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Ciencia en Extremadura

Amelia Alesón, bronce en la Olimpiada Internacional de Biología: "Parecía casi imposible conseguir un logro así en una competición tan compleja"

La estudiante pacense, formada en el IES Bárbara de Braganza, ha brillado en la olimpiada internacional celebrada en Lituania. Ya de vuelta, se prepara para iniciar la carrera de estudios de Medicina en la Universidad de Extremadura

Amelia Alesón durante una de las pruebas realizadas en la Olimpiada

Amelia Alesón durante una de las pruebas realizadas en la Olimpiada / La Crónica

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Alejandro Martín G.

Badajoz

El talento científico extremeño ha vuelto a cruzar fronteras y a situarse en lo más alto del panorama internacional. Amelia Alesón Orallo, joven natural de Badajoz, ha regresado de Lituania tras firmar una actuación sobresaliente en la trigésima séptima edición de la Olimpiada Internacional de Biología (IBO), un exigente certamen global que ha reunido a 312 estudiantes procedentes de 82 países.

Tras superar un proceso que comenzó en las fases autonómicas y continuó en Santander en la fase nacional, Amelia ha culminado un recorrido excepcional logrando una medalla de bronce. Un éxito rotundo que pone de manifiesto el alto nivel formativo de los jóvenes extremeños y el brillante futuro que le espera a esta promesa en el ámbito de las ciencias biomédicas.

Con una nota media de 10 en el bachillerato y un 13,8 en la PAU, la joven pacense iniciará el próximo curso su etapa en las aulas de la Universidad de Extremadura, como estudiante de Medicina.

Del IES Bárbara de Braganza a la preparación intensiva en Málaga

El camino comenzó hace meses atrás en las aulas del instituto pacense. Tal como Alesón reconoce, su profesora Esther Muriel fue la que le enseñó "gran parte" de su conocimiento sobre biología. Además, la docente fue la que le animó a que participara en las olimpiadas. "Siempre estuvo muy implicada y me ha ayudado en todo lo que necesitaba".

Antes de viajar a Lituania, la delegación española disfrutó de una semana de preparación intensiva en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga. "Fue una semana muy intensa, por las mañanas teníamos prácticas en la universidad en distintas áreas y por la tarde conocimiento teórico", recuerda. Amelia cuenta que recibían "mucha información en un tiempo cortísimo, pero estuvo muy bien". La joven afirma que compatibilizar esta preparación con el cierre de Bachillerato y la PAU no fue fácil, pero el apoyo técnico le ayudó: "Es complicado compaginar cualquier cosa mientras estás estudiando Bachillerato y Selectividad, pero primero me centré en los estudios para acceder a la universidad y más tarde, en la olimpiada"

La emoción del bronce y el desafío práctico

La ceremonia de clausura en Vilna guardaba una de las mayores emociones de su vida académica al estar entre los galardonados. "Fue un momento increíble", recuerda. "Me acuerdo que pegue un grito de la emoción e intenté no estar descompuesta cuando subí a por la medalla, pero por dentro estaba muy nerviosa y emocionada", relata sobre el momento en el que oyó su nombre y subió a por la medalla.

Durante la competición, los participantes se enfrentaron a un examen teórico compuesto por cuestiones de alto nivel analítico y un examen práctico de laboratorio. "Eran cuatro prácticas distintas de diferentes ámbitos y cada uno duraba una hora y media aproximadamente", abarcando ejercicios de bioinformática sobre plantas, ordenadores y gráficos hasta avanzadas pruebas de bioquímica con ADN, electroforesis y enzimas, además de disecciones de moscas y análisis de fisiología animal que pusieron a prueba su destreza técnica y su pulso bajo presión.

Aún reconociendo que el examen práctico entrañaba un reto mayúsculo, Alesón admite que lo prefiere antes que el teórico, porque el tiempo "pasa más rápido", le cuesta menos concentrarse, y además, el examen práctico lo hicieron antes que el teórico y en el segundo estaba más cansada.

Convivencia internacional y amistad global

Más allá de los exámenes, la estancia en Lituania se convirtió en un espacio de hermanamiento cultural con jóvenes de todo el planeta. La joven pacense destaca la calidez humana: "Todo el mundo era muy majo." "Hablé con muchos estudiantes de distintos países, sobre todo nos hicimos muy amigos de los estudiantes franceses, argentinos y mexicanos", cuenta.

Entre las múltiples vivencias, Alesón guarda una anécdota "muy especial" relacionada con el fútbol y la convivencia multicultural. Entre risas, recuerda que el día del partido del Mundial entre Francia y España. "Nos reunimos todos en el hotel, lo proyectaron en una pantalla grande, pero como la narración era en lituano no entendíamos nada de lo que decían los comentaristas y lo pasamos muy bien".

Vocación médica en la UEX

Con la medalla en su poder y un brillante expediente con un diez en bachillerato y un 13,8 en la PAU, el futuro inmediato de la joven estudiante pasa por las aulas de la Universidad de Extremadura para cursar la carrera de Medicina. Su vocación se sustenta en pilares sólidos: "Siempre me ha gustado la ciencia, la biología y el hecho de poder ayudar a los demás, aparte de saber cómo es un cuerpo humano y cómo funciona".

Mirando a largo plazo en su futura trayectoria sanitaria, Alesón no descarta explorar la investigación científica avanzada. "Me llama la atención combinar la consulta con investigación", dice pensando en la lectura de algunas investigaciones y experimentos del CSIC.

Con mucha humildad, la joven lanza un recordatorio tan sencillo como inspirador para estudiantes que, como ella, quieran presentarse a esta olimpiada pero la vean lejos: "Que confíen en ellos mismos, que todo el mundo es capaz de lograr grandes cosas".

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