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Entrevista

"No podemos salvarlos a todos": la realidad detrás del rescate animal en Badajoz

La Voz de Bolena, que comenzó su andadura como grupo en 2020, se constituye ahora formalmente como asociación protectora después de casi seis años de trabajo y cerca de 300 perros y gatos atendidos

Algunos de los integrantes de La Voz de Bolena, junto a sus mascotas en el parque del río Guadiana.

Algunos de los integrantes de La Voz de Bolena, junto a sus mascotas en el parque del río Guadiana. / La Crónica de Badajoz

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

La Voz de Bolena comenzó su andadura en Badajoz en 2020 como un colectivo dedicado al rescate y la protección de animales. Casi seis años después, el grupo, presidido por José María Domínguez Álvarez, acaba de constituirse formalmente como asociación. En estos seis años, sus integrantes calculan que han ayudado a cerca de 300 perros y gatos a través de rescates, acogidas, traslados y la búsqueda de protectoras que puedan hacerse cargo de ellos.

Detrás de la asociación hay actualmente 26 personas y una red de colaboración imprescindible para sacar adelante cada caso. Sin refugio propio y con una capacidad que depende en buena medida de las casas de acogida disponibles, el colectivo se enfrenta a situaciones de abandono muy diversas.

Domínguez explica cómo trabajan, qué encuentran cuando reciben un aviso y cuáles son las principales dificultades a las que se enfrentan para poner a salvo a estos animales.

¿Cuántos animales habéis ayudado desde que empezasteis y cuántos tenéis ahora mismo a vuestro cargo?

-- No llevamos un registro exacto de todos los animales a los que hemos ayudado, algo que precisamente queremos cambiar ahora que nos hemos constituido como asociación. Pero calculamos que pueden ser, como mínimo, unos 300 animales desde que comenzamos a funcionar como grupo en el año 2020.

Actualmente tenemos 8 perros directamente a nuestro cargo, aunque nuestra labor va más allá de los animales que tenemos en acogida. También ayudamos a buscar otras protectoras que puedan hacerse cargo de ellos, colaboramos con animales que se encuentran en el Centro de Protección Animal de Badajoz, atendemos determinados casos de mascotas que continúan con sus familias pero necesitan ayuda por problemas de comportamiento, y participamos en rescates y otras situaciones en las que podemos ser útiles.

Además, algunas de las personas que formamos La Voz de Bolena ya llevábamos años ayudando a animales antes de que surgiera el grupo. Yo, por ejemplo, llevo 14 años implicado en el rescate de perros, y Maribel lleva alrededor de 15 años atendiendo gatos en la calle, ocupándose de su alimentación, esterilización y atención veterinaria y buscando ayuda de protectoras cuando aparecen gatos abandonados que no pertenecen a una colonia.

¿Cuántas personas estáis detrás y cuánto tiempo dedicáis?

-- Actualmente el grupo está formado por 26 personas, aunque con grados de implicación y funciones muy diferentes. Hay quienes colaboran económicamente o participan en los eventos que organizamos para recaudar fondos; otras personas ofrecen su casa como acogida temporal; otras realizan traslados, rescates, difusión o gestiones con otras protectoras; y también hay que ocuparse de toda la parte económica, administrativa y organizativa.

Por eso es muy difícil cuantificar el tiempo que dedicamos. Un rescate puede resolverse en una hora o prolongarse durante veinte horas o más. Hay perros que, debido al miedo, al trauma o al tiempo que llevan sobreviviendo en la calle, no permiten que nadie se acerque y requieren días de vigilancia, desplazamientos y diferentes intentos hasta conseguir ponerlos a salvo. Con los gatos ocurre algo parecido: algunas capturas se consiguen rápidamente y otras requieren varios intentos durante días.

Después del rescate empieza otra parte del trabajo: atención veterinaria, acogida, recuperación, difusión, búsqueda de una protectora que pueda hacerse cargo del animal, organización de transportes y seguimiento.

Nosotros no tenemos refugio, y esto es muy importante. Nuestra capacidad para recoger animales depende de que dispongamos de una casa de acogida o de que encontremos una asociación o protectora con recursos para hacerse cargo de ellos. Por muchas ganas que tengamos de ayudar, sin un lugar seguro al que llevar al animal es imposible asumir determinados casos.

