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Un sector muy tensionado

Alquilar un piso para estudiar en Badajoz cuesta ya un 50% más que hace dos años: "Una habitación ronda los 300 euros"

Las inmobiliarias alertan de que el mercado universitario es el que más se ha encarecido, mientras la escasez de oferta mantiene la presión sobre las rentas

Una joven mira los anuncios de pisos en alquiler en la fachada de una inmobiliaria de Badajoz.

Una joven mira los anuncios de pisos en alquiler en la fachada de una inmobiliaria de Badajoz. / Diego Rubio Paredes

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Encontrar un piso de alquiler en Badajoz se ha convertido en una carrera de obstáculos, pero hay un colectivo que está sufriendo especialmente el encarecimiento del mercado: los estudiantes universitarios. En apenas dos años, el precio de una habitación ha pasado de los 180-200 euros mensuales a rozar los 300 euros, un incremento de casi el 50%, según coinciden algunos de los expertos inmobiliarios de la ciudad.

Los últimos datos del portal inmobiliario Idealista reflejan que el precio medio del alquiler en la ciudad de Badajoz se sitúa en 8,5 euros por metro cuadrado, tras aumentar un 2,9% durante el último trimestre y un 2,5% en el último año. Pese a estos datos, la ciudad sigue siendo la capital de provincia más barata para alquilar, según diversos portales. Sin embargo, los profesionales del sector aseguran que esas cifras esconden una realidad mucho más acusada en el mercado universitario, donde la demanda supera con creces a la oferta disponible y los precios han experimentado un crecimiento mucho más acelerado.

El alquiler para estudiantes, el más encarecido

"Los pisos para estudiantes ya nos están pagando casi 300 euros por habitación", explica Tana Almodóvar, CEO y fundador de Loft Sinergias Inmobiliarias. El empresario recuerda que hace apenas dos años lo habitual era pagar entre 180 y 200 euros por una habitación, por lo que considera que la evolución del mercado ha sido "una pasada".

La subida también se aprecia en el resto de viviendas destinadas al alquiler. Según Almodóvar, un apartamento de un dormitorio ronda actualmente los 600 euros al mes, mientras que un piso de tres habitaciones se alquila en torno a los 900 euros y las viviendas de cuatro dormitorios alcanzan con facilidad entre 1.000 y 1.200 euros mensuales.

Rafael Rodríguez Martínez, gerente de Zona Urbana, coincide en ese diagnóstico y sostiene que el alquiler para estudiantes es el segmento que más se ha encarecido. "La subida en el piso del estudiante es muchísimo mayor", afirma. En su experiencia, un piso de tres dormitorios que hace unos años se alquilaba por unos 600 euros alcanza hoy los 850 euros, mientras que los de cuatro habitaciones llegan hasta los 1.200 euros.

10 solicitudes de alquiler al día

"Antes una habitación costaba entre 180 y 200 euros; ahora está en 300 euros totalmente", resume el gerente de la inmobiliaria, que asegura que la demanda continúa creciendo a medida que se acerca el inicio del curso universitario.

La presión sobre el mercado se deja notar especialmente en estas fechas. Rodríguez explica que, mientras en campañas anteriores podía disponer de entre 50 y 60 pisos para estudiantes, este verano apenas le quedan ocho viviendas disponibles. "En otros años podía tener 50 o 60 pisos; este año tengo ocho", señala. A ello se suma una demanda constante que, según sus cálculos, alcanza una decena de solicitudes diarias de grupos de estudiantes que buscan alojamiento en la ciudad.

¿Por qué retiran los propietarios sus pisos del mercado?

Ambos expertos coinciden en señalar que el principal problema no reside únicamente en el aumento de la demanda, sino en la escasez de viviendas disponibles para alquilar. A su juicio, numerosos propietarios han optado por retirar sus inmuebles del mercado por la inseguridad que perciben ante posibles impagos o situaciones de okupación: «Los precios están disparados por el miedo a la inquiokupación», asevera Rodríguez Martínez.

"Cada vez que se toca la ley de vivienda se retiran más viviendas del mercado; la gente no quiere alquilar porque no se fía", sostiene Almodóvar, quien considera que la inseguridad jurídica ha reducido de forma progresiva la oferta de alquiler disponible en Badajoz.

Rodríguez comparte ese análisis. "Hay poca vivienda de alquiler y los precios se disparan", resume. Según él, el temor de muchos propietarios ha provocado que cada vez sea más difícil acceder a una vivienda, especialmente para las familias, mientras que estudiantes, trabajadores desplazados y militares se han convertido en los perfiles preferidos por los arrendadores.

"A estudiantes, militares y trabajadores, todo el mundo los quiere"

La explicación, según el gerente de Zona Urbana, es sencilla. Los contratos temporales ofrecen mayor tranquilidad a los propietarios porque les permiten recuperar antes la vivienda. "A estudiantes, militares y trabajadores, todo el mundo los quiere", afirma. En cambio, acceder a un alquiler de larga duración resulta cada vez más complicado para quienes buscan una vivienda habitual. "Las familias lo tienen mucho más difícil", resume.

El incremento de los precios también está teniendo un importante impacto económico sobre quienes llegan desde otras localidades extremeñas para estudiar en la Universidad de Extremadura. Rodríguez asegura que muchos padres muestran su sorpresa cuando conocen las rentas actuales. "Hace cuatro años pagaba 180 euros por mi hijo y ahora tengo que pagar 350", es una de las frases que, según explica, escucha con frecuencia en la oficina. A ese desembolso hay que sumar los gastos de suministros, alimentación y transporte, lo que incrementa notablemente el coste de estudiar fuera del domicilio familiar.

"Se tiene que estabilizar, no puede subir más"

Pese a la tensión que vive el mercado, el gerente de Zona Urbana cree que el alquiler podría estar acercándose a su límite. "Se tiene que estabilizar, no puede subir más", afirma. De hecho, asegura que algunas viviendas han comenzado a rebajar ligeramente su precio porque ya encuentran más dificultades para cerrar operaciones.

Los dos profesionales consideran que la solución pasa por aumentar la oferta de viviendas disponibles. Mientras Almodóvar apuesta por una legislación que aporte mayor seguridad tanto a propietarios como a inquilinos, Rodríguez reclama una mayor protección jurídica para quienes alquilan sus inmuebles, incentivos fiscales y una reducción de la burocracia para facilitar la construcción de nuevas viviendas.

Hasta que esas medidas lleguen, el mercado del alquiler en Badajoz continúa inmerso en una fuerte tensión. Con la campaña universitaria ya en marcha y una oferta cada vez más limitada, encontrar una habitación o un piso compartido se ha convertido este verano en una tarea mucho más complicada y costosa que hace apenas dos años.

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