Cultura
Carmen de Matos convierte los azulejos y la memoria del hogar en su nueva exposición en Badajoz
La joven artista inaugura el 3 de septiembre en la sala Vaquero Poblador de la diputación una muestra con más de una veintena de cuadros
Pintura y cerámica componen un proyecto en el que investiga el patrimonio, la nostalgia y las huellas del paso del tiempo

Carmen de Matos, junto a una de sus obras durante el montaje de la exposición en la Sala Vaquero Poblador. / Jota Granado

Una pared permanece en pie mientras el resto de la casa ha desaparecido. Sobre ella, los azulejos todavía resisten. Carmen de Matos se ha encontrado con escenas así en edificios en ruinas y ha convertido esos pequeños supervivientes en punto de partida para hablar de algo mucho más amplio: la memoria de quienes habitaron esos espacios, el paso del tiempo y la transformación del patrimonio.
La joven artista de Badajoz reúne estas inquietudes en 'Poética de lo sensible', su nueva exposición, que inaugurará el 3 de septiembre en la sala Vaquero Poblador de la Diputación de Badajoz y podrá visitarse hasta el 17 de octubre. Una muestra en la que lleva trabajando alrededor de un año y que considera una de las propuestas más "maduras" de su trayectoria.
"Lo que quiero transmitir es esa añoranza o esa nostalgia que se produce dentro de la casa", explica de Matos. En ese discurso, el azulejo adquiere un protagonismo especial. La artista lo concibe como un testigo de las vivencias ocurridas dentro de las paredes de un hogar, capaz de permanecer incluso cuando prácticamente todo lo que lo rodeaba ha desaparecido.
Algunas de las piezas que inspiran su trabajo proceden precisamente de construcciones abandonadas. "Hay casas donde simplemente quedaba una pared y los azulejos, sin embargo, se mantenían y se conservaban", señala. Esa resistencia le sirve para plantear una reflexión sobre un patrimonio que no entiende como algo inmóvil, sino como "un tejido vivo que se transforma".
Un archivo de azulejos y recuerdos
El origen de la exposición está también en una especie de archivo personal que Carmen de Matos ha ido construyendo con el paso del tiempo. Comenzó fotografiando azulejos de diferentes lugares de Extremadura, pero pronto decidió ampliar su mirada. Sus viajes la llevaron a fijarse en motivos, diseños y construcciones de otros puntos de España e incluso del extranjero.
Navarra o Londres son algunos de los lugares en los que ha continuado alimentando esta colección de imágenes. Cuando encuentra un azulejo que despierta su interés, lo fotografía y posteriormente lo lleva a su propio lenguaje artístico. "Quedarme solo en Extremadura cerraba un poco la posibilidad de ver otro tipo de azulejos y otro tipo de construcciones", explica.
De ese archivo nacen cuadros en los que reproduce y transforma los motivos recopilados. Sobre ellos aparecen también sombras con las que aborda el vacío y la ausencia de las personas que un día ocuparon esos espacios. Las huellas, el desgaste y el deterioro cobran así importancia dentro de unas obras que invitan a detenerse en elementos cotidianos que habitualmente pasan inadvertidos.
"El desgaste y el paso del tiempo son elementos que vemos, aunque muchas veces pasan desapercibidos", apunta la artista. Precisamente por eso no considera que la propuesta resulte inaccesible para el público pese al componente conceptual de la muestra. El espectador puede reconocer los elementos representados y, a partir de ellos, observar las marcas que deja el tiempo.
'Poética de lo sensible' reúne más de una veintena de obras y combina diferentes técnicas y materiales. Hay pinturas realizadas con acrílico y óleo, pero también cerámica, una disciplina en la que de Matos acaba de comenzar a adentrarse y que incorpora ahora a su producción.
La investigación ha acompañado todo el proceso creativo. La creadora explica que incluso se ha acercado al estudio de la antropología para profundizar en las ideas que sustentan las piezas. "Voy haciendo una sinergia de investigación a la par que voy creando", resume.
Ese trabajo de aproximadamente un año hace que contemple esta exposición como un paso adelante. "Creo que por ahora es una de las muestras más maduras de mi trayectoria", afirma. Una evolución que atribuye tanto al tiempo como al peso de la investigación y a la fuerza que ha querido imprimir a las nuevas obras.
"Remiendo"
La cerámica abre además otra vía dentro de la exposición. De Matos presentará "Remiendo", una serie de piezas centradas en la reconstrucción del patrimonio y en la manera en la que cada generación recibe, conserva y transforma aquello que le dejaron las anteriores.
La artista establece una relación entre esa transformación y los tejidos deteriorados que vuelven a unirse mediante una costura. "Hablan de lo que heredamos y desaparece y de aquello que sobrevive porque se va adaptando a medida que hay cambios sociales", explica.
La idea conecta también con una memoria familiar reconocible. De Matos pone como ejemplo aquello que se recibe de las abuelas: objetos, costumbres o elementos que no necesariamente se conservan intactos, sino que pasan a formar parte de una nueva generación que los adapta y los hace propios. De ahí el concepto del remiendo, entendido como una forma de reparar, conservar y al mismo tiempo transformar.
La exposición tendrá además un escaparate especial durante la Noche en Blanco de Badajoz, cuando podrá visitarse dentro de la programación cultural de la ciudad.
Nuevas experiencias
Pocos días después de inaugurarla, Carmen de Matos afrontará otro salto importante en su trayectoria. El 6 de septiembre viajará a Singapur para participar en una residencia artística, la primera experiencia de estas características que realiza fuera de España. Allí tendrá la oportunidad de desarrollar obra en un entorno diferente y continuar investigando nuevas posibilidades para su trabajo.
A su regreso le esperan otros proyectos. Entre ellos se encuentra su participación en Mostra Espanha, iniciativa cultural entre España y Portugal en la que desarrollará durante octubre y noviembre un proyecto en distintos puntos de la Raya hispano-lusa. En él proyecta ojos sobre lugares abandonados y espacios arquitectónicos, continuando así una línea de trabajo en la que arquitectura, ausencia y memoria vuelven a encontrarse.

Carmen de Matos en su estudio mientras prepara las obras de su próxima exposición, que se inaugura el día 3. / Cedida
Antes de marcharse, sin embargo, Badajoz será el lugar donde muestre el resultado de este último año. Una colección construida a partir de paredes, azulejos, ruinas y recuerdos que propone mirar de otra manera aquello que permanece cuando quienes habitaron un espacio ya no están.
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