Reivindicación
Seis meses sin piscina climatizada en San Roque: "Tenemos problemas de huesos y esto nos hace más falta que comer"
Los afectados reclaman retomar cuanto antes los cursos de aquagym, esenciales para aliviar sus dolencias y mejorar la movilidad: "No venimos por gusto, sino por necesidad"
El ayuntamiento mantiene su previsión de reabrir las instalaciones en septiembre tras completar el cambio de la deshumectadora y las tareas de puesta a punto

Algunos de los usuarios afectados, a las puertas de la piscina climatizada de San Roque, cerrada desde el pasado mes de febrero. / Rebeca Porras

El cierre de la piscina climatizada de San Roque, en Badajoz, se acerca ya al medio año y la espera empieza a pesar entre sus usuarios. La instalación permanece sin actividad desde el pasado mes de febrero y, para muchos de quienes acudían a ella, el agua no es una alternativa de ocio ni una forma de llenar las mañanas. Es el ejercicio que les han recomendado médicos, traumatólogos y rehabilitadores para convivir con problemas de movilidad, osteoporosis, lesiones de espalda o dolencias articulares. Por eso reclaman que la instalación vuelva a funcionar y que los cursos puedan retomarse en septiembre, tal y como anunció en julio el Ayuntamiento de Badajoz.
Varios de los afectados se concentraron ayer a las puertas de unas instalaciones que llevan meses sin recibirlos. Saben que el consistorio ha anunciado la reapertura para dentro de unos días, pero después de meses esperando y de distintas previsiones sobre el regreso a la normalidad, quieren verlo convertido en realidad. "Desconfiamos", reconocen.
"Esto nos da vida"
Guillermo Montesinos Pérez tiene 73 años y conoce bien esta piscina. Se apuntó cuando se jubiló, en septiembre de 2016. En unas semanas cumplirá, por tanto, una década como usuario. Llegó por consejo médico porque tiene problemas en las articulaciones "y me aconsejaron que me apuntase a la piscina", recuerda.
Participa en los cursos de aquagym de la Fundación Municipal de Deportes (FMD), una actividad con una demanda que, según relata, supera en ocasiones las plazas disponibles. Los grupos están formados por 16 personas y hay turnos de dos y tres días por semana. Durante una hora, una monitora dirige ejercicios dentro del agua utilizando material como churros, pesas o elementos de flotación.
Detrás de esa rutina hay, en muchos casos, una razón física y de salud. "Mayormente, por la experiencia que tengo, la gente lo hace por necesidad. Si fortaleces los músculos, las dolencias disminuyen", cuenta Guillermo. Él tiene problemas de cartílago y menisco en las rodillas y se encuentra en una fase previa a una posible intervención. Su traumatólogo le recomendó ejercicio para reducir el dolor.
Desde que cerró la piscina intenta sustituirlo con gimnasia de mantenimiento y algo de senderismo, pero asegura que el resultado no es el mismo. "Me duelen mucho las piernas. Lo que más me ayuda es hacer gimnasia en el agua", señala. Una sensación que, asegura, comparte buena parte del grupo con el que lleva años coincidiendo: "Echamos mucho de menos esto porque esto nos da vida y nos da calidad de vida".

Guillermo Montesinos, usuario habitual de la piscina climatizada de San Roque, junto a las instalaciones. / Rebeca Porras
Los usuarios comprenden que una avería pueda obligar a cerrar temporalmente unas instalaciones. Lo que cuestionan es la duración de la clausura. Su petición ahora es que septiembre marque "de verdad" el regreso de la actividad y que se convoquen los cursos habituales de la FMD.
"La necesito más que comer"
Manuela Gómez Peralta, también de 73 años, lleva unos cinco acudiendo a la piscina. "Vengo por problemas de movilidad y me viene de maravilla", explica. Tiene osteoporosis y defiende que los ejercicios en el agua le permiten mantenerse activa de una manera que otras disciplinas no consiguen. "Yo la necesito más que comer", señala. El cierre, además, la obligó a buscar otras opciones, aunque sin éxito. Intentó acudir a una instalación privada, pero asegura que no encontró plaza. "Están hasta la bola", lamenta.
Una piscina de verano tampoco le sirve como alternativa. Necesita hacer los ejercicios en unas condiciones adecuadas y con la supervisión de una profesional que conoce las limitaciones de cada usuario. "La chica que nos da el curso sabe de qué pie cojeamos cada una. Te dice: 'Tú eso no lo hagas'", explica. "Todas las personas que venimos aquí venimos con alguna enfermedad. Es una necesidad", sostiene.
La incertidumbre, dice, se ha ido acumulando durante estos meses. Los usuarios conocen el compromiso municipal de reabrir en septiembre, pero reclaman que no haya nuevos retrasos. "Si tienes un lavavajillas y se te estropea, no estás ocho meses sin lavavajillas; lo solucionas", compara Manuela para expresar su frustración.

