Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Hecho a mano

La sorpresa mejor guardada de Castelar: así es la casita del 'Ratón Pérez' que ilusiona a los niños de Badajoz

El jardinero Rafael Ibáñez crea con materiales reciclados un rincón mágico que lleva casi un año sorprendiendo a pequeños y mayores

Las familias que descubren esta obra dejan dientes, migas de pan o trocitos de queso

Vídeo | La sorpresa mejor guardada de Castelar: así es la casita del Ratón Pérez que ilusiona a los niños de Badajoz

David Guilherme

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Hay quienes pasean por el parque de Castelar sin verla. Otros se detienen de repente, descubren una pequeña puerta entre la vegetación y llaman a sus hijos o nietos para que la vean. Algunos pequeños incluso dejan migas de pan, trocitos de queso o un diente de leche en las escaleras de la casa, convencidos de que el 'Ratón Pérez' vive allí. Todo esto ocurre desde hace casi un año en uno de los rincones más emblemáticos de Badajoz, aunque la mayoría de los visitantes todavía desconoce que existe.

El creador de la obra es Rafael Ibáñez Blanco, maestro jardinero del ayuntamiento, que ha convertido el parque en el hogar de uno de los personajes más queridos por generaciones de niños.

No es el primer trabajo que realiza en este espacio verde, pero sí uno de los más especiales. "Está enfocado a los niños, aunque también sorprende a los mayores", explica Rafael, que disfruta viendo cómo las familias descubren la casita por casualidad y observan la reacción de los pequeños.

Rafael Ibáñez, junto a la casa del Ratón Pérez.

Rafael Ibáñez, junto a la casa del 'Ratón Pérez'. / David Guilherme Carnerero

Construida con materiales reciclados

La inspiración llegó desde Madrid. Rafael vio una pequeña referencia al Ratón Pérez en una boca de metro de la capital y decidió ir mucho más allá. "Cogí la idea de una boca del metro de Madrid y de ahí salió la obra para los ciudadanos, porque al final es para el disfrute de todos", cuenta.

El resultado es una vivienda en miniatura repleta de detalles. Cuenta con una larga escalera de cerca de quince peldaños, ventanas, elementos decorativos y una cuidada herrería que ha requerido muchas horas de trabajo.

Pero además de bonita, debía ser resistente. "Lo que haga, que dure para siempre", se propuso. Por eso utilizó material reciclado de obras, y hierros de gran grosor. Todo pensado para soportar el paso del tiempo y posibles actos vandálicos.

La casa fue construida poco a poco durante los ratos libres en el trabajo. "Cuando había menos carga de trabajo aprovechaba para ir haciéndola", recuerda. Entre la búsqueda de materiales y el montaje, invirtió aproximadamente quince días antes de instalarla, con permiso del ayuntamiento, entre septiembre y octubre de 2025.

Detalle de la casita construida en el parque de Castelar.

Detalle de la casita construida en el parque de Castelar. / David Guilherme Carnerero

Antes de comenzar presentó un boceto al concejal de Parques y Jardines, Rubén Galea, quien dio el visto bueno al proyecto. A partir de ahí, la imaginación hizo el resto.

Un parque lleno de pequeños secretos

Lo más emocionante para Rafael llega cuando observa la reacción de quienes encuentran la casita. "A los niños se les despierta esa ilusión de '¡el Ratón Pérez!'. Algunos dejan semillas, piedras pintadas, raspas de queso o miguitas de pan. Incluso hay quienes se quedan esperando a ver si aparece", relata entre risas.

De vez en cuando también le toca limpiar el entorno porque los pequeños depositan todo tipo de regalos para el famoso ratón. Ese gesto, asegura, es la mejor recompensa.

La casita del 'Ratón Pérez' forma parte de una colección de pequeñas obras repartidas por el parque de Castelar que, en muchos casos, pasan completamente desapercibidas. Y esa es precisamente la intención de su creador. "Yo nunca he querido quitarle protagonismo al parque, sino enriquecerlo", afirma Rafael, convencido de que descubrir estos detalles puede convertir cada paseo en una "pequeña aventura".

Quien recorra Castelar con atención podrá encontrar casitas para aves insectívoras, hoteles para insectos, esculturas de cerámica y forja, hadas escondidas, ardillas trepando por las palmeras, un cajón de lectura o una fuente que realizó en 2023 bajo un esqueleto de acero para resistir los ataques vandálicos. En este caso, decidió incorporar canicas a la decoración para llamar la atención de los niños. La pila de mármol blanco la consiguió en Estremoz, un pueblo del alentejo portugués.

Rafael Ibáñez posa junto a la fuente del parque infantil.

Rafael Ibáñez posa junto a la fuente del parque infantil. / Rebeca Porras

Entre sus trabajos también figura el conocido banco de lápices de colores, actualmente retirado durante la remodelación del parque, así como el 'Árbol Estrella', una escultura dedicada a todos los niños que no han llegado a nacer y donada a la asociación 'Allá', de apoyo a la pérdida gestacional y perinatal.

El llamado 'árbol estrella' de Castelar.

El llamado 'Árbol estrella' de Castelar. / Rebeca Porras

Por su parte, las 'casitas para murciélagos' están realizadas en madera de palet reciclado y diseñadas para que el murciélago tenga donde encontrarse "cómodo y protegido" durante su dormida diurna, saliendo al atardecer y en la noche a depredar mosquitos, polillas y otros insectos nocturnos, favoreciendo así el biocontrol de plagas.

El jardinero explica también que el 'hotel para insectos' fue una iniciativa que tomó "para luchar contra las plagas que teníamos en el mismo parque ya que con el tema de los pesticidas hay muchas restricciones, cada vez mas presión social para dejarlos de emplear, y por que es el único sistema que es totalmente limpio y muy respetuoso con el medio ambiente". Rafael asegura que "se trata de fomentar la lucha biológica haciendo nuestro parque mas hospitalario para los depredadores de plagas".

El denominado 'hotel de insectos' del parque de Castelar (Badajoz).

El denominado 'hotel de insectos' del parque de Castelar (Badajoz). / Rebeca Porras

Su siguiente sueño es recuperar la antigua canariera que existió hace décadas en el parque de Castelar. Para ello necesita permisos y presupuesto, pero la idea es devolver al recinto una parte de su historia.

Rafael lleva más de dos décadas trabajando en el parque y siete u ocho años como maestro jardinero. Conoce cada rincón de este espacio que considera "la joya de la corona" de los jardines de Badajoz por la gran variedad de especies que alberga.

Ahora solo espera que más familias se acerquen aprovechando las vacaciones de verano: "Quiero que los niños tengan un lugar donde hacer visible esa ilusión, donde pensar que el 'Ratón Pérez' existe y vive aquí. Ver sus caras de sorpresa es mi recompensa", admite.

Dos niños descubren la casita del Ratón Pérez del parque de Castelar.

Dos niños descubren la casita del 'Ratón Pérez' del parque de Castelar. / David Guilherme Carnerero

Quizá la próxima vez que alguien pasee por Castelar no solo mire los árboles centenarios o las palomas. Tal vez baje un poco la vista y encuentre una pequeña puerta que demuestra que, a veces, la magia también cabe en unos pocos centímetros.

Tracking Pixel Contents