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Fútbol | Tercera Federación

El Badajoz no termina de alcanzar la velocidad de crucero

Aunque el juego del cuadro pacense ha mejorado, la falta de efectividad de cara a puerta sigue privando de la anhelada racha de victorias que acerque a los hombres de Marrero a la parte alta de la tabla

Álex Alegría reclama un posible penalti durante el encuentro ante el Llerenense.

Álex Alegría reclama un posible penalti durante el encuentro ante el Llerenense. / Jota Granado

Badajoz

Diez jornadas contempla ya el Grupo 14 de Tercera Federación y el Badajoz no termina de levantar el vuelo. El conjunto pacense se mantiene en la duodécima posición de la tabla con 11 puntos de 30 posibles, aunque cabe recordar que la entidad pacense no pudo disputar la primera jornada debido a la sanción FIFA y que además recibió una deducción de tres puntos por no presentarse al choque.

Teniendo en cuenta lo sucedido en el inicio liguero, el Badajoz solo podía optar a llevar a estas alturas de la temporada un total de 24 puntos, muy lejos de las 11 unidades mencionadas anteriormente.

Y es que, es una realidad que la sanción FIFA afectó a la plantilla a nivel mental. El equipo había completado una pretemporada muy seria, sufriendo solamente una derrota ante el Cacereño (sin contar el triangular correspondiente al Trofeo de la Concordia en el que los pacenses se vieron superados por Villafranca y Extremadura en dos partidos de 45 minutos) y daba muestras de estar muy cerca de ser un equipo reconocible. La ausencia en el encuentro ante el Azuaga derribó el castillo de naipes.

La derrota en Santa Amalia, con un gol en el último minuto, reafirmó aún más la situación. El equipo llegó al debut en el Nuevo Vivero ante el Don Benito, candidato al ascenso directo, y desde el pitido inicial transmitió muestras de nerviosismo. Prueba de ello fue el gol calabazón en la primera jugada del choque y un penalti señalado minutos después que de no ser por Sergio Tienza se habría convertido en el 0-2.

En Villafranca se vieron brotes verdes. Un gran Álex Alegría guio la victoria blanquinegra, que después se refrendaría con la segunda consecutiva en casa ante el Diocesano, pero la visita al Moralo devolvió a los de Marrero a la casilla de salida.

Tras la derrota, dos nuevas victorias, esta vez de mucho mérito, en los campos de Montijo y Pueblonuevo. Especialmente en el Antonio Amaya, el equipo mostró carácter, callo competitivo y efectividad de cara a puerta.

Cuando una tercera victoria seguida hubiera disipado todas las dudas, el Badajoz visitó Jerez y empató a cero en la que probablemente haya sido su mejor actuación hasta la fecha. Los blanquinegros completaron un gran encuentro al que solo le faltó el premio del gol. Ese tropiezo habría sido menor de haber ganado en el regreso al Nuevo Vivero, pero el equipo volvió a dejarse dos puntos ante un Llerenense que hasta ese momento había perdido cinco de los nueve partidos disputados.

Muchas pueden ser las causas de que el equipo no termine de imponerse como debería; la convulsa situación institucional, los problemas de lesiones, la presión que tiene la plantilla sobre sus hombros o la falta de efectividad de cara a puerta, pero lo cierto es que cuando la temporada se acerca a la conclusión de su primer tercio, el Badajoz está muy lejos no solo del ascenso directo, sino de mostrar una imagen a la altura y ser dominante en sus partidos.

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