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En las instalaciones de Las Moreras, junto al Museo de la Seta

La asociación micológica Pie Azul organiza su convivencia de primavera

Casi un centenar de asociados disfrutaron de una degustación de hongos a través de propuestas culinarias que, “se fundieron con la esencia de la dehesa y el monte”

Miembros de Pie Azul en su convivencia y comida de primavera

Miembros de Pie Azul en su convivencia y comida de primavera / cedida

Monesterio

 Alrededor de un centenar de socios y socias del colectivo micológico, Pie Azul, de Monesterio, participó en la tradicional convivencia de primavera que, como es tradición, contó con una degustación de platos elaborados con hongos de temporada.

 Alfonso Sánchez, presidente de la asociación ha destacado la “amplia participación y la excelente convivencia” entre socios, en un evento que viene desarrollándose durante los últimos 20 años, que sirve como colofón a su programación anual. Pese a la gran cantidad de actividades que se celebraban a lo largo de la jornada, la asociación logró reunir a gran parte de sus asociados, entre ellos, algunos desplazados desde Córdoba, Guadalcanal, Sevilla, Zahínos.

 Para los organizadores, no se trataba de un evento cualquiera. La nueva junta directiva se estrenó en la organización de un evento que, según los participantes, se convirtió en un acto social con el que fomentar la cohesión interna de la asociación. “Todos han salido muy satisfechos”, narra el presidente de Pie Azul, muy orgulloso con el resultado de esta jornada de convivencia y más aún, ante el deleite del menú elaborado para la ocasión.

El menú

 Dos socios del colectivo, José Antonio Gata e Isabel Rodríguez, fueron los encargados de elaborar los platos que se degustaron durante la jornada. El ayuntamiento cedió las instalaciones del Aula Municipal de Cocina, anexa a las dependencias de Museo Micológico.

 El almuerzo se abrió con un aperitivo a base de papas aliñadas con un toque de cilantro. A continuación, un cortador profesional, loncheó un ‘Jamón de Monesterio’ y, como primer plato, un portobello, braseado al ajo castaño. El plato principal consistió en un arroz meloso de ‘Oro blanco’ (Amanita Ponderosa), con lingotes ibéricos, (látigo ibérico de bellota) y esencia verde de temporada, (espárragos trigueros).

  “Los hongos se fundieron con la esencia de la dehesa y el monte”, narra Alfonso Sánchez, al referirse a uno de los platos que, “conquistaron el paladar de los asistentes”.

 La organización destaca la “convivencia” y la “cuidada gastronomía” que se presentó para cerrar su programación anual. Lo próximo, tras el verano, será la organización de sus Jornadas Micológicas, que este año llegarán a su trigésima edición. Diseñadas, desde su origen, para el conocimiento, el estudio y la degustación de setas de este territorio, las jornadas cuentan con el reconocimiento de público en general, aficionados y estudiosos de la micología.

 “Queremos preparar concienzudamente estas jornadas”, declara el presidente de la asociación. La actividad se volverá a celebrar a mediados del próximo mes de noviembre e incluirá charlas, visitas al campo, recolección y clasificación de hongos, concursos, degustaciones y la celebración de una nueva edición de la Ruta Gastronómica de la Seta que, en colaboración con el ayuntamiento y los establecimientos de restauración y hostelería, volverá a celebrar la riqueza micológica local junto a los productos de la dehesa, tan característicos y reconocidos en todo el país.

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