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Balance

Campo Maior cierra unas Festas do Povo históricas tras superar las expectativas con más de 400.000 visitantes

La cita desbordó las previsiones iniciales tras nueve días de enorme afluencia

Millones de flores de papel transformaron casi un centenar de calles

Numerosos visitantes recorren las calles de Campo Maior durante las Festas do Povo, entre millones de flores.

Numerosos visitantes recorren las calles de Campo Maior durante las Festas do Povo, entre millones de flores. / Jota Granado

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Nueve días han bastado para que Campo Maior haya vuelto a comprobar hasta dónde puede llegar una tradición hecha a mano. Este municipio portugués, situado a pocos kilómetros de la frontera con Badajoz, ha recuperado una de sus celebraciones más singulares después de once años de espera y lo ha hecho con una respuesta que ha terminado superando incluso las previsiones más optimistas. Las Festas do Povo, celebradas entre el 8 y el 16 de agosto, han concluido con un balance que el ayuntamiento califica de "éxito" y con una cifra todavía provisional que permite hacerse una idea de la dimensión alcanzada: más de 400.000 visitantes han pasado por la localidad portuguesa durante la celebración.

El dato definitivo todavía no está cerrado hoy. Fuentes municipales han explicado que aún no disponen del recuento final y, por tanto, evitan avanzar una cifra exacta. Sí confirman, sin embargo, que la asistencia ha rebasado las 400.000 personas y que "la edición ha superado las expectativas iniciales".

Campo Maior, una localidad de poco más de 8.000 habitantes, ha recibido durante las fiestas un volumen de visitantes equivalente a cerca de 50 veces su población, en unos días en los que casi diez kilómetros de calles se han transformado en un enorme jardín efímero construido con millones de flores de papel.

El volumen de público ha sido especialmente significativo porque las Festas do Povo de Campo Maior han regresado después de once años. La última edición se había celebrado en 2015 y, desde entonces, la fiesta ha sumado además un reconocimiento internacional decisivo: en 2021 ha sido inscrita por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Presencia de extremeños

La expectación quedó patente desde las primeras horas. Autobuses, excursiones organizadas, familias y grupos de amigos fueron llegando a Campo Maior desde numerosos puntos de Portugal y también desde Extremadura. La proximidad de la frontera volvió a convertir la fiesta en un acontecimiento compartido a ambos lados de la Raya.

Entre los visitantes hubo una importante presencia extremeña. Durante los nueve días llegaron grupos procedentes de Badajoz, Montijo, Zafra, Castuera, Arroyo de la Luz, Fregenal de la Sierra, Albalá, Casas de Don Pedro, Valverde de Mérida y otros municipios de la región.

El público pasea por una de las calles engalanadas de Campo Maior durante la última edición de las Festas do Povo.

El público pasea por una de las calles engalanadas de Campo Maior durante la última edición de las Festas do Povo. / Jota Granado

El atractivo ha estado, una vez más, en las calles. Cerca de un centenar han sido engalanadas por los propios vecinos con diseños que han permanecido en secreto prácticamente hasta el inicio de la celebración. Flores, jardines, animales, frutas, motivos orientales o referencias a Grecia formaron parte de un recorrido en el que cada calle ha buscado sorprender con una temática diferente.

7.000 voluntarios detrás del espectáculo

Detrás de esas imágenes ha habido meses de trabajo y una movilización vecinal difícil de encontrar en otras celebraciones. Más de 7.000 voluntarios han participado en la elaboración de millones de flores de papel, cortando, pegando, moldeando y montando las decoraciones en viviendas, garajes, locales y almacenes.

Ese trabajo colectivo ha vuelto a ser el verdadero motor de unas fiestas en las que prácticamente todo el municipio se ha implicado de una forma u otra. La edición arrancó además con una inauguración institucional encabezada por el presidente de la República Portuguesa, António José Seguro, y con un homenaje al empresario Rui Nabeiro, una de las figuras más estrechamente vinculadas a Campo Maior.

La afluencia se mantuvo hasta el final. Ayer, cuando Campo Maior afrontó la despedida de las fiestas, la amenaza de lluvia hizo temer que el tiempo pudiera empañar el cierre. Finalmente no llovió y los visitantes pudieron completar el recorrido por las calles engalanadas antes de que terminase oficialmente una edición que el municipio ha considerado plenamente satisfactoria.

La próxima edición volverá a decidirla el pueblo

El final ha dejado inevitablemente una pregunta: cuándo volverá a cubrirse Campo Maior de flores de papel. Y, por ahora, no hay respuesta. Las Festas do Povo no tienen una periodicidad establecida ni funcionan con un calendario cerrado. Es la propia población la que decide cuándo existen las condiciones, las ganas y la capacidad de movilización necesarias para volver a poner en marcha una maquinaria que exige meses de preparación.

"Todavía no existe una fecha para la próxima edición; la decisión corresponderá al pueblo"

Cámara municipal de Campo Maior

Fuentes municipales han señalado que todavía no existe una fecha para la próxima edición y recuerdan que la decisión corresponderá al pueblo. "Deberán transcurrir al menos cuatro años antes de que pueda plantearse una nueva celebración", indican.

Una de las calles de Campo Maior engalanadas con flores.

Una de las calles de Campo Maior engalanadas con flores. / Jota Granado

Campo Maior ha cerrado así nueve días en los que ha vuelto a demostrar que una fiesta sin fecha fija puede convertirse, precisamente por su excepcionalidad, en un acontecimiento multitudinario.

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