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Fútbol | Copa del Mundo

Locura pacense por la segunda estrella

Badajoz vivió con pasión el encuentro que certificó a la Selección Española como bicampeona del Mundo. Millares de personas se dieron cita en La Alcazaba para presenciar un encuentro histórico para el fútbol español

Así vivió Badajoz la victoria de la selección española en el Mundial 2026

David Guilherme

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Badajoz

Badajoz también celebró como correspondía la segunda estrella de nuestra Selección. La Alcazaba se convirtió este domingo en el gran estadio de la ciudad después de que miles de pacenses respondieran a la llamada del Ayuntamiento y llenaran el recinto monumental para seguir, a través de una pantalla gigante, la final del Mundial que coronó a España como bicampeona del mundo tras imponerse a Argentina por 1-0.

La cita, organizada por el consistorio, transformó uno de los espacios más emblemáticos de la capital pacense en una inmensa grada al aire libre. Desde las 19.00, familias, grupos de amigos y aficionados de todas las edades comenzaron a acceder al recinto con camisetas, bufandas y banderas de la Selección, conscientes de que estaban ante una oportunidad única de vivir una noche que podía pasar a la historia del deporte español.

Con DJ, servicio de barra y un ambiente festivo durante toda la tarde, la espera se hizo más llevadera entre cánticos, fotografías y pronósticos sobre el desenlace del encuentro. Conforme se acercaba la hora del partido, la Alcazaba fue ganando color. El rojo predominó en un recinto abarrotado donde apenas quedaban huecos libres cuando los jugadores saltaron al terreno de juego.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando sonó el himno nacional. Los asistentes corearon a viva voz las notas de la Marcha Real antes de que el árbitro señalara el inicio del encuentro. A partir de ahí, cada llegada al área, cada intervención del Dibu Martínez o cada decisión arbitral controvertida provocaban una reacción inmediata entre una afición completamente entregada al equipo de Luis de la Fuente.

Noche para el recuerdo

La final del Mundial fue una noche inolvidable para toda España, pero en Badajoz se vivió de una manera muy especial. Desde las 19.00, miles de personas llenaron la Alcazaba para seguir el partido entre familias, amigos y aficionados de todas las edades, que compartían nervios en un ambiente que parecía una auténtica fiesta.

España y Argentina ofrecieron una final muy igualada, con dominio del combinado nacional. Los noventa minutos terminaron sin goles y la tensión se apoderó de la Alcazaba. Nadie quería marcharse.

Y llegó en el minuto 106 de la prórroga. Ferran Torres se aprovechó de un rechace dentro del área argentina para hacer un gol que sin duda pasará a la historia del fútbol español. El silencio se apoderó unos instantes de la Alcazaba, seguido de una explosión de alegría imposible de describir. Los abrazos entre desconocidos, los cánticos y los aplausos resonaron entre las murallas.

Colofón en la fuente

El pitido final certificó el bicampeonato del mundo para España y desató una explosión de alegría en la Alcazaba. Abrazos entre desconocidos, banderas ondeando al viento y cánticos de «¡Campeones, campeones!» pusieron la banda sonora a una noche que ya forma parte del recuerdo colectivo de los aficionados. Muchos de los asistentes permanecieron en el recinto monumental para seguir la ceremonia de entrega del trofeo, aguardando el momento en el que Rodri Hernández levantó la Copa del Mundo, encargado de alzarla al cielo de Nueva York mientras, a más de 5.000 kilómetros de distancia, cientos de pacenses levantaban los brazos al unísono como si también sostuvieran el preciado trofeo.

La celebración no terminó con el apagado de la pantalla gigante. Tras la entrega de medallas y la vuelta de honor de los campeones, numerosos aficionados abandonaron la Alcazaba rumbo a la fuente de la Plaza de la Constitución, escenario habitual de las grandes celebraciones deportivas en la ciudad. Allí continuaron los festejos hasta bien entrada la madrugada, entre cánticos, banderas y el incesante sonido de los claxon de los vehículos que recorrían las principales calles de Badajoz.

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