La Crónica de Badajoz

"El Mundial ya no es lo que era..."

Si este fin de semana se sienta en el sofá junto a su abuelo o a su tía a ver el Canadá-Bosnia o el Qatar-Suiza y le dice algo así como “los Mundiales ya no son lo que eran”, díganle que tiene razón. Toda la razón. Que sean ahora mejores o peores que hace unas décadas pertenece ya al terreno de la opinión, pero lo que es seguro es que el fútbol de hoy en poco se parece al que apadrinó Naranjito en 1982, al que sintió la bendición pagana de la ‘Mano de Dios’ en 1986 o al que santificó a Pelé en 1970. En todos los sentidos.

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Cómo eran las botas antes

¿Ha pensado alguna vez en que las botas de fútbol, en realidad, no son unas botas? Se les llama así porque en el siglo XIX sí se jugaba al fútbol con botas, las mismas que se usaban en fábricas y astilleros para trabajar. La evolución del calzado adaptado a la práctica del fútbol, por alguna razón, no propició un cambio de nombre. Los Mundiales han servido históricamente para presentar al mundo las grandes evoluciones y han protagonizado guerras comerciales. Puma y Adidas firmaron un pacto de no agresión con Pelé, que se rompió cuando el astro brasileño jugó la final del Mundial de 1970 con botas de la primera de ellas.

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Cómo son las botas hoy

Esas guerras ahora se trasladan a categorías de formación, en las que las marcas captan a jugadores adolescentes a los que auguran un gran futuro para que calcen sus zapatillas. Ningún futbolista actual sería capaz de jugar a un nivel máximo con el robusto y pesado calzado de hace cuatro o cinco décadas. Los tacos ya no se atornillan en función de si llueve o no y los materiales sintéticos están orientados a ofrecer la máxima ergonomía posible. Y, por descontado, todos los modelos se comercializan en versiones ‘premium’ o ‘amateur’ para poder presumir de llevar las mismas botas que Messi. Que casi siempre es mentira, claro.

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Cómo eran los balones antes

Para varias generaciones de españoles, la palabra ‘Tango’ no evoca a Gardel, sino a Kempes, Rossi o Platini. Con ese nombre bautizaron Adidas y la FIFA al primer balón mediático de la historia, con versiones en Argentina 1978 y España 1982, primeros ejemplares de una dinastía que llega hasta la actualidad. Fabricado en cuero, respondía a una estructura clásica de 12 pentágonos y 20 hexágonos. La revolución en el Mundial español fue un revestimiento impermeable que mejoraba su rendimiento bajo lluvia, al reducir la absorción de agua que convertía los balones en pesadas piedras.

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Cómo son los balones hoy

Las costuras y las formas ortogonales son características del pasado. El Adidas Trionda, el balón de este Mundial, se compone de solo cuatro paneles unidos térmicamente mediante calor y adhesivo. Del viejo cuero animal hemos pasado a poliuretano termoplástico reciclado. Y en su interior se ubica un chip que envía 500 señales de posicionamiento por segundo. Un artilugio de alta tecnología que, según los análisis publicados por diferentes ingenieros, no incurre en carencias como la del mítico Jabulani de Sudáfrica 2010, un balón recordado por sus vuelos incontrolables que amargan la existencia a los porteros.

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Alineación de la selección italiana, ganadora del Mundial de fútbol de 1982.

Cómo eran las plantillas antes

En diciembre de 1981, El Salvador hizo historia al clasificarse para su primer y único Mundial, el de España 82. En plena guerra civil en el país, se decidió que los jugadores dejaran de inmediato la disciplina de sus clubs y se concentraran durante seis meses con la selección. No cobraron por ese medio año y llegaron a Alicante para su debut contra Hungría apenas un par de días antes del partido… que perdieron 10-1. Tenían 22 fichas disponibles, pero solo inscribieron a 20 jugadores, colando a dos directivos en la expedición oficial. Una historia extrema que refleja el amateurismo de antaño, en un contexto en el que un michelín no demasiado curvado y una musculatura tirando a modesta eran compatibles con el fútbol de elite.