Manuela Gómez, usuaria de la piscina climatizada de San Roque, a las puertas de las instalaciones. / Rebeca Porras
Como ella, Paz Durán Castaño, de 60 años, tiene esa necesidad. Su médica también le aconsejó hacer deporte ante una pérdida de masa muscular y problemas en la columna. Durante el cierre le plantearon alternativas en otras instalaciones, pero desplazarse supone para ella perder buena parte de la mañana entre trayectos. Vive en San Roque y quiere continuar haciendo ejercicio cerca de casa.
"A mí me aconsejaron la piscina y es lo único que me viene bien", apunta. Los usuarios como ella, que ya estaban inscritos en febrero, esperan tener prioridad cuando vuelvan los cursos: "Damos por hecho que nos llamarán a los que estábamos dentro cuando cerraron...".
Puesta a punto
El origen del cierre se remonta al pasado mes de febrero, cuando una avería en la máquina encargada de controlar la humedad obligó a clausurar la piscina climatizada. A finales de julio, el Ayuntamiento de Badajoz explicó que los trabajos de montaje de la nueva maquinaria principal ya habían concluido con éxito.
Según trasladó entonces el consistorio, el cierre ya no respondía a la avería original, sino que se estaba aprovechando el periodo sin actividad para acometer trabajos de mantenimiento y una puesta a punto integral de las instalaciones antes de su reapertura.
La situación había provocado previamente las críticas del Grupo Municipal Socialista, que recordó que había vencido el plazo de 56 días previsto para ejecutar el contrato adjudicado en abril para sustituir el equipo. La actuación tenía un importe de 117.558,83 euros. El PSOE puso el foco especialmente en las consecuencias para mayores, personas con movilidad reducida, usuarios en rehabilitación y nadadores libres.
A ese grupo pertenece también Pepi Fornier, de 66 años, que dejó de trabajar debido a sus problemas de espalda. Cuenta que está pendiente de una operación lumbar y que empezó a acudir a la piscina hace poco más de un año. El cierre de febrero interrumpió su primer curso.

Pepi Fornier posa ante la entrada de la piscina climatizada de San Roque. / Rebeca Porras
También padece lipedema, una enfermedad que afecta especialmente a sus piernas y que, según explica, le provoca hinchazón, pesadez y la aparición frecuente de moratones. "Yo estoy delgada, pero las piernas siempre están gordas, llenas de moratones, pesadas y se hinchan con el calor", relata. Para tratarlo, sus médicos le han pautado un tratamiento conservador que incluye el uso de medias de compresión de tejido plano y la práctica de ejercicio.
Precisamente por el lipedema, asegura que necesita realizar actividades de bajo impacto, por lo que el ejercicio en el agua se ha convertido en una de sus pocas opciones. "El único deporte que puedo hacer es este", señala.
Durante una parte de estos meses pudo continuar con natación en La Granadilla, pero el desplazamiento supone una dificultad: "Yo vivo aquí, en la zona de San Roque, y no todos los días dispones del coche", indica.
Por eso, los usuarios esperan que la reapertura anunciada para septiembre se cumpla y puedan retomar cuanto antes sus clases en el agua. Tras meses de cierre, insisten en que para muchos de ellos volver a la piscina es poder retomar un ejercicio fundamental para sus vidas.

Usuarios habituales de la piscina climatizada de San Roque, en las inmediaciones del recinto. / Rebeca Porras
Este diario ha preguntado al Ayuntamiento de Badajoz por la situación de la piscina. Desde el consistorio señalan que "actualmente se están realizando trabajos para la puesta a punto" y mantienen la previsión de reabrirla al público a principios de septiembre. El consistorio recuerda además que "las dos piscinas de verano se encuentran operativas", al igual que la piscina climatizada de La Granadilla.
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