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Más de 20 años recobrando la tradición de la quema de Judas

Cúriga Monesterio convierte su Quema de Judas en un reivindicativo ‘No a la guerra’

Este año, además de en la Plaza del Pueblo, también ardieron peleles de paja en La Rambla del Paseo de Extremadura y en el Pilar de la Reverencia

Mucha espectación y máxima participación en la quema de los Judas

Mucha espectación y máxima participación en la quema de los Judas / Rafa Molina

Monesterio

 La Quema de Judas ha representado, desde siempre, el rechazo social y el castigo simbólico a la figura del traidor: Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Jesús por treinta monedas de plata. Dicen que cuando una actividad se celebra durante más de 20 años consecutivos se convierte en histórica.

 El paso de algo más de 2 décadas, (la asociación quemó sus primeros judas en la Semana Santa de 2003), es el tiempo en que una nueva generación toma el relevo a la anterior. Para quienes actualmente tienen esa edad, la quema de Judas del Domingo de Ramos ha estado protagonizada, desde siempre, por este colectivo local. Nada más lejos de la realidad. Los más mayores de Monesterio recuerdan como, el Domingo de Ramos, familias, amigos y vecinos, quemaban sus judas en cualquier calle o plaza. El paso de los años hizo desaparecer una arraigada tradición que, gracias al empeño de la asociación Cúriga, perdura, como vestigio de la memoria del pueblo de Monesterio.

 “Ese es el espíritu de nuestra reivindicación”, afirma Juan Carlos Giraldo. Para ello, la asociación está trabajando en la recuperación histórica de esta actividad, a través de un documental, con los testimonios de quienes vivieron esta tradición en persona.

La quema de Judas se inició tras la procesión del Encuentro

La quema de Judas se inició tras la procesión del Encuentro / Rafa Molina

Tres enclaves

 Con el objetivo de testimoniar que, la quema de Judas fue parte de la idiosincrasia del pueblo, en esta edición, la asociación, además de en la Plaza del Pueblo, también hizo arder peles de paja en la Rambla del Paseo de Extremadura y en el Pilar de la Reverencia. Año tras año, el colectivo “anima e invita” al vecindario, y organiza talleres con los más jóvenes para que la tradición no decaiga.

 En este Domingo de Ramos, la expectación volvió a ser máxima. Tras la procesión del Encuentro, ante la mirada de centenares de vecinos y visitantes, volvieron a arder los muñecos de paja, rellenos de material pirotécnico, como rito de purificación, para “quemar” todo aquello que daña a la sociedad.

 Este 2026, sobran los motivos y, la crítica social y política que caracteriza a cada uno de los personajes que, simbólicamente arden en la Plaza del Pueblo, se convirtió en un reivindicativo, ‘No a la guerra’. Se quemaron algunas de las figuras públicas alegóricas a la situación bélica que vive el planeta. La resistencia de la sociedad civil frente a los conflictos armados centró, casi monográficamente, un mensaje a favor de la paz y de la justicia social.

El No a la Guerra protagonizó la quema de Judas

El No a la Guerra protagonizó la quema de Judas / Rafa Molina

 “Quemamos lo malo del año a la vez que festejamos alegremente la llegada de la luz que simboliza la estación primaveral”, afirma Juan Carlos Giraldo. Eso es lo que festejó Monesterio en una espléndida y soleada mañana de Domingo de Resurrección, que se inició con un recorrido de los muñecos de paja por las calles del pueblo, acompañado del lanzamiento de cohetes, anuncio del ritual festivo que, reafirma el compromiso de la asociación Cúriga, con más 30 años de trayectoria, no solo con todo lo relativo a la conservación del medio ambiente, sino también, con las tradiciones de Monesterio.

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