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El Ayuntamiento de Badajoz retira la puerta del atrio de la iglesia de San Agustín para reabrir este espacio público

Permitirá tenerlo abierto a la plaza y contempla la instalación de bolardos desmontables

Es una actuación temporal mientras se resuelve la declaración de Bien de Interés Cultural y se diseña el futuro proyecto de remodelación

Los operarios del ayuntamiento han retirado en la mañana de este martes la puerta del atrio de San Agustín de Badajoz.

Los operarios del ayuntamiento han retirado en la mañana de este martes la puerta del atrio de San Agustín de Badajoz. / David Guilherme Carnerero

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El Ayuntamiento de Badajoz ha retirado este martes la puerta que cerraba el atrio de la parroquia de Santa María la Real, conocida popularmente como iglesia de San Agustín, una actuación que pone fin al cierre permanente de este espacio y supone el primer paso para devolver su uso público a uno de los enclaves más emblemáticos del Casco Antiguo.

Los trabajos se han desarrollado durante la mañana y consisten en desmontar la puerta metálica de doble hoja que permanecía habitualmente cerrada, salvo durante las celebraciones religiosas. Con esta intervención, el acceso al atrio permanecerá abierto de forma permanente.

Decisión provisional

Según ha podido conocer La Crónica de Badajoz, el Ayuntamiento instalará próximamente una serie de bolardos desmontables que impedirán el acceso habitual de vehículos, pero que podrán retirarse en momentos puntuales como las procesiones de Semana Santa, bodas, funerales u otras ceremonias que requieran el paso hasta la puerta del templo.

La actuación se produce meses después de que el equipo de gobierno anunciara que esta sería la solución para recuperar el carácter público de este espacio, después de que los informes municipales concluyeran que el atrio de San Agustín se encuentra sobre suelo de dominio público.

Una operaria de limpieza trabaja en el interior del atrio de San Agustín de Badajoz tras retirarse sus puertas.

Una operaria de limpieza trabaja en el interior del atrio de San Agustín de Badajoz tras retirarse sus puertas. / J. H.

Pendientes de la declaración como BIC

La retirada de la puerta no supone el final del proceso. La intervención definitiva sobre el entorno de San Agustín dependerá de la resolución del expediente para declarar la iglesia Bien de Interés Cultural (BIC), actualmente en tramitación ante Patrimonio de Junta de Extremadura.

Una vez se resuelva la declaración como BIC, se redactará un proyecto para definir el futuro de la plaza y del atrio, adaptándolo a las necesidades urbanísticas y a la conservación del edificio histórico.

Mientras tanto, la retirada de la puerta permitirá recuperar la permeabilidad de este espacio sin modificar, por el momento, el resto del cerramiento.

Un conflicto urbanístico que comenzó hace más de dos años

La polémica sobre el atrio de San Agustín ha marcado buena parte del debate urbanístico en el Casco Antiguo durante el último año.

El conflicto comenzó a hacerse público en junio de 2024, cuando el grupo municipal socialista preguntó en el pleno por la situación urbanística del cerramiento que rodea la iglesia. El concejal Pedro Miranda defendía que el espacio figuraba en el Catastro y en el Plan Especial del Casco Histórico como una plaza pública, pese a que desde finales de los años noventa permanece delimitado por un muro y una reja con una puerta habitualmente cerrada.

A raíz de aquellas preguntas, el ayuntamiento abrió un expediente de investigación para determinar la titularidad del suelo y comprobar si existía algún documento que justificara la ocupación del espacio.

Terreno público

La controversia dio un paso más el pasado 26 de marzo, cuando el concejal de Urbanismo, Carlos Urueña, confirmó que los informes elaborados por los servicios municipales concluían que el terreno era público. El ayuntamiento trasladó entonces esta circunstancia a la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, que aseguró disponer de un documento de cesión, aunque reconoció que todavía no lo había remitido al consistorio.

En aquella comparecencia, Urueña ya avanzó cuál sería la solución más viable desde el punto de vista técnico. Explicó que el derribo completo del cerramiento no era sencillo, ya que los muros cumplen una función estructural al contener los distintos desniveles existentes entre las calles que rodean el templo. Además, la rampa de acceso a la iglesia se apoya sobre ese mismo muro.

Por ello, el ayuntamiento planteó retirar únicamente la puerta y mantener el resto de la estructura, una medida que permitiría devolver el uso público al espacio sin comprometer la estabilidad del entorno.

El acuerdo con la archidiócesis

Pocas semanas después, el 11 de abril, ayuntamiento y arzobispado alcanzaron un acuerdo para retirar la puerta del atrio y convertir este espacio en una plaza abierta a la ciudadanía.

El arzobispado manifestó entonces que no existía inconveniente en abrir el recinto, recordando además que la protección del entorno quedaría garantizada con la futura declaración de la iglesia como Bien de Interés Cultural.

Desde entonces únicamente quedaba pendiente fijar la fecha para ejecutar los trabajos, que finalmente han comenzado este martes.

La presión del PSOE

El debate volvió a reactivarse hace apenas dos semanas, cuando el PSOE anunció que acudiría a la vía contencioso-administrativa si el ayuntamiento no eliminaba el mencionado cerramiento.

Los socialistas consideran que mantener los muros y las rejas supone perpetuar una ocupación de un espacio de dominio público y reclaman una remodelación integral de la plaza de San Agustín, con una inversión estimada de 300.000 euros.

Pedro Miranda explicó en rueda de prensa que la construcción del cerramiento se realizó en los años noventa sin licencia urbanística, aunque con un permiso verbal del entonces gobierno municipal. La parroquia ha explicado en varias ocasiones que la actuación respondió a motivos de seguridad y limpieza y que fue financiada por el benefactor pacense Pepe Reyes.

Frente a la propuesta socialista, el equipo de gobierno defiende una actuación menos invasiva debido a la función estructural que desempeñan los muros del cerramiento. Además de los condicionantes técnicos, considera que el entorno fue remodelado hace relativamente pocos años con la plataforma única y que cualquier intervención de mayor envergadura deberá esperar a la resolución del expediente patrimonial.

Con la retirada de la puerta, el Ayuntamiento de Badajoz reabrirá al uso ciudadano próximamente este espacio, ya que este martes se encuentra vallado, mientras el futuro definitivo de este enclave histórico queda pendiente de la declaración como Bien de Interés Cultural y del proyecto urbanístico que definirá la configuración de la plaza.

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