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Fenómeno

Badajoz se deja eclipsar por el cielo: "Me ha gustado vivir la experiencia"

Familias, telescopios, música en directo y gafas especiales acompañan una cita que ha dejado expectación, curiosidad y también alguna decepción

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Badajoz ha cambiado sus planes este miércoles y ha aparcado por unas horas su rutina para mirar al cielo. La ocasión lo merecía: el eclipse ha convertido la tarde en una cita especial para miles de pacenses. El sol se ha convertido en el gran protagonista y la Alcazaba, el Fuerte de San Cristóbal, el parque del río Guadiana y las terrazas de algunos bares han sido algunos de los escenarios escogidos para seguir un fenómeno muy esperado y que ha conseguido imponerse incluso a las altas temperaturas.

A pesar de los cerca de 40 grados que han marcado los termómetros durante las horas previas, la muralla de la Alcazaba árabe ha comenzado a recibir público con bastante antelación. Entre los primeros en llegar se ha encontrado una familia procedente de Madrid que ha elegido Badajoz como destino para pasar unos días de vacaciones. A las 18.45 horas ya se había instalado y estaba preparada para asegurarse un lugar desde el que observar el fenómeno.

Todos han llevado las correspondientes gafas de protección y, sobre todo, muchas ganas de contemplar cómo cambiaba el cielo a lo largo de la tarde.

Telescopios frente a la muralla

Roberto González ha escogido los alrededores del Museo Arqueológico de Badajoz para instalar su particular puesto de observación. Ha llegado alrededor de las 19.00 horas acompañado de un telescopio de gama media equipado con el filtro correspondiente para poder dirigirlo hacia el sol con seguridad.

Ha sido su primer eclipse, aunque González no es precisamente nuevo en esta afición. En otras ocasiones ha participado en observaciones nocturnas organizadas, pero esta vez la cita ha sido diferente.

La expectación ha ido creciendo conforme ha avanzado la tarde. Cuando han quedado apenas 45 minutos para alcanzar el momento de máximo eclipse, los jardines de la Alcazaba han estado ya completamente ocupados. El monumento se ha transformado por unas horas en una enorme zona de picnic.

Los jardines de la Alcazaba, esta tarde.

Los jardines de la Alcazaba, esta tarde. / David Guilherme Carnerero

Toallas extendidas sobre el suelo, sombrillas para combatir el sol, neveras y sillas plegables han dibujado una estampa poco habitual en el recinto. Por encima de todo han abundado las gafas especiales.

Precisamente ellas han protagonizado también algunas de las escenas más familiares de la tarde. Muchos asistentes se las han colocado incluso antes de que llegara el momento, mientras los padres han estado especialmente pendientes de los más pequeños. "Cariño, no te las quites", se ha escuchado entre el público mientras los niños han aguardado impacientes su oportunidad para contemplar el cielo.

Acompañamiento musical

La Alcazaba no ha sido el único mirador elegido. La terraza del edificio de Fundación CB, en la calle Montesinos 22, ha abierto sus puertas al público para la ocasión y ha reunido también a numerosos espectadores. Desde allí, con una amplia panorámica sobre Badajoz, la espera ha tenido además una banda sonora particular.

El pianista Pedro Monty ha puesto música en directo a los minutos previos mientras el público ha alternado la mirada entre la ciudad y el cielo.

Entre quienes han acudido a la terraza han estado Candela, de 10 años, y Regina, de 5, acompañadas por su madre. Viven muy cerca y ya sabían que durante la tarde habría música en directo, por lo que han decidido aprovechar la ocasión y hacer aún más especial el momento.

Candela y Regina observan el eclipse desde la terraza del edificio Montesinos de Fundación CB.

Candela y Regina observan el eclipse desde la terraza del edificio Montesinos de Fundación CB. / David Guilherme Carnerero

También hasta la terraza del edificio Montesinos ha llegado José Manuel Velázquez, en su caso solo. Ha conocido a través de la prensa la posibilidad de contemplar el eclipse desde este enclave y la propuesta ha despertado su curiosidad. Por eso, ha decidido acercarse y vivir desde las alturas una tarde diferente.

"Me está gustando vivir la experiencia", ha asegurado mientras ha comenzado a apreciar cómo disminuía ligeramente la luminosidad. Su impresión, sin embargo, ha mezclado satisfacción y cierta decepción. Ha reconocido que había imaginado un fenómeno más espectacular y que, al colocarse las gafas y dirigir la mirada hacia el sol, apenas ha conseguido distinguir "un filito". Eso no ha impedido que haya disfrutado de la tarde y del ambiente generado alrededor de la cita.

"No ha sido para tanto"

No todos han buscado un punto elevado ni han llegado equipados con telescopios. Carmen Blanco y Luis Rodríguez han optado por contemplar el fenómeno desde la terraza de un bar de la plaza de España. Allí han percibido principalmente un descenso de la luminosidad, aunque han reconocido que su experiencia ha quedado condicionada por no haber conseguido a tiempo unas gafas homologadas.

Mientras la gente ha comenzado a bajar de la Alcazaba, ambos han escuchado los comentarios de quienes han visto el eclipse desde allí. Por lo que les han contado, creen que no se han perdido demasiado. "No ha sido para tanto", han comentado.

La experiencia, en cualquier caso, les ha servido para tomar nota de cara a la siguiente oportunidad. "A ver si el próximo lo podemos ver mejor y nos preparamos mejor para verlo", han señalado.

Un grupo de niñas contempla el eclipse desde la Alcazaba.

Tres niñas observan el eclipse desde los jardines de la Alcazaba de Badajoz. / David Guilherme Carnerero

Y quizás ahí ha estado el verdadero atractivo de la tarde. Más allá de cuánto se haya oscurecido Badajoz o de lo espectacular que haya resultado el eclipse, el fenómeno ha conseguido cambiar por unas horas la rutina de la ciudad y hacer coincidir todas las miradas en un mismo punto.

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