Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol

El Extremadura ya es cuarto

Triunfo muy trabajado de los azulgranas ante un buen Melilla con un gol de Dieguito que dispara a su equipo a la zona de playoff, un territorio que llevaba cinco meses sin pisar y ahora sueñan con todo

Jugadores del Extremadura celebran en el vestuario la victoria.

Jugadores del Extremadura celebran en el vestuario la victoria. / Alberto Lorite

Almendralejo

Ficha: Extremadura 1-0 Melilla

EXTREMADURA: Robador; Barace, Cano, Carlos Cordero, Tala, Luis Nicolás, Zarfino, Manu Ramírez (Robe Moreno, m.61), Usama (Núñez, m.76), Dieguito (Peral, m.82), Callejón (Maikel, m.46).

MELILLA: Franganillo; Quindimil, Julio (Manu Viana, m.76), Chavarría (Tocar, m.82), Claverías, Gomis, Segura, Lillo (Luis Morales, m.82), Ayala, Mohamed (Dago, m.76).

GOLES: 1-0 Dieguito, min.67.

ÁRBITRO: Cándido Rodríguez (canario). Amonestó con amarilla a los visitantes Segura y Mohamed. Expulsó por doble amarilla al local Luis Nicolás (minuto 75).

INCIDENCIAS: 3.500 espectadores en el Francisco de la Hera.

Hay veces que un equipo, con la flecha en verde hacia arriba, gana casi por inercia. Y eso, posiblemente, le ocurrió al Extremadura ante el Melilla, en el que tal vez fue el peor partido de los azulgranas en el Francisco de la Hera y, cosas del fútbol, o de la vida, terminó con una victoria que devuelve al conjunto de Almendralejo a puestos de playoff. Ya es cuarto. Hacía cinco meses que no se veían en zona de privilegio. Y ahora solo faltan siete jornadas. Licencia para soñar.

Fue un partido raro del Extremadura. Con poco fútbol y, en ocasiones, casi frio. Con poca tensión. O mucha menos de lo esperado. Y no fue por la grada, que respondió a las mil maravillas a una hora intempestiva y en pleno día de diario. Sin duda, la afición, de sobresaliente en el Francisco de la Hera.

Rocha volvió a apostar por Callejón en punta de lanza y el granadino, aunque lo intentó con mucha movilidad, no tuvo su mejor tarde. El centro del campo, sin Marco Manchón, naufragaba por momentos. Y en defensa, sobrio en muchos ratos, pero con lagunas en otros.

No paso prácticamente nada durante la primera media hora de juego. Un disparo de Julio Iglesias por parte del Melilla que atrapó Robador y un buen centro de Callejón por la izquierda que Zarfino no remató en condiciones.

El Melilla se dio cuenta que el Extremadura, que debía haber salido con el colmillo afilado, estaba durmiendo una placentera siesta en su jardín. Y en esas, los melillenses avisaron. Primero con Chavarría, que se sacó un latigazo a la cruceta que hizo temblar los cimientos del estadio. Y, más tarde, en una jugada tonta donde Diego cometió penalti casi sin querer sobre Segura. Penalti claro. Fue entonces cuando volvió a aparecer el héroe de la tarde, David Robador, que hizo una parada espectacular en el penalti al propio Segura para que su equipo siguiera con el oxígeno intacto en el partido.

Ni la parada de Robador hizo despertar al Extremadura en la primera parte. Fue, verdaderamente, para olvidar.

El equipo cambió el chip en el segundo tiempo. Salió con mucha más intensidad, pero sin precisión en los pases y con el centro del campo sin control.

Un error de Carlos Cordero tras ceder atrás estuvo a punto de costar caro, pero Chavarría no supo definir ante la salida de Robador.

El Extremadura despertó en un destello del de siempre, Dieguito, que tomó la responsabilidad en una falta cometida sobre Tala. Dieguito realizó un disparo perfecto por encima de la barrera y abrió la lata de un partido enfocado a enquistarse.

El gol liberó al Extremadura y al público, y aquello parecía que iba a ser coser y cantar ante un Melilla martilleado por los golpes. Pero en el Francisco de la Hera no hay partido sin sufrimiento. Cuando más controlado parecía todo, Luis Nicolás hizo una entrada a destiempo sobre un rival y el colegiado le mostró la segunda amarilla. Otro expulsado más. Otra vez con uno menos. Otra vez a sufrir hasta el final.

Decidió el Extremadura ordenarse en el campo y aguantar el chaparrón. David Rocha metió a Núñez para fijar puntos de equilibrio. Y, más tarde, metió a Peral para dar centímetros a los balones aéreos. Acertó en ambos cambios, pues aunque estuvieron pocos minutos, ambos futbolistas aportaron lo que tenían que dar en ese tramo de partido.

El Melilla, impreciso y agobiado, empezó a meter balones a la olla sin control. Muchos se marcharon fuera. Otros encontraron remates forzados. Y otros la gigante figura de Robador en el juego aéreo.

El árbitro estiró el partido hasta el minuto 96 para euforia final de la afición, que celebró junto a los jugadores que el Extremadura vuelve a zona de playoff.

Los azulgranas se meten cuartos antes de visitar este sábado al Estepona, con menos de 72 horas de diferencia. El equipo acabó físicamente tocado, pero ahora, la tabla, te da vida. El Extremadura ya está donde quería. n

Tracking Pixel Contents