Tras siete días de trabajo en La Guaira
"Lo único que pude hacer fue abrazarlo": el duro regreso desde Venezuela de los bomberos de Badajoz
Los diez efectivos del CPEI, junto a la perra de rescate Luka, han sido homenajeados tras su labor en una de las zonas más afectadas por los terremotos
La presidenta de la diputación ha destacado el esfuerzo de los profesionales y ha anunciado una ayuda de 50.000 euros a través de Cruz Roja

Diego Rubio Paredes

El silencio respetuoso y los aplausos cargados de una profunda emoción han inundado hoy el paraninfo de la Diputación de Badajoz. A las 10.00 horas, la institución provincial ha rendido un homenaje oficial y han dado un caluroso recibimiento a los diez efectivos del Consorcio Provincial de Extinción de Incendios (CPEI) que regresaron el pasado sábado tras una dura misión humanitaria de siete días en Venezuela.
Allí, en la devastada zona de La Guaira y con su campamento base desplegado en la playa de Caracas, los profesionales pacenses -junto a la perra de rescate Luka- se han vaciado en las labores de búsqueda y localización de víctimas, así como en el aseguramiento de viviendas colapsadas tras los trágicos terremotos que sacudieron el país americano el pasado 24 de junio.

Los bomberos han trabajado durante siete días en La Guaira, una de las zonas más debastada por los terremotos. / Diego Rubio
Un equipo humano junto a Luka
El equipo especializado ha estado compuesto por Luis Moreno (jefe de equipo), José Manuel Bellorín (responsable de seguridad), Raúl Aza (jefe de la unidad de búsqueda y rescate), Carlos Estrella, Juan J. Farrona, Carlos Coronado (especialistas en rescate y apuntalamiento), Rafael González (unidad canina) junto a Luka, Javier Muriel (sanitario), José Manuel Guerrero y Martín Serván (unidad de logística y apoyo técnico).
La presidenta de la Diputación de Badajoz, Raquel del Puerto, no ha escatimado en palabras de gratitud y reconocimiento ante el esfuerzo de unos profesionales que, como ha reconocido, se enfrentaron a una realidad muchísimo más dura de lo que se conoce en España. "Las esperanzas con las que ibais eran compartidas por todos nosotros: rescatar al mayor número de personas posibles. Sabemos que la situación era extrema, pero tenéis que estar muy orgullosos de la labor realizada. Los extremeños hemos estado muy pendientes de vosotros", ha afirmado la presidenta, quien además ha recordado que enviarán una ayuda de 50.000 euros destinada a Venezuela a través de Cruz Roja para paliar los efectos de la catástrofe.

Recepción a los bomberos del CPEI en la Diputación de Badajoz. / Diego Rubio
Durante el acto, también se ha puesto en valor la compleja red logística que permitió activar al equipo en apenas doce horas. Se ha agradecido especialmente a Cesar La Torre, pieza clave en la coordinación de ayuda material en la provincia y cuya hermana coordinó la recepción sobre el terreno en Venezuela, así como a Alex Cresta, representante de la comunidad venezolana en Extremadura.
El sabor amargo de la impotencia
Sin embargo, el testimonio más sobrecoger lo ha ofrecido el jefe del equipo, Luis Moreno. Con la voz entrecortada por el impacto emocional de lo vivido, Moreno ha relatado el verdadero significado de esta misión para el consorcio, marcada indefectiblemente por una palabra: impotencia. “En nuestro trabajo estamos acostumbrados a ayudar, a buscar soluciones y a luchar hasta el último momento para salvar vidas. Sin embargo, allí he aprendido que también existen situaciones en las que, por mucho que quieras, simplemente no puedes hacer más. Aceptar eso es una de las partes más difíciles de la profesión”, ha confesado el jefe del contingente.
Moreno ha compartido una de las vivencias que, según sus palabras, le acompañará para siempre. Ocurrió durante las tareas de reconocimiento de un edificio completamente colapsado, donde varios familiares aguardaban con desesperación noticias de sus seres queridos. “Se acercó un hombre y, antes de que pudiéramos decir nada, nos dio las gracias. Nos dijo que éramos los primeros bomberos que veía desde que ocurrió la tragedia. Después, nos señaló el lugar donde se encontraba el cuerpo de su hermana”. Tras evaluar la estructura, las condiciones de inestabilidad del inmueble hacían totalmente imposible el acceso sin poner en riesgo la vida de los propios bomberos. “En ese momento no pudimos darle la respuesta que él esperaba. Recuerdo perfectamente cómo me miró a los ojos. No supe qué decirle. No había palabras capaces de aliviar un dolor así. Lo único que pude hacer fue abrazarlo”.
Ese abrazo, devuelto por aquel ciudadano venezolano en mitad de las ruinas, simboliza el verdadero éxito de una expedición que, si bien ha regresado con la tristeza de no haber podido rescatar supervivientes, dejó una huella en los bomberos. “Ese abrazó me hizo comprender que, a veces, nuestra labor no consiste únicamente en rescatar personas. En ocasiones, lo único que podemos ofrecer es nuestra paciencia, respeto y humanidad. Y aunque para nosotros pueda parecer poco, para quien está viviendo el peor momento de su vida puede significarlo todo”, ha concluido Moreno, desatando una cerrada y prologada ovación que ha puesto en pie a toda la sala.
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