¿Qué os encontráis cuando recibís un aviso?

-- Nos encontramos situaciones muy diferentes, aunque, desgraciadamente, el abandono sigue siendo muy habitual. Perros de caza que dejan de ser útiles para quien los tenía; animales adquiridos de cachorros que, cuando crecen y empiezan a requerir más tiempo, espacio o cuidados, dejan de ser tan "graciosos"; animales enfermos cuyos responsables no quieren o no pueden asumir el coste veterinario; o perros que han vivido durante años en una parcela y que se quedan atrás cuando la propiedad se vende.

Hay otra situación especialmente dura: personas que enferman o fallecen y familiares que no quieren hacerse cargo de sus animales. De repente, un perro o un gato que ha vivido toda su vida en una casa se queda sin nadie.

También hemos intervenido en numerosas camadas. Cuando ayudamos en estos casos intentamos que la solución no sea únicamente buscar hogar a los cachorros, sino evitar que la situación vuelva a repetirse, por lo que condicionamos nuestra ayuda a la esterilización de la madre.

Otra parte importante de nuestra labor ha sido colaborar para dar una segunda oportunidad a animales del Centro de Protección Animal de Badajoz, buscando asociaciones y protectoras que puedan hacerse cargo de ellos. En alguna ocasión hemos llegado a sacar diez galgos en un solo día para trasladarlos a entidades que podían continuar con su recuperación y buscarles una familia.

¿Cómo nació La Voz de Bolena?

-- La Voz de Bolena empezó a tomar forma en septiembre de 2020 a través de un pequeño grupo de WhatsApp al que poco a poco se fueron incorporando personas con una preocupación común: ayudar a los animales abandonados o que se encontraban en situaciones difíciles.

Desde el principio, cada persona fue aportando aquello que podía. Algunas participaban directamente en rescates y capturas; otras se ofrecían como casa de acogida, realizaban traslados, ayudaban económicamente o colaboraban con la difusión. También comenzó a crearse una red de contactos con protectoras de distintos puntos de España a las que recurríamos cuando necesitábamos que se hicieran cargo de un perro o un gato para continuar con su recuperación y gestionar posteriormente su adopción.

A partir de ahí, el grupo fue creciendo y organizándose de manera totalmente voluntaria. Durante estos años hemos funcionado sin personalidad jurídica, apoyándonos unos en otros y buscando para cada animal la mejor solución posible dentro de nuestras posibilidades.

Después de casi seis años de camino, hemos decidido dar un paso más y constituir formalmente la Asociación Protectora de Animales La Voz de Bolena, manteniendo la misma esencia con la que comenzamos.

¿Qué podéis hacer ahora como asociación que antes no podíais?

-- Constituirnos como asociación no significa que de repente tengamos más capacidad para recoger animales. Seguimos sin tener refugio y dependemos de las casas de acogida y de la colaboración con otras protectoras. Pero sí nos proporciona una estructura legal y organizativa que esperamos que nos permita conseguir más recursos y, con ellos, ayudar a más animales y hacerlo con mayores garantías.

Cuando recoges a un animal de la calle, el rescate es solo el principio. Puede necesitar pruebas veterinarias, vacunas, desparasitación, esterilización, tratamientos, intervenciones quirúrgicas o meses de recuperación. Incluso hemos asumido casos de animales que tenían una familia, pero se encontraban en una situación muy complicada y necesitaban una ayuda que sus responsables no podían costear. Por ejemplo, hemos pagado durante meses la rehabilitación con un profesional de una perra con graves problemas de comportamiento para intentar darle una alternativa cuando se había planteado incluso la eutanasia.

¿Cuál ha sido el caso más duro que habéis atendido en Badajoz?

-- Es muy difícil elegir, pero uno de los más duros fue el de Sully, una perra abandonada en una antigua pocilga. La encontramos metida en la cochiquera, rodeada de un patio convertido en una mezcla de lodo, barro, excrementos y restos de comida. Jamás olvidaré ese olor.

