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5,4 millones de euros de inversión

Culmina la obra del azud de La Granadilla en Badajoz para luchar contra el nenúfar

Se han colocado dos compuertas que al abrirse dejan pasar el agua con sedimentos, permiten tareas de mantenimiento y mejorar la laminación del río

VIDEO | La inauguración del azud en el márgen izquierdo del Guadiana en Badajoz.

David Guilherme

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Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

Las máquinas y las grúas han desaparecido del perfil del azud de La Granadilla, en Badajoz, donde han culminado las obras de permeabilización previstas dentro de las actuaciones de lucha contra la presencia de nenúfar mexicano en el Guadiana. El presupuesto de esta actuación se eleva a 5,4 millones, que se añaden a otros 2,5 en el azud de La Pesquera.

Las obras han consistido básicamente en instalar compuertas (en La Granadilla dos y en La Pesquera, una) que cuando se abren permiten que el agua pase arrastrando sedimentos y así evitar que se acumulen los lodos, que han propiciado la proliferación de esta planta invasora en el tramo urbano.

Además, se podrán bajar los niveles de agua en el tramo urbano del río para realizar labores de mantenimiento y conservación del Guadiana, así como mejorar la laminación de avenidas en situaciones extraordinarias.

Gracias a estas compuertas, este invierno se podrá mantener un nivel bajo del agua para que la maquinaria pueda entrar en el río en la siguiente fase del proyecto de eliminación de lodos, en el tramo urbano del Guadiana, cuyo contrato acaba de firmarse. Así lo ha recordado este martes el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Samuel Moraleda, que visitó las obras del azud de La Granadilla acompañado del delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, y de responsables del proyecto.

Aprovechando la visita, se abrieron las compuertas. No del todo, pues tardan entre 18 y 20 minutos en subirse por completo. Cada una mete 30 metros cúbicos por segundo aguas abajo. Estaba previsto que las obras terminasen en abril, pero se han retrasado debido a que las borrascas de invierno inundaron la ataguía construida para poder trabajar en seco, hubo que restituirla y bombear todo el agua que se quedó dentro, pues no tenía salida.

Esto es lo que se ha hecho

José Luis Sánchez Carcaboso, jefe de servicio de Proyectos y Obras en la CHG, explicó que la obra ha consistido en habilitar dos boquillas de entrada que dan paso a dos túneles subterráneos que restituyen el agua hacia abajo del azud. Es una obra muy parecida a La Pesquera, que tiene una boquilla con una compuerta. En La Granadilla son dos canales de hormigón armado. Aquel túnel es más corto. Este segundo tiene unos 150 metros de longitud y es un doble túnel. La mayor complejidad de la obra fue que por el azud de la Granadilla pasa el emisario de agua residuales de la margen izquierda a la depuradora que está en la margen derecha. Esa servidumbre había que mantenerla mientras se hacía la obra, pues no se podían arriesgar a que hubiese vertidos en el Guadiana. Para evitarlo hubo que hacer un desvío provisional del emisario para romper el trozo que estorbaba, hacer el túnel y mantener el servicio. Un desvío que una vez restituido el canal se ha demolido para poder hacer el tramo siguiente del canal.

Imagen del agua saliendo por las compuertas, tras abrirlas.

Imagen del agua saliendo por las compuertas, tras abrirlas. / David Guilherme

Los dos túneles tienen 7,5 metros por 2,5 en la parte más larga, aunque la altura varía: en la boquilla alcanza 3 metros, y en el paso bajo el emisario, sólo 1,30. Además, se han colocado dispositivos para generar velocidad en el agua y de este modo alcanza menor altura. Cuanta más velocidad lleve el agua más sedimentos arrastra. Las compuertas son de 7,5 metros de ancho por 5 de altura. El umbral de apoyo (hasta donde se puede vaciar el río) es de algo más de 3,5 metros por debajo de la lámina actual del azud. No significa que se pueda bajar hasta ese límite, pues estará en función del caudal.

Para hacerse una idea de lo que supone: las pequeñas compuertas de la margen izquierda del azud de La Granadilla estaban un metro por debajo, por lo que antes la capacidad de actuación sobre el cauce era muy pequeña y con éstas será mucho mayor. Hasta el punto de que con caudales muy bajos se podrá dejar sin agua entre el 70-80% de la superficie que ocupa el azud, lo que facilitará la tarea de extracción del nenúfar.

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