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Arte

José Ramón González, coleccionista de arte de Badajoz, halla en el Rastro de Madrid dos retratos inéditos del pintor Antonio Solís Ávila

Las obras, datadas en 1943, representan al influyente crítico de arte José Francés y a la bailarina Áurea de Sarra

José Ramón González junto a las obras halladas en el Rastro.

José Ramón González junto a las obras halladas en el Rastro.

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Esteban Valero Vizcano

El investigador y activista cultural José Ramón González ha vuelto a protagonizar un importante hallazgo para el patrimonio artístico español con la localización de dos retratos inéditos del pintor cacereño Antonio Solís Ávila (1906-1984), adquiridos recientemente en el mercado de El Rastro de Madrid.

Se trata de dos obras realizadas en pastel y lápices de colores, fechadas y dedicadas en 1943, que representan a una de las parejas más influyentes del panorama intelectual de la España del siglo XX, el crítico de arte José Francés y su esposa, la bailarina internacional Áurea de Sarra. Las piezas fueron encontradas en un establecimiento de la calle del Carnero y conservan en el reverso una inscripción manuscrita con la referencia "Sr. Francés, calle General Goded 19", un detalle clave que confirma su procedencia y su vinculación con el entorno íntimo del matrimonio, al haber formado parte de la decoración de su hogar antes de su dispersión. Este hallazgo se suma a otras recuperaciones recientes impulsadas por González, entre las que destacan la localización de la placa de bronce de Pérez Comendador sustraída en Badajoz, la recuperación de la obra Sendas obstinadas de Pedro Gross y el descubrimiento de un retrato inédito de Godofredo Ortega Muñoz.

El crítico de arte José Francés y su esposa, la bailarina internacional Áurea de Sarra.

El crítico de arte José Francés y su esposa, la bailarina internacional Áurea de Sarra. / Cedida

El virtuosismo técnico de uno de los grandes retratistas españoles

Las dos piezas recuperadas, de una técnica impecable y una notable profundidad psicológica, están firmadas por Antonio Solís Ávila. Nacido en el municipio cacereño de Madroñera y establecido en Madrid, Solís Ávila fue una de las figuras más reconocidas del ámbito ilustrativo y pictórico de la posguerra española. Su prestigio y dominio técnico le llevaron a desempeñar el puesto de dibujante principal en el diario ABC y en la revista Blanco y Negro, donde dejó constancia de su trazo minucioso como cronista visual de la sociedad de su tiempo. Considerado un maestro del retrato, a lo largo de su trayectoria fue distinguido con la Medalla Nacional de Bellas Artes y cuenta con obra en colecciones institucionales como la del Congreso de los Diputados. Estos dos dibujos a pastel, fechados en 1943, reflejan la madurez de su técnica, captando con especial sutileza las texturas y el carácter de dos de las personalidades más relevantes de su época.

El legado artístico de José Francés y Áurea de Sarra

La trascendencia histórica de este hallazgo reside especialmente en la identidad de los retratados. José Francés (1883-1964), conocido bajo el seudónimo literario de 'Silvio Lago', fue uno de los críticos de arte más influyentes de la primera mitad del siglo XX en España y ejerció como secretario perpetuo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su figura tuvo un peso determinante en el panorama cultural de su tiempo, con una capacidad de influencia que marcó el reconocimiento de numerosos artistas, tanto en el impulso de sus carreras como en su proyección institucional. A su lado, su esposa Áurea de Sarra (1889-1974) destacó como una de las pioneras de la danza trágica y la estatuaria viviente en Europa, llegando a cautivar a públicos de distintos países.

El matrimonio llegó a reunir una de las colecciones privadas de arte más destacadas, eclécticas y relevantes de su época. Tras la muerte de José Francés en 1964, Áurea de Sarra se retiró progresivamente de la vida pública y, ante la falta de recursos, se vio obligada a desprenderse de parte de la colección que ambos habían construido. Áurea de Sarra falleció años después en una situación de aislamiento y dificultades económicas, en un contexto en el que el legado artístico del matrimonio ya se había dispersado en el mercado del arte y en distintas colecciones.

La emoción del hallazgo en El Rastro

"Encontrar estos retratos dedicados en El Rastro ha supuesto una profunda conmoción y un auténtico acto de justicia histórica", señala José Ramón González. "No solo se trata de recuperar dos dibujos excepcionales de un maestro extremeño de la talla de Solís Ávila, sino también de rescatar la memoria de un matrimonio que tuvo un papel central en nuestra cultura. Que los rostros de José Francés y Áurea de Sarra acabaran descontextualizados en un rastro refleja con claridad cómo el olvido y la ruina llegaron a borrar parte de su esplendor. Mi objetivo es que vuelvan a ocupar el lugar de honor que les corresponde en la historia del arte".

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