También nos preocupó muchísimo Estrella, una mastina con leishmaniosis que rescatamos en Mérida después de llevar años sobreviviendo en la calle. Cuando conseguimos recogerla apenas tenía pelo, la sarna invadía buena parte de su cuerpo y, además de sus problemas físicos, estaba el miedo acumulado durante todos esos años. Su recuperación llevó muchos meses, pero afortunadamente su historia tuvo un buen final: Estrella fue adoptada.

En el caso de los gatos hay muchas historias difíciles, pero una que resulta especialmente difícil de olvidar es la de una gata joven que apareció en una de las colonias que atiende Maribel. Era evidente que había vivido en una casa y que había sido abandonada porque no sabía sobrevivir en la calle.

Tenía aproximadamente dos años y pesaba solo 700 gramos, cuando una gata adulta de su tamaño debería pesar varios kilos. Estaba completamente desnutrida y deshidratada, tenía parásitos y una infección urinaria muy grave. Durante su recuperación hubo que llevarla al veterinario cada dos días para administrarle el tratamiento antibiótico.

Pasó la cuarentena y toda su recuperación en la casa de Maribel. Cuando estuvo recuperada pedimos ayuda a una protectora de Bilbao, que aceptó hacerse cargo de ella. Viajó hasta allí y finalmente fue adoptada.

¿Cuántos avisos recibís aproximadamente al mes y cuántos animales conseguís rescatar?

-- Recibimos una media aproximada de entre 10 y 15 avisos al mes, aunque varía bastante según la época del año. En verano solemos notar un aumento, pero en nuestra experiencia es especialmente complicado el periodo en el que finaliza la temporada de caza, sobre todo en los pueblos, porque una parte importante de los perros abandonados que encontramos son perros utilizados para la caza.

Aunque La Voz de Bolena nace en Badajoz, nuestra actividad no se limita a la ciudad y, siempre que nuestras posibilidades lo permiten, atendemos casos y realizamos rescates en distintos puntos de Extremadura.

¿Hay animales que llevan meses esperando adopción?

-- Sí, por desgracia los hay. Algunos esperan meses, otros años y algunos pasan prácticamente toda su vida en un refugio sin que llegue esa ansiada familia. La edad, el tamaño, determinadas características físicas, una enfermedad o un problema de comportamiento pueden hacer que sus posibilidades disminuyan considerablemente. Los cachorros suelen tener más oportunidades, mientras que un perro mayor, grande o con necesidades especiales puede esperar muchísimo tiempo.

Por eso creemos que adoptar debe ser siempre una decisión muy meditada. No se trata de elegir al animal más bonito o al más pequeño, sino de encontrar uno que encaje realmente con nuestra forma de vida y asumir que va a formar parte de nuestra familia durante muchos años.

¿Qué cambiaríais del sistema actual de protección animal de Badajoz? ¿Y de la legislación en esta materia?

-- Lo primero que nos gustaría cambiar no depende únicamente de las administraciones: necesitamos una sociedad mucho más responsable con los animales. Hay que trabajar para que haya menos abandonos y para que quien decide incorporar un animal a su vida entienda que está asumiendo una responsabilidad durante toda la vida de ese animal.

En cuanto a la responsabilidad pública, creemos que Badajoz debería disponer de recursos e instalaciones suficientes y adecuadas para atender a los animales abandonados mientras se encuentra una solución para ellos. Un centro de protección animal no debería concebirse simplemente como un lugar en el que recoger animales de la calle, sino como un espacio en el que puedan permanecer en unas condiciones que garanticen su bienestar físico y emocional y desde el que se trabaje activamente para favorecer su acogida o adopción.

Hay otra cuestión que para nosotros es fundamental: las colonias felinas. La gestión mediante el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) necesita continuidad durante todo el año. Los gatos no dejan de reproducirse porque se haya agotado una partida presupuestaria. Si se interrumpen las esterilizaciones durante meses, se pierde buena parte del trabajo realizado y vuelven a aparecer nuevas camadas.

Y, aunque excede el ámbito de Badajoz y depende de la legislación estatal, hay una cuestión que no queremos olvidar. La Ley 7/2023 dejó fuera de su ámbito de aplicación a los perros de caza, las rehalas y los animales auxiliares de caza. Desde nuestra experiencia, resulta difícil entender que un perro pueda tener una protección diferente en función de la actividad para la que sea utilizado.

