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Zalamea de la Serena

Así se vive El Alcalde de Zalamea: cuando un pueblo entero se convierte en escenario

La obra, representada del 20 al 23 de agosto, ha contado con la participación de más de 725 vecinos

Al espectáculo se suman actividades, puestos y juegos tradicionales

Imagen de la representación de 'El Alcalde de Zalamea'.

Imagen de la representación de 'El Alcalde de Zalamea'.

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Gema Gallardo

Gema Gallardo

Zalamea de la Serena

Las tradiciones pueden convertir un acontecimiento cultural en algo mucho más grande que una simple representación. Durante cuatro días, Zalamea de la Serena ha dejado de ser solo un municipio para convertirse en el escenario de una historia que sus vecinos llevan décadas haciendo suya. Calles abarrotadas, terrazas llenas, visitantes llegados de diferentes puntos y cientos de personas implicadas en una representación que, cada agosto, transforma la localidad.

El protagonista es El Alcalde de Zalamea, la obra de Calderón de la Barca que, del 20 al 23 de agosto, ha vuelto a llenar la Plaza de la Constitución, con alrededor de 1.500-1.700 espectadores por función. Pero el espectáculo no termina cuando se baja el telón: actividades, puestos, juegos tradicionales y la participación de los propios vecinos convierten al pueblo entero en parte de la representación.

Porque lo realmente sorprendente no son las miles de personas que llegan hasta Zalamea. Lo extraordinario está detrás del escenario: Este año, unas 725 personas han participado en la representación. Algunas se ponen delante del público; otras hacen posible que todo funcione detrás, pero todas forman parte de una misma historia que se prepara desde junio

Una participación récord

Precisamente esta participación la quiso subrayar el alcalde de la localidad, José Antonio Murillo, durante el acto de presentación de la representación, alegando que en esta XXXI edición, "se había registrado una participación récord, con más de 725 personas actuando y colaborando en este montaje". En este mismo sentido, Ventura Pozo Espadas, corresponsal de prensa de la localidad que asistió a todas las obras, ha asegurado que "la cantera era inmensa".

La representación dura alrededor de dos horas, pero para llegar a ese momento son necesarios meses de preparación. Los ensayos comienzan en junio y se prolongan durante varias semanas, con tres sesiones semanales. El esfuerzo se refleja sobre el escenario: una obra en verso, sin apuntador y con una puesta en escena que incorpora caballos, ovejas, burros y decenas de personajes.

"Es como si se estuvieran reviviendo los hechos sucedidos en el siglo XVI", ha resumido Ventura. Este año, además, la organización ha introducido novedades. Según ha explicado el corresponsal, se ha apostado por una mayor movilidad de los actores, frente a una representación más estática y recitada en verso. Los niños, por su parte, también han tenido un papel fundamental participando "en una recreación de juegos antiguos o a través de una obra de teatro hecha por ellos".

Participación ciudadana durante los días de la representación.

Participación ciudadana durante los días de la representación. / Cedida

Y es que El Alcalde de Zalamea es una tradición que involucra a generaciones enteras. Algunos niños comienzan con pequeños papeles y, con el paso de los años, van asumiendo nuevos personajes; otros vecinos llevan décadas formando parte de la representación. Una implicación que explica por qué, más de tres décadas después, la obra sigue creciendo y traspasando fronteras.

Reconocida ya como Fiesta de Interés Turístico Regional y distinguida con la Medalla de Extremadura, la obra aspira ahora a conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Porque El Alcalde de Zalamea no solo se representa: se hace entre todos.

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