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Alineación de la selección española durante un partido amistoso en 2024.

Cómo son las plantillas hoy

Cuando el PSG decidió juntar a golpe de talonario a Messi, Mbappé y Neymar, el fondo soberano qatarí tenía un objetivo prioritario: que una de sus estrellas a sueldo fuera la gran estrella del Mundial de Qatar 2022. Lo consiguió, claro. Hoy los futbolistas son marcas comerciales globales casi antes que deportistas. Los 1.248 hombres que disputarán este Mundial son peones extraordinariamente bien pagados de una industria que genera miles de millones de euros y que destina onerosos recursos a paliar su sobreexplotación física y mental: nutricionistas, preparadores, fisioterapeutas, psicólogos… El resultado son cuerpos esculpidos en mármol que son carne de anuncio para seguir engordando la factura.

Camiseta oficial de la selección española del Mundial 1982.
Camiseta oficial de la selección española del Mundial 1982.

Cómo eran las camisetas antes

Entre 1959 y 1979, es decir, durante cinco ciclos mundialistas (aunque estuvo ausente en dos de ellos), España vistió la misma camiseta, enteramente roja, sin ribetes, marca comercial ni detalles más allá del escudo en el pecho. Por supuesto, sin nombre en la espalda. El algodón era el tejido predominante hasta la aparición de los materiales sintéticos como el nailon y el poliéster en la década de los 70. Y, por supuesto, no se comercializaban. Eso empezó a ocurrir a partir de los años 80… y ahora causan furor, y ya no solo entre los talluditos sino también en la juventud, las réplicas de las camisetas ‘vintage’.

Camiseta oficial de la selección española del Mundial 2026.
Camiseta oficial de la selección española del Mundial 2026.

Cómo son las camisetas hoy

La moda ‘blokecore’ ha provocado que personas que no han visto en su vida un partido de México (por ejemplo), vayan por la calle con su camiseta para este Mundial. Han pasado de ser un artículo destinado solo a profesionales a uno de consumo universal. La moda se une a la tecnología, con modelos de menos de 200 gramos fabricados con materiales sintéticos transpirables que se renuevan cada dos años como máximo, para incentivar las ventas. Aunque el fútbol de selecciones todavía se resiste a que sus camisetas sean un gran escaparate comercial de marcas publicitarias. Tiempo al tiempo. 

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Cómo se arbitraba antes

Antes de dirigir la final del Mundial 1974 entre Alemania Federal y Países Bajos, Jack Taylor arbitró otros dos partidos de la cita… y fue juez de línea en otros dos. “Literalmente cambié mi delantal de carnicero por el silbato para hacerme cargo de la final de la Copa del Mundo. Era lo habitual, tenía un trabajo para pagar la hipoteca y otra vida arbitrando partidos por todo el mundo”, explicaba años después en la BBC el primer árbitro que se atrevió a señalar un penalti en la final de un Mundial. Bueno, en realidad fueron dos, marcados por Neeskens (en el segundo minuto del partido) y Breitner.

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Cómo se arbitra hoy

Hasta el Mundial 1990, sólo había tres árbitros al cargo de un partido. Durante esta Copa del Mundo serán ocho: los tres de toda la vida, dos de recambio en la banda y otros tres en la sala VOR. El pluriempleo hace tiempo que desapareció, convertidos los árbitros en atletas de élite capaces de aguantarles un esprint a los futbolistas más veloces. Y desde Qatar 2022, aunque aún de manera residual, la puerta se ha abierto a las mujeres: en este Mundial habrá dos árbitras principales y tres asistentes.

