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Cultura

Nia Estévez: "Todos mis libros llevan una denuncia social"

La escritora pacense, criada en un hogar literario, se consolidó en la narrativa con 'La piel del cordero', obra que le abrió puertas a colaborar con diversos medios

Trabaja ya en su próxima novela, centrada en la relación del ser humano con la muerte y el acompañamiento a enfermos graves

Nia Estévez, escritora pacense.

Nia Estévez, escritora pacense. / Cedida

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Mari Carmen Mateos

Mari Carmen Mateos

Badajoz

Hay escritores que encuentran la literatura por azar y otros para quienes la escritura es una constante latente, un impulso que tarde o temprano termina por emerger. En el caso de Nia Estévez, la relación con las letras empezó casi antes de tener uso de razón. Criada en una casa donde los libros ocupaban cada rincón y donde su madre leía incansablemente en un sillón orejero, Nia aprendió a mirar el mundo a través del papel.

"Empecé a escribir poesía muy pequeñita, con ocho o nueve años. Mi padre se empeñó en publicar mi primer poema en el periódico y salió", recuerda la autora pacense. Inspirada por la musicalidad y la rima de autores clásicos como Zorrilla -un volumen que hojeaba en su infancia-, su escritura fue evolucionando de la métrica tradicional al verso libre, para después adentrarse en los relatos cortos y, finalmente, en la narrativa.

El salto a la novela: del temor al impulso creativo

A pesar de haber cultivado la poesía durante años, dar el paso hacia la novela le producía profundo respeto. "Exponerte en lo que escribes es violento, es como quedarse desnuda delante de la gente", confiesa. Crear una obra más compleja, que requiere encontrar una voz narrativa propia y una escritura sólida, le generaba cierta angustia.

El empujón definitivo llegó en forma de reto cotidiano de la mano de su pareja. Tras verla leer de forma incesante, la animó a lanzarse: "Tanto que lees, ponte a escribir. Por intentarlo no pierdes nada". Aquel aliento la llevó a estudiar la arquitectura del libro y a publicar 'La flor de Ángela', una obra autoeditada sobre la libertad de amar sin juicios sociales. A este título le siguieron 'Detrás del Recuerdo', 'Todas las maneras que encontré de decir adiós' y 'La piel del cordero', la obra que ha marcado un punto de inflexión en su carrera abriéndole las puertas de colaboraciones en prensa, radio e instituciones culturales.

La denuncia social tras la belleza poética

Aunque sus obras transitan por distintos géneros -desde la poesía pura hasta la ficción histórica o el romance-, Nia Estévez tiene claro cuál es el nexo común de su producción: "Aunque parezca que los libros no tienen nada que ver entre sí, en todos hay una denuncia social".

En 'La flor de Ángela' subyace la reivindicación de la libertad afectiva; en 'Detrás del Recuerdo', un retrato de la posguerra española que busca rescatar a la mujer del espacio doméstico al que fue relegada por el nacionalcatolicismo; y en 'La piel del cordero', un alegato frontal contra la falta de protección jurídica e invisibilización en torno a la prostitución y el maltrato del cuerpo femenino. Todo ello expresado a través de una prosa poética en la que la narrativa y lirismo conviven de manera natural.

Vencer al fantasma de la página en blanco

A la hora de enfrentarse al proceso creativo, Nia Estévez se define claramente como una escritora "mapa" frente a los escritores "brújula". Planifica minuciosamente cada detalle de sus novelas: la psicología de los personajes, su estética, sus tatuajes e incluso su evolución exacta capítulo a capítulo. Este hábito le permite sortear el temido síndrome de la página en blanco.

"Yo puedo no escribir todos los días, pero mi cabeza sí. Aunque esté lavando los platos o viendo la tele, mi mente está dando vueltas a lo que viene después. Cuando me siento a escribir, ya sé exactamente qué quiero contar"

Nia Estévez

— Escritora

Actualmente, la autora trabaja en su próximo libro, un proyecto en fase de borrador que aborda el papel de quien acompaña a un enfermo grave y la compleja relación del ser humano con la idea de la muerte. Aunque habitualmente lo tiene todo bajo control, reconoce que esta nueva historia está resultando especialmente "viva" y cambiante.

Sobre el futuro de la literatura y la escritura en la era digital, Estévez se muestra optimista. Convencida de que la divulgación de la cultura hoy pasa inevitablemente por las redes sociales, los eventos gratuitos y la prescripción joven, celebra que cada vez se lea más, al tiempo que aboga por fomentar un espíritu crítico en los lectores ante los nuevos fenómenos editoriales.

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