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Sensibilización

Adana y El Faro impulsan una iniciativa pionera para proteger una colonia felina en Badajoz

Se han colocado dos casetas para informar a los visitantes sobre la presencia de gatos comunitarios y cómo actuar ante ellos

Los animales han sido esterilizados, vacunados y sometidos a controles veterinarios

Dos miembros de Adana posan junto a una de las casetas instaladas en El Faro para visibilizar la presencia de gatos comunitarios.

Dos miembros de Adana posan junto a una de las casetas instaladas en El Faro para visibilizar la presencia de gatos comunitarios. / Cedida

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Hace unos meses, las cámaras de seguridad del centro comercial El Faro de Badajoz comenzaron a confirmar una presencia que pasaba prácticamente inadvertida durante el día. Varios gatos se movían por sus instalaciones cuando caía la noche y desaparecía el trasiego de clientes. No estaba claro de dónde procedían, si alguien los atendía o cuál era su estado. La dirección decidió entonces ponerse en contacto con Adana Badajoz para buscar una solución.

Ese primer aviso ha terminado convirtiéndose en una iniciativa pionera en la ciudad. El Faro es la primera empresa privada que se implica de esta manera en la regularización y protección de una colonia felina, un proyecto que ha permitido identificar a los animales, esterilizarlos, revisar su salud y habilitar para ellos una zona segura de alimentación y agua. "Es un ejemplo de que sí se puede", señala Raquel García-Hierro, miembro de la junta directiva de Adana y una de las coordinadoras de su plan de gestión de colonias felinas.

El método CER

Estos gatos no son animales sociables y apenas se dejan ver mientras el centro comercial está abierto. Su actividad se concentra principalmente durante la noche, cuando las instalaciones quedan tranquilas. Las cámaras de seguridad fundamentales para contabilizarlos y conocer sus movimientos. A partir de ahí, Adana y el personal del centro organizaron el dispositivo necesario para capturarlos mediante el método CER (captura, esterilización y retorno).

Antes de iniciar la actuación, la asociación impartió también una charla formativa a los diferentes equipos de trabajo de El Faro y a otros empleados interesados para explicar en qué consiste el método CER y cómo debe gestionarse una colonia felina.

La colaboración permitió capturar a todos los ejemplares localizados. Los animales (unos diez), fueron esterilizados, sometidos a un chequeo veterinario, desparasitados y vacunados antes de regresar al entorno en el que viven. "Se ha podido controlar la colonia y llegar a esta fase de sensibilización en relativamente poco tiempo porque los trabajadores se han implicado", destaca García-Hierro.

Una integrante de Adana, junto a una de las casetas colocadas en El Faro dentro de la campaña de sensibilización.

Una integrante de Adana, junto a una de las casetas colocadas en El Faro dentro de la campaña de sensibilización. / Cedida

El propio centro ha habilitado un espacio interno, alejado de las zonas transitadas por los clientes, donde los gatos disponen de comida, agua y refugio. No necesitan, por tanto, que los visitantes les proporcionen alimento.

Dos casetas que "no son para dar de comer"

El proyecto acaba de entrar ahora en una segunda fase, centrada en la sensibilización. Quienes visiten El Faro pueden encontrarse con dos pequeñas casetas que llaman la atención sobre la existencia de la colonia. Sin embargo, su función no es servir de refugio ni de comedero. "Estas casetas simplemente son para concienciar a la gente de que en esas inmediaciones hay una colonia felina protegida", explica García-Hierro.

Las estructuras, donadas por la empresa Ekstrom Furniture, incorporan información sobre la colonia y recuerdan algunas normas básicas. Entre ellas, que las personas ajenas al proyecto no deben alimentar a los gatos, puesto que cuentan con una alimentación controlada, y que está completamente prohibido abandonar animales en la zona.

La comida y el agua se encuentran en otro punto, fuera de la vista del público. "Esos gatos están perfectamente atendidos", recalca la coordinadora. La ubicación elegida permite además respetar su comportamiento. Los animales "prácticamente son visibles en horario cerrado al público", cuando recuperan un espacio que durante el día está ocupado por cientos de personas.

Las casetas funcionan así como un escaparate de la colonia sin interferir en ella. Su misión es explicar que esos gatos existen, que están controlados y que forman parte de un programa de gestión, además de familiarizar a la ciudadanía con una realidad todavía desconocida para buena parte de la población.

"Los gatos son los grandes olvidados"

Raquel García-Hierro

— Andana Badajoz

Para Adana, la experiencia de El Faro demuestra también que la convivencia entre colonias felinas y actividad humana es posible cuando existe planificación. García-Hierro considera que Badajoz continúa rezagada respecto a otras ciudades españolas en el control de estos animales y señala la falta de concienciación y recursos como dos de los principales obstáculos.

"Los gatos son los grandes olvidados y están muy estigmatizados", sostiene. A su juicio, todavía persiste la idea de que los gatos que viven en la calle pueden desenvolverse sin problemas por sí mismos. "Es una idea totalmente lejana de la realidad. Los gatos en situación de calle son tremendamente vulnerables", advierte.

La coordinadora recuerda que la presencia de colonias felinas no responde a una elección de las asociaciones que trabajan con ellas. Son una realidad que debe gestionarse para impedir reproducciones descontroladas y evitar problemas tanto para los propios animales como para la ciudadanía.

"Hay gente a la que le gustará más y gente a la que le gustará menos, pero es una realidad y lo que hay que hacer es gestionarlas de una manera eficiente", afirma. Y añade que los animales que hoy viven en las calles proceden, en última instancia, de abandonos o de gatos domésticos que no fueron adecuadamente controlados.

Adana, asociación sin ánimo de lucro que trabaja en Badajoz desde finales de los años noventa, recibe actualmente una subvención municipal para colaborar en la gestión de colonias felinas de la ciudad y sus pedanías. Una labor en la que la entidad lleva años trabajando y que encuentra ahora en El Faro un ejemplo de colaboración con una empresa privada. "Muchos animales se quedan atrás por desgracia en Badajoz y en este caso sí que hemos conseguido hacer una cosa bien hecha y bonita", señala García-Hierro.

Adana considera que el proyecto puede servir de referencia para otras entidades y empresas de la ciudad. El objetivo no es llenar los espacios de gatos, insiste la asociación, sino gestionar adecuadamente los animales que ya están allí y demostrar que la convivencia puede funcionar cuando existen control, recursos, información y voluntad.

Detalle de una de las casetas de sensibilización, que incluye información sobre la colonia felina y las pautas que deben seguir los visitantes.

Detalle de una de las casetas de sensibilización, que incluye información sobre la colonia felina y las pautas que deben seguir los visitantes. / Cedida

La instalación de las casetas en El Faro ha despertado una buena respuesta entre los ciudadanos, con numerosas reacciones positivas y personas que ya se han interesado por la iniciativa y por la posibilidad de ayudar. Precisamente, quienes quieran colaborar con el proyecto pueden contactar directamente con Adana a través del correo electrónico adana@adanabadajoz.com.

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