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Tras las críticas

El Ayuntamiento de Badajoz descarta construir una nueva perrera y opta por ampliar y acondicionar la actual

La concejala reconoce que el problema del Centro de Protección Animal es la saturación

La perrera municipal de Badajoz está en obras.

La perrera municipal de Badajoz está en obras. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

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Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

El principal problema del Centro de Protección Animal de Badajoz es la saturación, porque en Badajoz no se ponen límites a la recogida, como sí se hace en otras ciudades. Así lo cuenta la concejala responsable, Loly Vázquez, en respuesta a las críticas que recibe la gestión de estas instalaciones y que han culminado con un comunicado de la empresa adjudicataria, Athisa, cuya contrato ampliado termina el 15 de septiembre.

La concejala responde a las quejas. Asume que este centro es una de sus responsabilidades «y lo estamos llevando con la atención y el respeto que merecen los animales que están allí», defiende. «Es cierto -señala- que tiene un número más alto de animales de los que debería», pero explica que han intentado trasladarlos a otros centros de protección y no es una tarea sencilla. Solo han conseguido uno en el entorno de Mérida y otro en Portugal. En el país vecino los trámites se complican. Cuando estaban a punto de trasladar a los animales surgió un brote de parvovirosis y no pueden salir hasta que se resuelva. Están en proceso.

El 30 de junio había en el centro 76 perros, 41 gatos y un cerdo vietnamita. En adopción han salido desde entonces 5 perros y 8 gatos y está previsto que se trasladen a otras residencias 22. En el centro había dos cerdos, pero uno ha fallecido de muerte natural «totalmente certificada», pues era mayor. El otro continúa allí y cuenta la concejala que es el «más mimado» de todos los acogidos en el centro.

Los animales, en sus patios.

Los animales, en sus patios. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

La responsable explica que si las instalaciones están saturadas es porque, «hacemos todos los servicios que nos demandan», mientras que en otras ciudades no recogen hasta que no hay hueco. La perrera de Badajoz ha estado unos días restringiendo las entradas por el brote de parvovirosis y solo se han atenido los servicios urgentes, manifiesta, al tiempo que asegura que los de la calle sí se han recogido.

Según la información que aportó la concesionaria, se producen adopciones, pero nunca son suficientes. El problema es que muchos de los animales que permanecen -y que posiblemente se queden toda su vida- son «poco adoptables», porque son muy mayores, o muy grandes, o peligrosos (PPP). Cuando llega alguno con posibilidades de adopción, se hace de inmediato, asegura la concejala. La perrera sigue colaborando con asociaciones «y apostando por las adopciones, porque creemos que es la mejor salida para cualquier animal que nos llegue al centro, que aunque estén bien cuidados, donde realmente está bien un animal es con una familia», defiende.

Ante las críticas, asegura Loly Vázquez que los animales de la perrera de Badajoz «en ningún momento han estado desatendidos en todo lo que nos obliga la Ley de Protección Animal». «Es cierto -dice- que las instalaciones son mejorables y en eso estamos trabajando, pero en ningún momento ha habido desatención ni por parte del ayuntamiento ni por la empresa adjudicataria», insiste.

¿En qué son mejorables?

«Son mejorables en cuanto a la capacidad, pues al tener excedente de animales necesitamos más plazas», razona. El ayuntamiento tenía reservada una partida para construir un nuevo centro, pero se ha descartado, según desvela la concejala, que explica que cuando ella se incorporó a la corporación en octubre, existía esa intención, pero después han analizado las actuales instalaciones y han concluido que interesa más a la ciudad y al ayuntamiento acondicionarlas y ampliarlas.

De este modo, se van a habilitar nuevos patios, que además se van a dividir para separar a los animales y también se van a acondicionar dos naves ya existentes. En una de ellas se harán cheniles y en el exterior patios para que cada animal tenga una parte cubierta y otra al aire libre. En otra de las naves hay que cambiar la techumbre. Asimismo, habrá un espacio para aves, porque tienen pendiente la recogida de pavos reales y gallinas.

Las instalaciones están en obras en estos momentos. Por un lado, se han arreglado los tejados de los dos edificios (donde está el veterinario, los perros y los gatos) para que no haya goteras. Ahora se está pintando. En breve se acometerán los patios nuevos, la separación y las naves por último, porque forman parte de otra actuación. En algunas de estas obras cuentan con los trabajadores alumnos del proyecto Escala.

La concejala aduce que los procedimientos en la Administración siempre son lentos, si bien se están agilizando los trabajos en las últimas semanas. «Las mejoras se están viendo ya». Algunos días en las instalaciones coinciden herreros, albañiles, pintores y los alumnos del proyecto Escala.

«No soy capaz de ponerme en el lugar de alguien que abandona a un animal que forma parte de su familia"

Ha habido críticas por la falta de sombras. La responsable niega que no haya. Apunta que la mayoría son de toldos y como el sol va cambiando, al cabo de las horas da en el agua y el alimento y los trabajadores tienen que cambiarlos. Asegura que son «momentos puntuales», que no se corresponden con la realidad habitual. Niega por tanto que no haya sombra, y además se ha ampliado con nuevos toldos que ha adquirido el ayuntamiento. No solo eso, tras las críticas surgidas, varios colectivos «se han volcado» y han facilitado material que se empezará a usar a medida que vaya haciendo falta. «Siempre agradecemos las donaciones, que nunca vienen mal».

En cuanto al problema de agua, explica que existe un pozo y también se nutren de la red. Cuando el pozo no ha tenido suficiente agua, la han suministrado con camiones cisterna. «Es cierto que ha habido problemas de agua, pero se solucionaron inmediatamente, si hubiéramos tenido sin agua a los animales no habrían sobrevivido».

Uno de los perros que vive en el Centro de Protección Animal de Badajoz.

Uno de los perros que vive en el Centro de Protección Animal de Badajoz. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Sobre el nuevo contrato, explica que ya tienen en marcha un procedimiento abreviado para cubrir la gestión de septiembre a diciembre, que está pendiente de Intervención. Paralelamente, se está trabajando en el nuevo contrato para la gestión del centro.

Hagan lo que hagan, la concejala sabe que el problema de saturación no se va a resolver, a no ser que el equipo de gobierno decida limitar las recogidas. Porque aunque las instalaciones se amplíen, «si recogemos todo lo que la ciudad demanda, que es mucho, volverá a producirse». Es así porque muchos dueños abandonan a sus animales. Loly Álvarez no entiende por qué ocurre. «No soy capaz de ponerme en el lugar de alguien que abandona a un animal que forma parte de su familia y que le ha dado un montón de compañía, cariño y muchas alegrías, yo sería incapaz». Hay quien incluso los introduce en la perrera tirándolos por encima de la valla. Tan duro como eso. Ahí está la raíz del problema.

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