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Cómo se jugaba antes

Una de las características más invariables de la historia de los Mundiales es el número de futbolistas por cada selección. La cifra de 22 quedó instaurada desde el inaugural Uruguay 1930 y sólo ha sufrido dos ampliaciones mínimas: 23 desde Japón y Corea del Sur 2002 y 26 desde Qatar 2026. Lo que ha cambiado, y mucho, es el número de sustituciones: ninguna hasta 1966, dos entre 1970 y 1990, tres entre 1994 y 2018 y hasta un máximo de seis, en caso de prórroga, desde la pasada edición.

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Cómo se juega hoy

El número de cambios, claro está, multiplica las variables tácticas de los seleccionadores. También las tendencias actuales del fútbol y la sobrecarga de partidos llevan a una mayor variedad en los onces iniciales. Las alineaciones ya no se recitan de carrerilla, porque cambian en cada ronda. Y donde antes un seleccionador tenía un par de ayudantes, ahora dispone de un ‘staff’ kilométrico con especialistas para todo: porteros, defensa, ataque, balón parado…

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Cuántos equipos competían antes

Desde Suiza 1954 hasta Argentina 1978, solo 16 equipos tenían el privilegio de jugar el Mundial, con una abrumadora mayoría de combinados europeos. España 1982 vivió la primera gran ampliación, hasta los 24, cifra que se mantuvo estable hasta ampliación a 32 en Francia 1998, reservando casi la mitad de los cupos para selecciones UEFA. El vigente campeón tuvo asegurada su clasificación directa, una tradición que se eliminó a partir de Alemania 2006. En todo caso, nunca un vigente campeón se ha quedado fuera del siguiente Mundial.

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Cuántos equipos compiten hoy

El que arranca este jueves será el Mundial con más participantes de la historia, con 48. La globalización del fútbol y las ansias recaudatorias de la FIFA han derivado en una cita de cinco semanas de duración, con una fase de grupos larguísima que solo servirá para descartar a 16 selecciones. Mercados emergentes como África y Asia han visto multiplicada su representación en los Mundiales, mientras los cupos europeos se han mantenido casi invariables. Y la FIFA ya plantea una nueva ampliación hasta los 64 equipos de cara a alguna de las dos próximas citas.

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Cómo eran de conocido antes

“¿Y ese quién es?”. De repente, en un Camp Nou abarrotado para la inauguración del Mundial 82, llegaba un tal Vandenbergh y se cargaba a la Argentina de Maradona. O un tal Boniek le marcaba en la segunda fase tres goles a Bélgica y se ganaba un contratazo con la Juventus para el año siguiente. Eran los héroes anónimos de los Mundiales, citas que también servían para constatar la calidad de jugadores de los que se oía hablar, pero a los que era difícil ver durante las temporadas de clubs.

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Cómo son de conocidos hoy

Sí, ahora seguirá ocurriendo, sobre todo en un Mundial con selecciones tan exóticas como Haití, Curazao o Cabo Verde. Pero la capacidad de sorpresa no sólo se ha limitado, sino que además es efímera, porque Google, Instagram y las apps de resultados ya ofrecen en segundos la respuesta de quién es ese tipo y dónde juega. Una pregunta básica a tu IA de referencia y se acabó la magia. Terreno abonado para el cuñadismo: “Sí, sí, yo lo conozco, un delantero espectacular, ha metido 28 goles este año en la liga australiana”.

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Cómo la tecnología lo ha cambiado todo

Los árbitros se comunican entre ellos mediante un micrófono y algunos llevan una cámara en el pecho, las jugadas conflictivas se revisan en un monitor de televisión, los balones tiene un chip que lanzan una alerta cuando cruzan la línea de gol, el fuera de juego lo determina una IA… Si su abuelo insiste, mientras un árbitro revisa una mano de un defensor qatarí, en que los Mundiales ya no son lo que eran, díganle que tiene toda la razón. Pero que disfrute igual, que al fin y al cabo solo hay uno cada cuatro años.


Un reportaje de El Periódico

Textos: Sergio R. Viñas
Diseño: David Jiménez
Coordinación: Rafa Julve

*Ilustraciones editadas parcialmente con IA

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