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Fútbol | Copa del Mundo

El Viejo Vivero se convirtió en la grada de España

Cientos de aficionados siguieron desde la pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento la victoria de la selección ante Francia, en una noche de emoción, nervios y celebración compartida

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Badajoz

El Viejo Vivero volvió a convertirse en el gran punto de encuentro del fútbol en Badajoz. La pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento reunió este martes a cientos de aficionados que vivieron en comunidad la victoria de España frente a Francia, un triunfo que clasifica al combinado nacional para una soñada final del Mundial.

Una noche para compartir

Desde mucho antes del pitido inicial, las pistas de fútbol sala comenzaron a llenarse de seguidores de todas las edades. Familias, grupos de amigos y numerosos jóvenes fueron ocupando el recinto con camisetas y banderas de la selección, conscientes de que la cita merecía vivirse acompañados. El ambiente fue creciendo a medida que se acercaba el comienzo del encuentro, entre conversaciones sobre el once de Luis de la Fuente, pronósticos y la ilusión de volver a disputar una final mundialista.

La iniciativa municipal volvió a demostrar el éxito de un formato que ya había dejado una gran respuesta ciudadana durante la retransmisión de la vuelta de la final del playoff de ascenso del Badajoz. En esta ocasión, el protagonista fue la Selección Española, pero el objetivo de convertir un gran acontecimiento deportivo en una experiencia compartida por la ciudad volvió a cumplirse.

Aficionados de la Selección Española ataviados con bufandas, banderas y camsietas.

Aficionados de la Selección Española ataviados con bufandas, banderas y camsietas. / David Guilherme

Exhibición y celebración

Además, los presentes en las pistas del Viejo Vivero pudieron disfrutar de una auténtica exhibición del combinado nacional, que comenzó adelantándose en el marcador gracias a un gol de Mikel Oyarzabal y sentenció el duelo con un gol del extremeño Pedro Porro, un tanto doblemente celebrado.

Centenares de aficionados disfrutan del partido.

Centenares de aficionados disfrutan del partido. / David Guilherme

El pitido final desató la euforia. La clasificación de España para la final del Mundial convirtió el Viejo Vivero en una improvisada grada de celebración, con abrazos entre aficionados, banderas al viento y la satisfacción de haber compartido una noche histórica para el fútbol español.

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