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Fútbol

El Francisco de la Hera nunca deja de creer

Gio Zarfino, con un gol de cabeza empujado por todo el estadio, da tres puntos de oro al Extremadura ante el líder Águilas en un final de película

Gio Zarfino celebra con pasión el gol en el descuento

Gio Zarfino celebra con pasión el gol en el descuento / Alberto Lorite

Almendralejo

Ficha: Extremadura 1-0 Águilas

EXTREMADURA: Robador; Barace (Núñez, m.87), Carlos Cordero, Cano, Tala (Maikel, m.87), Luis Nicolás, Manchón (Frodo, m.46), Zarfino, Manu Ramírez (Robe Moreno, m.76), Dieguito, Callejón.

ÁGUILAS: Nico; Terranova, José Más, Mario Abenza, Chris Martínez (Boris, m.63), Javi Castedo (Kevin, m.70), Espinosa (Ebuja, m.76), Adrián Pérez, Yasser, Héctor, Fer (Aitor, m.45).

GOLES: 1-0 Zarfino, min.93.

ÁRBITRO: Carlos Palencia (Castilla-La Mancha). Amonestó con amarilla al local Zarfino; y a los visitantes Chris Martínez y Yasser.

INCIDENCIAS: 3.500 espectadores en el estadio Francisco de la Hera.

Si hay un estadio y una afición que nunca deja de creer en nuestra tierra esos son el Francisco de la Hera y el Extremadura. Siempre pasan cosas en este bendito estadio. La electricidad quema la emoción a mil revoluciones cuando el Extremadura siempre está con la soga el cuello. En el descuento, tirando de épica, con un uruguayo que lleva el corazón en la mano y a todo el estadio en el bolsillo, Zarfino denotó la feria de sentimientos y marcó uno de esos goles que siempre quedarán para el recuerdo. Y quien sabe si no terminan valiendo oro a final de temporada.

El Extremadura, a base de coraje, casta y pundonor, tumbó al líder Águilas. Por segunda vez esta temporada, pues ya le ganó 1-2 en territorio murciano. El líder dormía a nueve puntos de los azulgranas hace dos días. Y el miércoles, sie el Extremadura sacara adelante su aplazado ante el Melilla, podría sentir en el cogote y a tres puntos a la banda de Zarfino y compañía. Ojito que el Extremadura se ha metido en la pomada.

Fue un partido de dos caras muy diferenciadas. Una primera parte donde el Extremadura tomó el control de partido, generó las ocasiones y tumbó el partido en cancha contraria. Y una segunda parte donde apenas pasó nada y donde los de Rocha echaron en falta a Marco Manchón, que lesionado tuvo que dejar el encuentro al descanso.

El Águilas vino a Almendralejo descaradamente a por un empate. Y si era a cero goles casi mejor. El Extremadura, consciente de ello, no dudó en martillear el área contraria en el primer tiempo, jugando además con el aire a favor, un viento que influyó bastante en el juego.

El primer disparo fue de Manu Ramírez, desde la frontal, sacando bien los puños Nico Rodríguez para despejar. Poco después, lo volvió a intentar Manu Ramírez, esta vez desviado.

También Barace se animó desde larga distancia y se topó con el buen posicionamiento de Nico bajo palos. Barace volvió al lateral derecho y estuvo soberbio todo el encuentro.

Una de las más claras de la primera parte la tuvo Marco Manchón, al que le sacaron un gol casi bajo palos en el chut de un rechace dentro del área. También Dieguito tuvo la suya cuando se escapó por banda de su par y disparó abajo poco colocado, posibilitando otra parada más de Nico.

El Águilas, en la primera parte, apenas inquietó a David Robador y la única que tuvo fue una escapada de Chris Martínez que acabó simulando penalti y con tarjeta amarilla, una cartulina que después pesaría para su cambio.

Sin dominio

De una notable primera parte sin premio del Extremadura se pasó a una segunda parte insulsa y apagada. Muy fea por momentos. El Águilas, con viento a favor, tuvo más pelota y el Extremadura, sin la brújula de Manchón, perdió el control del juego.

La mejor del Águilas, y quizá casi la única clara, la tuvo Chris, que se encontró un rechace dentro del área que estrelló en el palo. Un susto monumental.

En el Extremadura la tuvo Frodo, tras una bonita combinación por dentro que llegó franca la pelota para el delantero, que sin embargo, disparó casi sin potencia. Fácil para el meta.

El Extremadura trató de zarandear el árbol con cambios que dieran mordiente. Robe Moreno metió músculo en la zona ancha, pero el Águilas se fue parapetando cada vez más.

Rocha decidió poner toda la carne en el asador. Sacó a los dos laterales del campo y metió otro punta como Maikel. A por todas. Y la jugada le salió bien. En tiempo de descuento, una larga combinación del Extremadura acabó con un balón colgado de Carlos Cordero al corazón del área muy pasado, Maikel llegó al rescate casi en línea de fondo y su balón atrás lo remató Zarfino con la cabeza y el corazón de todo el estadio. Enloqueció el Francisco de la Hera y el uruguayo con su afición, en una de esas celebraciones desatadas que no se olvidarán fácilmente. El Extremadura tumba al líder y presenta su carta de oposiciones a una liga absolutamente loca. n

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