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Artesanía

Las clarisas abren una nueva tienda en el Monasterio de Santa Ana para acercar sus dulces al público de Badajoz

El escaparate reúne recetas tradicionales junto a nuevas especialidades del obrador

Los ingresos permiten a las religiosas mantener un edificio histórico con más de cinco siglos de historia

La hermana Carmen muestra parte de la variedad de dulces elaborados por la comunidad.

La hermana Carmen muestra parte de la variedad de dulces elaborados por la comunidad. / Rebeca Porras

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

La repostería conventual gana visibilidad en en el Casco Antiguo. La comunidad de las Hermanas Clarisas del Real Monasterio de Santa Ana, en la calle Duque de San Germán de Badajoz, ha abierto una nueva tienda en el propio convento con el objetivo de dar mayor visibilidad a los productos que elaboran de forma artesanal y reforzar la principal fuente de ingresos que sostiene la vida diaria de la comunidad.

Las religiosas, que actualmente son veinte, viven exclusivamente de la venta de sus dulces y artículos religiosos, además de las visitas guiadas que organizan una vez al mes con la colaboración de la Asociación Amigos de Badajoz. El monasterio, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), alberga además un museo con piezas históricas del siglo XVI.

Atraer a nuevos visitantes

La nueva tienda sustituye a la antigua ventanilla desde la que se despachaban los productos sin que los clientes pudieran ver la oferta disponible. "Antes teníamos aquí adentro una ventanilla y no era tan visible. Ahora la gente pasa, entra y muchas veces nos dice que no sabía que aquí vendíamos dulces", explica la hermana Carmen.

La religiosa asegura que este cambio ya se ha traducido en un incremento de las ventas: "Antes alguien venía a comprar unas perrunillas y solo se llevaba las perrunillas porque no veía nada más. Ahora entra, ve todos los productos y muchas veces añade otras cosas a la compra", afirma.

Además de los dulces elaborados por la comunidad, la tienda ofrece miel, vino, cerveza, chocolate y otros productos procedentes de monasterios españoles, así como rosarios, crucifijos, velas, bolsos, libretas y distintos artículos religiosos.

Dulces elaborados cada día

Las veinte hermanas participan en mayor o menor medida en la elaboración de los productos del obrador, salvo las religiosas de mayor edad, que colaboran en campañas como la de Navidad preparando cajas o envoltorios. "Todos los dulces los hacemos nosotras. Trabajamos todos los días y salen frescos; no son productos que lleven uno o dos meses hechos", señala la hermana Carmen.

Entre las especialidades destacan las tradicionales perrunillas, las magdalenas elaboradas con requesón, mantecados, tejas, corazones de almendra, nevaditos, pastas de té, yemitas y delicias de almendra. En los últimos meses también han incorporado nuevas referencias como las empanadillas de cabello de ángel, las magdalenas de chocolate o las llamadas "pequitas", elaboradas con una receta parecida al bizcocho.

Preguntada por su producto favorito, la religiosa responde: "Yo recomendaría los corazones de almendra. Están muy ricos. También las magdalenas son deliciosas y, por supuesto, el chocolate".

La Hermana Carmen sostiene uno de sus dulces favoritos del convento.

La Hermana Carmen sostiene uno de sus dulces favoritos del convento. / Rebeca Porras

500 años de historia

Todo lo recaudado en la tienda se destina al sostenimiento de la comunidad y al mantenimiento del histórico monasterio. "Es nuestro trabajo para vivir", añade otra de las clarisas, la hermana Margarita, quien explica que los ingresos también permiten afrontar los continuos trabajos de conservación que requiere un edificio con más de 500 años de historia.

Entre las actuaciones pendientes figuran labores de mantenimiento en cubiertas, limpieza de tejados y futuras intervenciones en la fachada.

La comunidad mantiene además las visitas guiadas gratuitas al monasterio, previstas nuevamente para octubre tras el puente del Pilar, una iniciativa que permite conocer dependencias habitualmente cerradas al público, visitar el museo conventual y adquirir tanto los dulces artesanos como los productos religiosos al finalizar el recorrido.

Acceso a la nueva tienda del Real Monasterio de Santa Ana.

Acceso a la nueva tienda del Real Monasterio de Santa Ana. / Rebeca Porras

La tienda abre de lunes a viernes de 9.15 a 13.30 horas y de 17.30 a 20.30 horas. Los sábados permanece abierta de 9.15 a 13.30 y de 16.30 a 18.20 horas, mientras que los domingos el horario es de 11.00 a 13.30 y de 16.30 a 18.20 horas, facilitando así las compras tanto a vecinos como a visitantes que recorren el Casco Antiguo de Badajoz.

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