Una parte muy importante de los perros abandonados que encontramos y de los avisos que recibimos, especialmente en determinadas épocas del año y en zonas rurales, corresponde precisamente a perros utilizados para la caza. Son animales que sienten miedo, dolor, hambre y abandono exactamente igual que cualquier otro perro.

¿Cuál ha sido el rescate que más os ha marcado?

-- Todos los rescates te dejan algo y cada adopción supone un enorme alivio y una alegría, porque sientes que, después de todo lo vivido, ese animal por fin está a salvo y comienza una nueva vida. Pero si tenemos que elegir una historia especialmente significativa para nosotros, sería la de Bolena, una galga que acabó dando nombre primero a nuestro grupo y, ahora, a nuestra asociación.

A pesar de todo lo que había vivido, Bolena era una perra tremendamente dulce y cariñosa. Tenía una mirada en la que se mezclaban la tristeza y una especie de agradecimiento que te llegaba al alma. Y tenía una forma muy particular de demostrar su cariño: con lo grande que era, su obsesión era abrazarte. Se levantaba, apoyaba sus patas sobre tus hombros y acercaba su cara a la tuya buscando contacto y caricias.

Su rescate y su historia nos marcaron especialmente y, cuando llegó el momento de poner un nombre al grupo, La Voz de Bolena surgió casi de manera natural. De alguna forma, ella representa a todos esos animales que no pueden contar lo que les ha ocurrido ni pedir ayuda, pero que necesitan que alguien los vea, los escuche y les dé una oportunidad.

¿Qué es lo que la gente no ve detrás de un animal abandonado?

-- Lo primero que muchas veces no se ve es el enorme sufrimiento del propio animal. Un animal abandonado no es simplemente un perro o un gato que de repente está en la calle. Muchas veces es un animal completamente desorientado, asustado y vulnerable, que no entiende por qué las personas que eran toda su vida han desaparecido ni por qué ya no está en el lugar que conocía y consideraba su hogar. En cierto modo, es un pequeño ser roto al que hay que intentar recomponer.

Algunos llegan con auténtico pánico a las personas; otros dejan de comer, están permanentemente alerta o han aprendido a defenderse porque llevan demasiado tiempo sobreviviendo en la calle. Y cuando detrás hay además maltrato, negligencia o experiencias traumáticas, recuperar físicamente al animal puede ser mucho más fácil que conseguir que vuelva a confiar.

Después está todo lo que tampoco se ve detrás del rescate. A veces vemos en redes sociales la fotografía de un perro o un gato que acaba de ser recogido y parece que la historia ya está solucionada porque ha salido de la calle. En realidad, muchas veces ahí empieza todo. Puede haber horas o días intentando capturarlo, desplazamientos, visitas veterinarias, analíticas, vacunas, desparasitación, esterilización, tratamientos, operaciones y semanas o meses de recuperación. Hay que encontrar una casa de acogida, hacer fotografías, difundir, contactar con protectoras, buscar transporte, organizar viajes y, finalmente, conseguir que encuentre la familia adecuada.

Y existe otra parte que se ve todavía menos: el desgaste emocional de quienes están detrás. Cuando recoges un animal empiezas a sentirte responsable de lo que le ocurra. Te preocupas cuando está enfermo, cuando una acogida termina y no tienes dónde llevarlo, cuando pasan los meses y nadie pregunta por él o cuando un tratamiento no funciona. Y se sufre muchísimo cuando, a pesar de haber hecho todo lo posible, no consigues salvarlo.

¿Qué objetivos nuevos os marcáis?

-- El primero es consolidarnos como asociación y llegar a más personas. Cuanta más gente conozca lo que hacemos, más posibilidades tendremos de conseguir casas de acogida, personas que colaboren, recursos económicos y contactos con otras entidades. Y todo eso se traduce en algo muy sencillo: poder dar más oportunidades a los animales.

También queremos avanzar en todos los trámites necesarios para poder gestionar directamente las adopciones con todas las garantías, conseguir una mayor estabilidad económica mediante socios, donaciones, actividades solidarias, subvenciones y otras vías de colaboración, y continuar fortaleciendo nuestra relación con otras protectoras.

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