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Suenan las horas y las medas, sin repetición

El reloj de la iglesia de Monesterio vuelve a marcar las horas y recupera el sonido de su campana

El ayuntamiento ha invertido 5.000 euros en la compra del nuevo mecanismo

Nuevo reloj bajo la espadaña que recupera el toque horario de su campana

Nuevo reloj bajo la espadaña que recupera el toque horario de su campana / Rafa Molina

Monesterio

 El reloj de la iglesia parroquial San Pedro Apóstol de Monesterio recupera el sonido de la tradición. Hasta que dejó de funcionar, el eco que marcaba las horas era artificial. Se emitía a través de un amplificador conectado a una bocina instalada en el techo del templo. Tras varios meses sin marcar la hora, este pasado jueves, 6 de noviembre, el sonido que propaga el paso del tiempo, proviene de la campana de la espadaña que corona la fachada principal, “datada en el año 1729”.

 El retraso de la puesta en funcionamiento, explica el concejal de Urbanismo, Antonio José Villalba, ha estado motivado “por la escasez de empresas especializadas”. Inicialmente, se intentó arreglar el viejo reloj, pero, “la maquinaria está obsoleta y ha sido imposible”, con lo que, al final, se ha optado por una maquinaria nueva que, aprovecha “la centralita” del campanario de la torre principal, para enviar la señal eléctrica al martillo que tañe esta campana.

“Afortunadamente, hemos conseguido que la empresa extremeña ‘Campanas Rivera’, (Baños de Montemayor), se haya hecho cargo de la sustitución del viejo reloj, adaptándolo para que los monesterienses vuelvan a escuchar horas y medias horas, con su sonido original”, explica el concejal de Urbanismo. El importe total de esta actuación, que incluye maquinaria, esferas y cableado, ha sido de 5.000 euros.

Hasta las 0:00 horas

 Con la intención de “no causar molestias” a los vecinos de la Plaza del Pueblo y alrededores, el nuevo sistema horario está programado para que la campana suene desde las 8:00 horas, hasta las 0:00 horas. Únicamente suenan las medias y las horas en punto, “sin repetición”. Los primeros comentarios del vecindario, revela el concejal, han sido de “alegría”. “Han vuelto a escuchar un sonido que los más mayores, echaban mucho de menos”, concluye.

 El sonido de las campanas ha marcado desde siempre la vida en los pueblos. Su particular lenguaje avisa de acontecimientos religiosos o civiles. Desde el toque a misa, al de emergencia, convirtiéndose en el reloj de nuestros ancestros.

 La llegada del reloj, supuso su instalación en edificios emblemáticos como iglesias o ayuntamientos. En el caso de Monesterio, en el edificio parroquial, en plena Plaza del Pueblo, como servicio ciudadano que permitía al vecindario saber la hora.

 Pese a que, actualmente, todos disponemos de dispositivos digitales que nos ofrecen la hora en tiempo real, desde que el reloj de la iglesia de Monesterio dejó de funcionar, tal y como comentaba algún vecino de la zona, “se paró el tiempo”. Tras su restauración quienes residen y transitan por la plaza y todo el vecindario, recuperan una parte importante de su día a día. El del ritmo de la vida que acompaña cada campanada.

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