Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La cita futbolística de EEUU, Canadá y México

Don Benito vibra al ritmo de Pedro Porro

Cientos de dombenitenses abarrotan las calles y bares de la localidad calabazona para animar a la Selección Española, de nuevo con su paisano como titular en el once de Luis de la Fuente

Aficionados disfrutan del encuentro de España en el Mesón Los Barros, en Don Benito.

Aficionados disfrutan del encuentro de España en el Mesón Los Barros, en Don Benito. / LCB

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Samuel Sánchez

Don Benito

Don Benito vivió el España-Bélgica de los cuartos de final del Mundial como se viven las noches grandes cuando uno de los tuyos está sobre el césped. No fue un partido más del Mundial. Para muchos vecinos, familiares, amigos y aficionados dombenitenses, el encuentro tuvo una carga emocional añadida desde mucho antes del pitido inicial: ver a Pedro Porro defendiendo a España en una cita de máxima exigencia, algo que por otra parte se ha convertido en costumbre de un tiempo a esta parte. Con la de este viernes, el calabazón acumuló su tercera titularidad consecutiva en el lateral derecho del combinado nacional.

Una cita para la que su ciudad natal no defraudó. Cientos de dombenitenses se reunieron alrededor de las pantallas, en bares, terrazas y casas particulares, con esa mezcla de orgullo, nervios y expectación que acompaña desde hace semanas cada aparición del lateral extremeño. En cada acción por la derecha, en cada carrera, en cada centro y en cada disputa, Don Benito parecía contener la respiración. No solo se miraba a la Roja. Se miraba a ese niño que no hace mucho veían en la ciudad deportiva que hoy lleva su nombre y que ahora, ya convertido en hombre, triunfa en la élite del fútbol siendo importante con España.

Orgullo calabazón

«Yo lo veo y pienso que es uno de los nuestros. Es que parece mentira verlo ahí, jugando un Mundial», comentaba Antonio Fernández, vecino de 67 años, mientras seguía el encuentro rodeado de otros aficionados. A su lado, la emoción se mezclaba con el orgullo de los vecinos de este municipio de 38.000 habitantes que ha visto por primera vez a un paisano en una cita mundialista. «Aquí todos estamos con España, claro, pero cuando toca la pelota Pedro se nota algo distinto», añadía.

Pedro Porro, ante Bélgica.

Pedro Porro, ante Bélgica. / EFE

También los más jóvenes lo viven como una referencia. «Para los que jugamos al fútbol aquí, ver a Pedro Porro en la Selección es una motivación brutal. Te hace pensar que se puede llegar lejos saliendo de Don Benito», señalaba Mario Aparicio con su camiseta roja y móvil en mano para comentar cualquier detalle con sus amigos.

Durante el encuentro ante Bélgica, la tensión fue creciendo al mismo ritmo que lo hacía la importancia de cada jugada. La selección belga exigía concentración, físico y oficio, pero en la localidad calabazona el análisis táctico convivía con algo mucho más sencillo: el deseo de que el dombenitense volviera a estar a la altura de una noche histórica.

«Yo no entiendo tanto de tácticas, pero sí sé que cada vez que sube por la banda me pongo nerviosa», confesaba entre risas María Quintana, de 43 años. «Es orgullo del pueblo. Que hablen de Don Benito por un jugador así emociona mucho».

Buen papel de Porro

Pedro Porro volvió a responder en una noche de máxima exigencia y terminó siendo uno de los protagonistas del encuentro. De sus botas nació el primer gol de España ante Bélgica, culminado por Fabián después de una acción iniciada desde el costado derecho. Una jugada que volvió a levantar a muchos dombenitenses de sus asientos y que confirmó el peso del lateral en el juego ofensivo de la Selección . Su actuación no se limitó, sin embargo, a las incorporaciones al ataque. Porro mostró una gran implicación defensiva y estuvo atento en las ayudas. A ello sumó sus habituales internadas por la banda derecha, desde donde buscó profundidad y generó peligro en varias fases del encuentro. Especialmente destacable fue su entendimiento con Lamine Yamal, con quien volvió a formar una sociedad constante y difícil de frenar para la defensa belga.

Todo ello seguido con especial atención en Don Benito, donde la satisfacción fue creciendo conforme avanzaba el partido. El lateral calabazón volvió a demostrar que no está en la selección únicamente para cumplir, sino para asumir protagonismo en los grandes escenarios. Y su ciudad natal volvió a sentirse parte de una noche mundialista con uno de los suyos.

Tracking Pixel Contents