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Historias de vida

Cinco generaciones unidas en Badajoz: Emiliano conoce a su primer tataranieto a los 99 años

La llegada del pequeño Hernán es el hilo conductor de esta historia de apoyo familiar, arraigo al pueblo y emprendimiento

Video | Emiliano, vecino de Herrera del Duque, conoce a su primer tataranieto a los 99 años

L. A.

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Herrera del Duque

Hace apenas 15 días, Emiliano Barba sufría el que ha sido su mayor contratiempo de salud de los últimos tiempos. Una caída le provocaba una fractura de cadera que obligó a una intervención quirúrgica y ha frenado, de momento, el ritmo de vida activo que mantenía a sus casi 99 años.

Hasta entonces, este vecino de Herrera del Duque, en Badajoz, seguía haciendo planes con una envidiable vitalidad: cada jueves acudía al mercadillo, desayunaba en la churrería regentada por uno de sus hijos y, durante el verano, pasaba gran parte del día en su casa (es usuario interno desde hace diez años de la residencia de mayores de la localidad). Ahora, afronta la recuperación rodeado del cariño de su familia, con la esperanza todos, de que pronto vuelva a sus rutinas.

Emiliano tiene ademas un privilegio al alcance de pocas personas: compartir vida con su primer tataranieto, Hernán, un bebé de diez meses que ha convertido a esta familia pacense en un ejemplo de convivencia entre cinco generaciones.

Sergio y Desi junto a Emiliano con Hernán.

Sergio y Desi junto a Emiliano con Hernán. / L. A.

Vivimos en una sociedad en la que la esperanza de vida no para de crecer, haciendo posible historias cada vez más extraordinarias. Y la de Emiliano es una de ellas. A poco menos de dos meses de cumplir 99 años, puede disfrutar de esta fotografía familiar que reúne a tatarabuelo, bisabuela, abuela, madre e hijo.

Padres jóvenes

El pequeño Hernán es hijo de Desi, de 28 años, y de Sergio, de la misma edad. La joven siempre tuvo claro que quería ser madre pronto. Su propia madre, Sonia, la tuvo cuando tenía 17 años, una circunstancia que ha marcado su forma de entender la familia.

"Quería que mi hijo viviera rodeado de sus abuelos. Yo he conocido a mis cuatro abuelos y nos encanta, porque Sergio ya no tiene abuelos", explica Desi.

Sonia, a sus 46 años, disfruta ahora de una nueva etapa familiar gracias a la llegada de su nieto. "Es una experiencia bastante bonita. Yo, como era tan joven cuando tuve a mi primera hija, parece que ahora lo estoy viviendo de otra manera", asegura entre risas.

La emoción también alcanza a Niscasia, de 72 años, madre de Sonia, abuela de Desi y bisabuela del pequeño. "Es mi primer biznieto y estoy loquita con él", reconoce. Su nieta confirma que la relación es muy estrecha: "Todos los días subimos a verla". Y el tatarabuelo, feliz: "Estoy muy contento de tenerlos a todos".

Para Desi y Sergio, Hernán es su primer hijo y el apoyo familiar resulta fundamental. "Somos los dos autónomos y es una locura; necesitamos que nos ayuden, sí o sí", afirma ella. Aunque el bebé acude a la guardería, cuentan con la ayuda constante de los abuelos y de otra bisabuela que reside en Castilblanco.

Emiliano junto a su hija Niscasia y el resto de la familia.

Emiliano junto a su hija Niscasia y el resto de la familia. / L. A.

Emprendedores

La pareja representa bien el arraigo a la vida de pueblo y el espíritu emprendedor. Sergio trabaja como electricista autónomo y ha creado su propia empresa. Desi, por su parte, decidió dar un paso adelante profesionalmente para complementar el negocio familiar.

"Yo he abierto una agencia de asesoramiento energético para completar el trabajo de mi marido. Aquí no había ninguna. Nos hemos unido a una franquicia de unos chicos de Peloche que tienen oficina en Madrid y, aunque me daba mucho miedo, nos hemos arriesgado", confiesa la joven llena de ilusión.

Hernán, un bebé muy vivaracho, crece rodeado de esta sólida red familiar que acompaña a sus padres en el día a día. Y Emiliano también cuenta con ese importante respaldo. Sus cinco hijos, 12 nietos, 13 biznietos y ahora un tataranieto forman una familia que le visita con frecuencia y le está arropando en su recuperación.

Emiliano con su tataranieto, Hernán

Emiliano con su tataranieto, Hernán / L.A.

A sus casi 99 años, el anciano mantiene intactas sus facultades mentales y quienes le conocen comentan el excelente estado de salud del que ha gozado hasta este revés. Por eso, tanto él como los suyos confían en que pronto vuelva a recorrer las calles del pueblo y retome sus costumbres.

Y aunque cada vez es menos excepcional encontrar personas centenarias y familias con tataranietos, historias como la de Emiliano y Hernán siguen despertando admiración y ternura. Porque pocas imágenes simbolizan mejor el paso del tiempo y la fuerza de los lazos familiares que la de un hombre de casi 99 años sosteniendo en brazos a la quinta generación de su familia.

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