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En la calle Regino de Miguel

El ascensor del conflicto: vecinos de Santa Marina en Badajoz denuncian destrozos, suciedad e inseguridad en sus puertas

El presidente de la comunidad denuncia que la instalación de un ascensor por parte de una empresa privada ha dejado las aceras destrozadas, un punto ciego de inseguridad y escombros desde hace cuatro meses sin que nadie asuma responsabilidades

Gerardo Barrientos señala una de las zonas que la empresa ha dañado.

Gerardo Barrientos señala una de las zonas que la empresa ha dañado. / Diego Rubio

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Mari Carmen Mateos

Mari Carmen Mateos

Badajoz

Gerardo Barrientos, vecino y presidente de una de las comunidades de las antiguas viviendas municipales de Santa Marina, ha alzado la voz ante lo que considera una situación de "abandono absoluto" y una falta de civismo institucional y empresarial. Lo que comenzó como una obra necesaria para mejorar la accesibilidad de un bloque colindante -el número 5- se ha convertido en una pesadilla para los residentes del bloque vecino, quienes ven cómo su entorno se deteriora sin que ninguna administración ni empresa rectifique los daños.

Los problemas se han originado a raíz de las obras de instalación de un ascensor en la fachada trasera del número 5 de la calle Regino de Miguel. Si bien los trabajos terminaron hace aproximadamente un mes y medio, las secuelas visibles en el espacio público continúan. Gerardo señala con indignación un cúmulo de ripios, cascotes y restos de obra abandonados junto a una bombona de gas en mitad del patio: "Eso lleva ahí por lo menos cuatro meses", denuncia. Según explica, al reclamar a los albañiles que se llevaran los escombros, la respuesta de la empresa fue que esos restos no les pertenecían, argumentando que se encontraban originalmente en una antigua "covacha" para guardar enseres. Sin embargo, para los vecinos resulta intolerable que la constructora vaciara dicho espacio, dejara los desechos por el jardín público y se marchara.

Bombona, escombros y enseres abandonados al lado de la nueva zona de ascensor.

Bombona, escombros y enseres abandonados al lado de la nueva zona de ascensor. / Diego Rubio

A este problema se suma el lamentable estado en el que han quedado los accesos y las aceras del entorno. Para la ejecución de la obra y el transporte de los materiales, el presidente asegura que la empresa introdujo camiones de gran tonelaje y vehículos pesados que han terminado por destrozar el suelo. "En cuanto empiece la época de lluvias, la tierra se filtrará y atascará el alcantarrillado", advierte Barrientos. Además, el paso de la maquinaria pesada supuso la eliminación de dos grandes setos que formaban parte de las zonas verdes. Para los vecinos, lo lógico en un entorno civilizado sería que la empresa encargada de las obras rectificara y reparara los desperfectos ocasionados una vez finalizado el proyecto, pero la realidad es que nadie ha aparecido para arreglar los daños.

Zona donde la empresa eliminó dos setos.

Zona donde la empresa eliminó dos setos. / Diego Rubio

Abandono del ayuntamiento

La indignación también apunta a la gestión del ayuntamiento. Estas calles interiores, paralelas a la actual calle Antonio Ayuso, pertenecen al grupo de las antiguas viviendas municipales. Tradicionalmente, la zona destacaba por estar "ajardinada, bien cuidada y limpia". Sin embargo, Barrientos denuncia una estrategia reciente por parte del consistorio local para desentenderse del mantenimiento. Según relata Gerardo, recientemente se ha prohibido la entrada de los barrenderos y servicios de limpieza municipales a estos patios. "Lo que tratan es de demostrar que son patios privados para que nosotros tengamos que hacernos cargo de la limpieza", afirma. Los vecinos rechazan categóricamente esta postura, recordando que son espacios completamente abiertos y de libre tránsito por donde pasa cualquier ciudadano, por lo que su mantenimiento debe seguir siendo de competencia pública. Como consecuencia de esta falta de limpieza, los patios acumulan suciedad y excrementos de perros.

Otro de los puntos críticos de la denuncia afecta a las zonas verdes y la seguridad. Para poder encajar la estructura del nuevo ascensor, la empresa taló un árbol, una pérdida que los vecinos respetan por cuestiones de prioridad de accesibilidad, pero que ha traído consecuencias. Al desaparecer el árbol, ese rincón del fondo ha quedado sumido en la oscuridad, convirtiéndose en un "punto ciego" idóneo para la realización de actividades inseguras durante la noche. Barrientos exige al ayuntamiento que instale una farola para devolver la tranquilidad. Aquí, rompe una lanza a favor de la concejalía de Alumbrado, señalando que en ocasiones anteriores, la respuesta fue inmediata: "Al día siguiente ya los tenía aquí arreglándolo. Esa concejalía sí funciona", agradece, esperando que esta vez el ayuntamiento actúe con la misma prontitud.

Problemas con los árboles

Finalmente y ajeno a la obra, el estado de lo árboles del patio mantiene en vilo a los vecinos. Al tratarse de ramas que tienden a "abombarse" e inclinarse hacia los lados por su peso, se están introduciendo en las ventanas de los pisos. Barriento irge a una poda por parte del servicio de Parques y Jardines para acabar con las molestias.

Árboles entrando por las ventanas de los vecinos de la calle Regino de Miguel.

Árboles entrando por las ventanas de los vecinos de la calle Regino de Miguel. / Diego Rubio

Ante la falta de respuestas por parte de la empresa de ascensores y del ayuntamiento y Policía Local, a las que ya se han enviado recursos tanto a nivel particular como a través del administrador de la comunidad, el presidente no descartan acudir a la vía judicial. "Nosotros queremos hablarlo y arreglar las cosas por las buenas antes de irnos a malas, pero llevamos meses peleando por cosas que son básicas para la convivencia", concluye Gerardo Barrientos.

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