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Más que un campamento

Un respiro que incluye a todos

El programa de Plena Inclusión Extemadura permitirá que 265 personas con discapacidad intelectual pasen por la Rucab durante el verano mientras sus familias disponen de unos días de respiro

Iván Manzano, Oscar Arturo Férnandez, Pedro Calderón y representantes de Plena Inclusión.

Iván Manzano, Oscar Arturo Férnandez, Pedro Calderón y representantes de Plena Inclusión. / David Guilherme

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Pablo Barba

Badajoz

Durante una semana, las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo cambian su rutina por talleres, actividades de ocio y salidas por Badajoz. Al mismo tiempo, sus familias disponen de unos días para descansar, atender otras obligaciones o, simplemente, romper con unos cuidados que se prolongan durante todo el año. Ese es el doble objetivo del programa de conciliación familiar que Plena Inclusión Extremadura desarrolla durante ocho semanas de verano en la Residencia Universitaria Caja Badajoz (RUCAB). Por sus instalaciones pasarán 265 participantes en turnos semanales. En el actual conviven 34 personas, acompañadas por 15 profesionales.

"Esto no son unas vacaciones ni un campamento para personas con discapacidad sin más", sostiene Pedro Calderón Rodríguez, presidente de Plena Inclusión Extremadura. La federación, formada por 29 asociaciones y que representa a 4.800 familias, plantea el servicio como un apoyo directo a quienes cuidan durante los 365 días del año.

"Da igual lo que haga la familia durante ese tiempo. Lo importante es que pueda romper su ritmo mientras sus hijos e hijas están perfectamente atendidos", explica Calderón. El programa también se desarrolla durante Semana Santa y Navidad, aunque el verano concentra su actividad principal.

Una semana adaptada a cada participante

El día a día se organiza mediante grupos y planificaciones diferentes, ajustadas a las edades y a las necesidades de apoyo. La programación incluye talleres y propuestas de ocio dentro de la residencia, además de salidas por la ciudad.

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Usuarios y monitores, durante una actividad / David Guilherme

Antonio y José María comenzaron como monitores y este año han asumido la coordinación. "El primer objetivo es que las personas con discapacidad disfruten de una de las mejores semanas del año para ellas y que las familias también descansen", resumen. Ambos reconocen que las solicitudes han aumentado. Aunque Plena Inclusión trata de atender la demanda mediante los distintos programas que organiza durante el año, no siempre es posible llegar a todas las familias. Su reto es ampliar el número de participantes y mejorar cada verano los talleres y la planificación.

El resultado se percibe al terminar cada turno. "Cuando las familias vuelven a por ellos, llegan contentas y con una cara de relajación. Ellas también disfrutan de la semana", aseguran los coordinadores.

Diez años en la Rucab

La residencia acoge la iniciativa desde hace una década gracias a la colaboración de la Fundación Caja Badajoz. Su director, Iván Manzano Pajares, destaca que la entidad no se limita a ceder las instalaciones, sino que participa también en la programación.

"No ponemos simplemente el continente, también intentamos trabajar con ellos en el contenido", señala. Entre las actividades figuran el cine de verano, los viajes y las visitas turísticas por Badajoz y su entorno. Para Manzano, la iniciativa responde tanto a la necesidad de respiro de las familias como al derecho de los participantes a disfrutar de sus propias vacaciones.

La Fundación considera este programa una de las actividades principales de su programación estival y lo encuadra en su compromiso con la discapacidad. El vicepresidente y consejero de Desregulación, Servicios Sociales y Familia, Óscar Arturo Fernández Calle, puso en valor el trabajo de monitores, coordinadores y profesionales. A su juicio, el servicio permite conciliar la vida familiar, personal y laboral con la tranquilidad de saber que los participantes están atendidos.

Fernández Calle recordó que Plena Inclusión impulsa esta iniciativa desde 1998 y expresó el compromiso de la Junta de Extremadura con este tipo de programas. «Las familias están durante todo el año cuidando con cariño a sus familiares y pueden tener este periodo de descanso», afirmó. El programa se financia con fondos procedentes de la asignación del 0,7% del IRPF destinada a fines sociales. Calderón reclamó avanzar hacia su consolidación como un servicio permanente y no supeditado a convocatorias anuales.

"Es un apoyo para intentar normalizar nuestras vidas mientras nuestros hijos están atendidos, realizan actividades y son felices", concluyó.

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