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El viernes, 17 de marzo, en el Centro Penitenciario Sevilla I

La Unión Musical MOCA (Monesterio – Cabeza la Vaca) ofrece un concierto en la cárcel de Sevilla

A través de un proyecto de colaboración con Solidarios para el Desarrollo, que dirige la Trabajadora Social de Monesterio, Marisa Vázquez

“La cultura es una herramienta muy potente para la inserción social y la música tiene la facultad de fortalecer lazos y unir a los seres humanos”

Monesterio

 Una experiencia increíble, inolvidable, intensa y transformadora. Un cúmulo de emociones difíciles de explicar. Mezcla ansiedad, mezcla curiosidad. El impacto inicial; traspasar las puertas del centro penitenciario y recorrer los pasillos de los módulos donde conviven centenares de internos. Normas, reglas, controles… sensación de despersonalización. Prejuicios y temores que, desaparecen cuando la música, libera y conecta.

 La Unión Musical MOCA, integrada por músicos de las localidades de Monesterio y Cabeza la Vaca, ha participado en una actividad que permanecerá imperecedera en el recuerdo de quienes tuvieron la oportunidad de tocar para los internos del Centro Penitenciario Sevilla I.

 Más que implicada con las personas más vulnerables, Marisa Vázquez, Trabajadora Social, natural de Monesterio que, actualmente es la responsable de la Asociación Solidarios para el Desarrollo de Sevilla, contactó con Antonio Luis Mimbrero, director de la formación musical, con la intención de poder ofrecer a los internos de la cárcel sevillana un concierto, dentro de las actividades culturales que, cada viernes, propicia un sugestivo encuentro entre la cultura y quienes sufren privación de libertad. “La cultura es una herramienta muy potente de aprendizaje y de inserción social”, asegura Marisa y la música “tiene la facultad de fortalecer lazos sociales y unir a los seres humanos”. El compromiso se convirtió en realidad la tarde del pasado viernes, 17 de abril.

Emocionante

 “Toda una experiencia”, aseguran organizadores y músicos. En el modesto salón de actos del centro penitenciario surgió la “magia y la conexión”. La música permitió a los internos conectar con el exterior y con sus propias emociones. Durante una hora “se olvidó quienes éramos unos y otros”. Para la ocasión se preparó un concierto de marchas procesionales. Sobre el escenario, quedaron, huérfanos de músicos, algunos instrumentos de percusión. El director invitó a los internos a subir. Un puñado de ellos, dejaron de ser observadores pasivos para convertirse en parte activa del espectáculo. Momentos irrepetibles. Convictos y músicos crearon un ambiente de calidez humana, difícil de narrar.

 Tras la actuación, la responsable de la asociación, mostró su “satisfacción y alegría” por este proyecto de colaboración. “En esta aula de cultura suelen participar muchas personas del ámbito cultural sevillano, con quienes vivimos momentos muy bonitos”, asegura Marisa Vázquez. La del pasado viernes, fue, quizá, una de las más “increíbles”. A pesar de la “dureza” de un centro penitenciario y desde los “prejuicios del desconocimiento hacia las personas que han cometido un delito, cuando existe una verdadera integración y nos tratamos de persona a persona”, surgen momentos como el vivido.

 Acompañaron a la Unión Musical MOCA, la alcaldesa de Monesterio, Loli Vargas, acompañada por las concejalas de las Áreas de Cultura y Social, Manola Ferreira y María Fernanda Díaz, respectivamente.

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