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Instan a la recuperación de caminos públicos y vías pecuarias

16 asociaciones ciudadanas del entorno del incendio de Puebla del Maestre se unen contra el fuego

Colectivos de Puebla del Maestre, Santa María de Navas, Pallares y Montemolín se adhieren a un documento y piden ayudas a las administraciones para “paliar el desastre”

Esta red es el “germen de un proceso que reclame, denuncie, pero, sobre todo, que proponga en positivo”, expresa el antropólogo Rufino Acosta

Las llamas acabaron con más de 1.000 hectáreas de dehesa

Las llamas acabaron con más de 1.000 hectáreas de dehesa / Cedida

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Monesterio

 El pasado 24 de julio, un incendio forestal afectó a algo más de 1.000 hectáreas de dehesas en el término municipal de Puebla del Maestre. “Una tragedia en todos los sentidos: económico, ecológico, cultural y espiritual”, afirman 16 asociaciones ciudadanas de Puebla del Maestre, Santa María de Navas, Pallares y Montemolín, unidas, ante la “preocupación por el riesgo continuo que suponen los incendios”, y ante la necesidad de dar a conocer su “compromiso” con la defensa del territorio y con la “elaboración y puesta en práctica de las medidas que se decidan tomar”.

 En un comunicado conjunto, los colectivos, solicitan a las administraciones públicas, “un programa de ayudas para paliar los efectos del desastre”, así como “un plan piloto” de prevención y extinción de incendios en las zonas de dehesa del entorno.

 Rufino Acosta Naranjo, doctor en Antropología Social, profesor del Departamento de Antropología Social de la Universidad de Sevilla y coordinador de la red de Pallares, afirma que el incendio, además de las pérdidas ecológicas, ha dejado “terribles” pérdidas económicas para los propietarios y un patrimonio que “tardará mucho tiempo en regenerarse”. A ello se añade la combustión de la encina de Las Reliquias, un árbol singular, “un emblema de la identidad y de la espiritualidad de Puebla del Maestre”. Un “mazazo moral”, manifiesta el profesor, que corrobora el ambiente de “pesadumbre que se ha instalado en la zona” y que ahora, desde las asociaciones ciudadanas, “se está intentando combatir”.

Una de las zonas afectada por el incendio

Una de las zonas afectada por el incendio / Cedida

Alianza

 “Más allá de sus intereses concretos”, 16 colectivos de la zona se unen “para hacerse presentes” y “decidir” sobre un futuro, liderado por una “sociedad civil que se mueva y trabaje conjuntamente”. El “germen de un proceso que reclame, denuncie, pero, sobre todo, que proponga en positivo”, afirma Acosta.

 Las asociaciones, además de solicitar “apoyo económico y material para paliar los daños”, consideran que el primer paso sería “llevar a cabo un análisis de todo lo relacionado con el incendio e identificar las causas que favorecieron su expansión y la forma en que se actuó contra él”. Se hace fundamental, expresan en su comunicado, el “diagnóstico de la situación”, de su territorio, sus fincas, el diseño de sus cercas, caminos, carreteras y puntos de agua y “el conocimiento y las habilidades” de las personas que lo habitan. Pero también, incide Rufino Acosta, es necesario “recuperar los caminos públicos y las vías pecuarias”, pues, este incendio, explica el doctor en Antropología Social, “ha puesto de manifiesto que, donde había un camino amplio y en buenas condiciones, el fuego se paró”, actuando como “cortafuego”.

 El texto, que firman asociaciones de lo más diverso, (sanitarias, culturales, de pensionistas, de madres y padres, de mujeres, ecuestre o de cazadores), se cierra con el deseo de que el “desastre ocurrido”, pueda servir, al menos, para “hacer ver la gravedad de la situación” y que sea “un aliciente” para que la ciudadanía, las administraciones y los propietarios de fincas, “se unan” en una iniciativa “en defensa de nuestros campos y pueblos”, concluye.

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