Emprendimiento
Crear a mano en tiempos de producción industrial: vivir de la artesanía desde Montijo
María del Viejo Serrano, creadora de Tara Cerámica, compagina su marca con el taller Alma de Cántaro, donde imparte clases junto a otra profesional
Se enfrenta a los bajos precios de la producción industrial y la poca valoración de la artesanía, especialmente en la provincia de Badajoz

La tienda-taller 'Alma de Cántaro'.

Para María del Viejo Serrano, la artesanía es mucho más que un oficio. Es una forma de crear, de desconectar y, desde hace unos años, también su manera de ganarse la vida. Pero convertir esa pasión en una forma de vida no siempre resulta sencillo. "A veces tengo la sensación de que la artesanía se valora poco en la provincia", reconoce.
María es de Montijo y desde allí, desarrolla su proyecto: Es la creadora de Tara Cerámica, una marca que comenzó en Instagram en 2021. Su especialidad es la joyería cerámica, aunque también realiza piezas decorativas y utilitarias, como tazas, cuencos y elementos de vajilla. Todo ello realizado principalmente con gres de alta temperatura y porcelana.
Sin embargo, su relación con la cerámica no fue un camino continuo: "No es como ahora, que la cerámica está incluso de moda y hay más recursos. Lo he tenido que dejar abandonado en diferentes periodos de mi vida", explica. Desde 2016 la retomó con más fuerza y ya no volvió a dejarla.
La tienda-taller Alma de Cántaro
Actualmente compagina su propia marca con Alma de Cántaro, una tienda-taller que comparte en Montijo con Lali, creadora de Lalila Cerámica. Dos marcas diferentes que conviven bajo el mismo techo y desde donde ambas imparten clases, organizan experiencias para grupos y venden sus piezas. Las clases son actualmente una de las principales actividades, pero también ofrecen propuestas para familias, empresas o grupos de amigos: "Realizamos una experiencia cerámica, un taller de dos o tres horas que incluye un picoteo para un grupo privado".

María y Lali en el taller de cerámica 'Alma de Cántaro'. / Cedida
Esta experiencia va más allá de aprender a trabajar el barro. "Cualquier actividad manual hace desconectar, salir de tu juicio mental, de tus problemas y meterte en esa pieza o en lo que tengas entre manos", cuenta María. Muchos de sus alumnos describen la experiencia como "terapéutica" y ella destaca también el efecto que tiene crear algo con las propias manos sobre la autoestima.
Vivir de la artesanía es todo un reto
El proyecto intenta así hacerse un hueco en un municipio donde, reconoce, el mercado es más limitado que en una ciudad. "Sabemos que es más costoso", admite sobre la decisión de apostar por Montijo en lugar de trasladarse a Badajoz. Aun así, la respuesta de los alumnos les ha demostrado que también en un pueblo existe interés por este tipo de actividades.
Pero vivir de la artesanía sigue siendo un reto. María considera que uno de los principales problemas es la poca valoración del trabajo hecho a mano frente a los productos industriales, especialmente en la provincia de Badajoz, donde cree que el oficio todavía tiene poca visibilidad. Una percepción que, según explica, también se refleja en los mercados en los que participa: cuando salen de la provincia y acuden a otros puntos de Extremadura, encuentran un público más receptivo hacia este tipo de productos y con una mayor disposición a comprarlos. «Cuando cruzamos las líneas, por ejemplo hacia Cáceres, hay un valor mayor por lo artesanal", señala.
Colaboraciones en todos los sectores
Fuera del taller, María también busca nuevos caminos para su marca. Su última colaboración parte de la propuesta de una comerciante montijana que regenta una tienda en Plasencia y reúne el trabajo de tres proyectos. Un artesano de Torremayor se encarga de las tablas de madera, mientras María aporta azulejos pintados a mano con motivos inspirados en Extremadura, que después se comercializan en el establecimiento.

Proyecto en el que ha colaborado la artesana. / Cedida
Además, su condición de artesana reconocida por la Junta de Extremadura le ha permitido participar en diferentes festivales de oficios artesanos de la provincia de Badajoz, donde los creadores no solo venden sus piezas, sino que muestran al público cómo trabajan. Es precisamente en estos encuentros donde María percibe con mayor claridad la dificultad de competir con los productos industriales. Para ella, competir contra eso "es muy difícil".
Los precios de la producción a gran escala están lejos de los de una pieza hecha a mano, pero María confía en ese público que todavía sabe reconocer la diferencia. "Siempre hay un público, aunque sea pequeño, que valora el producto artesanal", afirma. El crecimiento de su marca ha sido lento y la apertura del taller ha hecho que durante el último año tuviera que relegarla a un segundo plano. Ahora trata de recuperar las redes sociales y volver a poner el foco en sus piezas. Porque, más allá de las ventas, hay algo que sigue haciendo que todo el esfuerzo merezca la pena: ofrecer a los demás la posibilidad de desconectar durante un buen rato.
- Badajoz se llena de humo y un fuerte olor: los bomberos aclaran el origen
- El varón rescatado del incendio de su vivienda en Badajoz se encuentra en estado grave con importantes quemaduras
- La Alcazaba de Badajoz se llena de leyendas esta noche con una ruta nocturna de Amigos de Badajoz
- Exclusiva | En casa de los asesinos de Francisca Cadenas: la fosa donde escondieron el cadáver
- Preocupación por la planta de biogás en Badajoz: vecinos y empresas cercanas se oponen a su ubicación
- Extremadura convoca 35 plazas de Policía Local: estos son los municipios, requisitos y pruebas
- Qué ver en la Noche en Blanco de Badajoz: guía para no perderse entre más de 180 actividades
- Las primarias del PSOE en Badajoz se animan: hay tres precandidatos