta otros factores", ha indicado.

El delegado territorial ha insistido en que Aemet ofrece la información meteorológica y el nivel de peligro, pero la decisión final corresponde a las administraciones competentes. "Nosotros damos el riesgo y el ayuntamiento, la junta o quien toque decide si tira los fuegos o no tira los fuegos", ha afirmado. En todo caso, ha subrayado que existe contacto permanente con las instituciones para seguir la evolución de la previsión.

Una primavera muy seca y muy cálida

El verano llega después de una primavera extrema en Extremadura. El trimestre marzo-abril-mayo de 2026 ha sido calificado por Aemet como muy seco y muy cálido. La temperatura media fue de 16,5 grados, frente a los 14,9 grados de referencia, lo que supone una anomalía positiva de 1,6 grados. Con esos datos, ha sido la segunda primavera más cálida del periodo 1991-2020 y la tercera más cálida de los últimos 36 años, solo por detrás de 1997 y 2023.

También ha sido una primavera muy pobre en lluvias. Entre marzo, abril y mayo se acumularon 88,2 litros por metro cuadrado de media en la región, frente a los 147,3 litros habituales. El déficit alcanza así los 59,6 litros por metro cuadrado y las precipitaciones se quedaron en el 59 % del valor de referencia. Ha sido, además, la cuarta primavera más seca del periodo 1991-2020.

Marzo, abril y mayo fueron secos, sin que ningún mes compensara el déficit del anterior. Y junio mantiene la misma tendencia. "Prácticamente no hemos tenido ninguna precipitación", ha señalado Núñez, que no espera lluvias importantes en los últimos días del mes.

La parte positiva está en el balance del año hidrológico. Desde el 1 de octubre de 2025 hasta el 31 de mayo de 2026 se han acumulado 666,3 litros por metro cuadrado de media en Extremadura, frente a un valor de referencia de 528,1. Esto supone el 126 % de la media y deja un superávit de 138,2 litros por metro cuadrado. "Vivimos un poco de las rentas" del invierno, ha resumido Núñez, en referencia a una temporada marcada por el paso continuado de borrascas.

Marcelino Núñez, durante la rueda de prensa en la Delegación del Gobierno, esta mañana.

Marcelino Núñez, durante la rueda de prensa en la Delegación del Gobierno, esta mañana. / Cedida

El balance, por tanto, deja una fotografía con contrastes: una primavera muy cálida y muy seca, un año hidrológico todavía húmedo gracias al invierno y un verano que se espera más caluroso de lo normal. La ola de calor remite, pero el calor seguirá siendo el protagonista.

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