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EL CLÁSICO

El Barça se lleva el clásico de la 'vendetta' con corazón y orgullo

Pajor, con un doblete, Sydney y Aitana, con goles en el añadido, y Cata, con un penalti parado, devolvieron al Barça la hegemonía emocional y futbolística ante el Madrid

Ewa Pajor celebra con Pina uno de sus goles en el clásico.

Ewa Pajor celebra con Pina uno de sus goles en el clásico. / Dani Barbeito

Maria Tikas

Maria Tikas

Barcelona

Todo llega. También la venganza, a su debido tiempo. Tocadas en su orgullo por aquella derrota inesperada de marzo, las jugadoras del Barça solo entendían un camino: ganar, ganar y ganar. Porque este clásico no iba solo de puntos, sino de memoria, identidad y carácter. Y el partido lo confirmó: palos, goles anulados, polémica y un conjunto azulgrana decidido a recordar quién manda. Una tarde de hegemonía emocional y futbolística en Montjuïc que acabaría en goleada.

Ausente por unas molestias, Aitana arrancó en el banquillo mientras Vicky tomaba el timón en su lugar en la medular. Pere Romeu había avisado que el clásico exige cabeza y corazón, y ambos ingredientes se notaron desde el primer instante. Alexia estrelló un balón en el palo, Feller respondió del mismo modo y Cata evitó un gol sobre la línea. Se anuló un tanto a Weir tras una jugada maravillosa de Caicedo y otro a Pajor. En la primera fila, Salma se mordía las uñas como una más y Patri —con muletas y camiseta del Barça— se llevaba las manos a la cabeza en cada acción. El partido era un poema acelerado.

No tardó en llegar el estallido. Brugts recuperó en la frontal, Pina filtró por la izquierda y el balón viajó hacia el segundo palo, donde Pajor emergió puntual para firmar el 1-0. La delantera polaca marcó también el segundo, lanzándose con todo tras un centro de Graham, aunque la colegiada lo anuló por una supuesta mano que ni el VAR logró aclarar. El Barça, superior, empujaba con una mezcla de hambre y contundencia. El Madrid, mientras, resistía como podía entre transiciones de Linda y destellos de Weir.

Dominaban las azulgranas, pero las blancas amenazaban a la contra. Cata le ganó un mano a mano a Caicedo y Paredes evitó otro tanto cazando el balón al vuelo. Hasta que llegó el 2-0 definitivo de Pajor: centro de Graham, mala intervención de Misa y de Lakrar, y la polaca, lanzándose al suelo, remató con el pecho, “l’escut al pit”. Montjuïc rugió ante una atacante que interpreta el clásico con la ferocidad de quien sabe que estos partidos se explican con instinto y orgullo.

Máxima intensidad

Estuvo cerca el hat-trick de la polaca tras una genialidad de Pina, pero Caicedo llegó para incomodarla y Misa tapó firme. La reanudación rebajó el ritmo, pero no la tensión. Graham rozó el tercero con un sombrero, Paredes evitó un remate letal de Feller y se anuló un nuevo gol por fuera de juego previo. Entró Aitana entre aplausos y Esmee encendió las alarmas al caer lesionada, siendo retirada en carrito. Tras revisar un contacto entre Cata, Ona y Athenea, la colegiada señaló penalti. Weir lo lanzó y Cata lo detuvo, celebrándolo con ese gesto irónico con su psicólogo que quiere decir: “ya pasó”.

Montjuïc explotó, pero aún quedaban dos golpes por dar. En el añadido, Sydney Schertenleib —recién ingresada— recuperó un balón en zona ofensiva y soltó un derechazo imparable para batir a Misa. Se señaló el escudo en la celebración, una imagen de identidad pura. Y casi sobre la bocina llegó el cuarto: un pase profundo de Mapi León dejó a Aitana sola ante Misa, y la ’14’ definió con precisión para cerrar un 4-0 rotundo. Un clásico jugado con cabeza, pero sobre todo ganado con corazón, orgullo y esa 'vendetta' que el Barça llevaba meses esperando

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