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Denuncia

"Me he sentido abandonada": un año sin respuesta tras la caída de una anciana en el Casco Antiguo de Badajoz

La familia de Ángela Martínez reclama "al menos empatía" después de sufrir un accidente causado por una baldosa rota que estuvo a punto de costarle un ojo

Sostienen que su reclamación patrimonial sigue sin resolverse, aunque el consistorio asegura que todos los expedientes abiertos reciben contestación

Ángela señala el tramo del acerado que le hizo tropezar y caer, provocándole numerosas heridas.

Ángela señala el tramo del acerado que le hizo tropezar y caer, provocándole numerosas heridas. / Diego Rubio Paredes

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Ha pasado un año desde que Ángela Martínez, vecina de Badajoz, sufrió una aparatosa caída en el Casco Antiguo tras tropezar con una baldosa rota en la esquina de las calles Luis de Morales y San Pedro de Alcántara. Ocurrió el 3 de junio del año pasado, alrededor de la una del mediodía. Entonces tenía 88 años. Hoy, con 89, su familia asegura que todavía no ha recibido una respuesta del Ayuntamiento de Badajoz a la reclamación presentada tras el accidente.

Su hija, Macarena Santisteban, recuerda que aquel día se activó "todo el protocolo". Acudió la Policía Local, se tomaron fotografías del pavimento, se realizó un atestado y una ambulancia trasladó a Ángela a urgencias. La mujer sufrió una herida en la ceja, lesiones en el pómulo y en la rodilla, y necesitó puntos de sutura. "Pudo perder el ojo", recuerda ahora su hija, que insiste en que el daño no fue solo físico.

La familia presentó denuncia a través de los agentes municipales que acudieron al lugar y, posteriormente, una reclamación patrimonial por medio de una abogada. "Ha pasado un año y seguimos sin respuesta", lamenta Macarena. Lo que más le duele, explica, no es solo la espera administrativa, sino la falta de un gesto. "Me hubiera gustado que desde el ayuntamiento nos hubieran preguntado, que nos dijeran que están intentando solucionar el problema". Algo. Una respuesta. "Ser empático", afirma.

Una recuperación lenta y con miedo

Ángela era, antes de la caída, una mujer autónoma. Salía sola, hacía su compra y mantenía su rutina diaria sin depender de nadie. El accidente "la cambió" y "la recuperación fue lenta", cuenta su hija. Durante los primeros días, Macarena tuvo que contratar a una persona para acompañarla, ya que ella trabaja y no podía estar siempre con su madre. Después, poco a poco, fue recuperando algo de confianza.

"A una persona de esa edad, si coge miedo a salir, la condenas a vivir entre cuatro paredes", reflexiona Macarena. Para la familia, ese es uno de los efectos más graves de este tipo de accidentes: no solo las heridas visibles, sino la inseguridad que queda después. La caída limitó durante meses la vida cotidiana de una mujer que hasta entonces se movía con independencia por su barrio.

La baldosa que provocó el tropiezo, según relata la familia, fue reparada meses después. Sin embargo, Macarena advierte de que el problema puede repetirse, porque se trata de una curva en la que los vehículos erosionan de nuevo el pavimento. "Al final acaba otra vez igual, otra vez rota", señala.

Detalle de las heridas tras la caída provocada por una baldosa del suelo en mal estado.

Detalle de las heridas tras la caída provocada por el mal estado del suelo. / La Crónica

La hija de Ángela insiste en que no habla solo por su madre. Asegura que muchas personas han sufrido caídas en la ciudad y no han llegado a denunciar. "Hay mucha gente reacia a la denuncia y no entiendo por qué. Cuando uno denuncia no está haciendo nada malo. Al revés, está pidiendo que solucionen un problema", defiende. En su opinión, el mal estado del acerado no afecta únicamente al Casco Antiguo, sino a diferentes puntos de Badajoz.

"Nos hemos sentido desprotegidas"

Macarena explica que ha decidido dar visibilidad al caso por recomendación de amigos y porque considera necesario que se conozca lo ocurrido. La reclamación, asegura, sigue adelante, pero también quiere poner el foco en la sensación de abandono. "Yo soy una persona enamorada de Extremadura y de Badajoz, pero nos tienen que dar herramientas para vivir tranquilos, en paz, y para que nuestra gente esté protegida", relata.

La hija de Ángela reprocha al ayuntamiento la falta de contacto durante este año. "Cuando pasa esto, yo me he sentido desprotegida. Sobre todo, abandonada", dice, y añade que no esperaba una solución inmediata, pero sí una comunicación mínima. A su juicio, no cuesta nada enviar una carta, "aunque sea un corta y pega", para interesarse por la persona afectada y preguntarle cómo se encuentra. Ese, sostiene, "debería ser el primer paso".

Fuentes del Ayuntamiento de Badajoz, señalan que siempre que existe una denuncia se contesta. Explican que, cuando se presenta una reclamación de este tipo, se abre un procedimiento contencioso y se responde. No obstante, precisan que habría que estudiar el caso concreto para conocer en qué punto se encuentra y si todavía está dentro de plazo. "Es una cuestión administrativa", indican.

Ángela, en la actualidad.

Ángela Martínez, en la actualidad. / Diego Rubio Paredes

Un año después, la familia de Ángela sigue esperando esa respuesta. Mientras tanto, Macarena pide que el caso sirva para algo más que para recordar una caída. Quiere que se repare lo que esté mal, que se escuche a quienes se han visto afectados y que se entienda que detrás de cada baldosa rota puede haber mucho más que un tropiezo.

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