Fútbol | Copa del Mundo
David de la Hera: «Lo que hace diferentes a Fabián Ruiz y Pedro Porro es que nunca dejan de trabajar»
El fisioterapeuta pacense, hombre de confianza de ambos internacionales españoles, repasa su trayectoria, desvela cómo viven los futbolistas una cita como el Mundial y pone en valor la humildad y la fortaleza mental de dos campeones

David de la Hera, en el centro de la imagen, junto a Fabián Ruiz y Pedro Porro. / X: @hera_david
David de la Hera aún habla del Mundial con una mezcla de naturalidad y asombro. No es la primera vez que vive una experiencia de semejante magnitud, pero reconoce que cada una tiene un significado diferente. El fisioterapeuta pacense tuvo el privilegio de estar presente en la final disputada en Estados Unidos gracias a su trabajo con Fabián Ruiz y Pedro Porro, dos de los futbolistas con los que mantiene una estrecha relación profesional. Años atrás ya había vivido la final de Catar junto a Rodrigo de Paul, pero asegura que ambas experiencias son incomparables.
«Pensé que aquello era algo único, pero la vida me ha sorprendido pudiendo vivir otra final en la que jugaba mi país y, además, con dos jugadores con los que trabajo desde hace mucho tiempo. Me considero muy afortunado por poder vivir momentos así», explica.
De Extremadura a la élite del fútbol mundial
Su presencia en la élite del fútbol internacional no es fruto de la casualidad. El camino comenzó hace más de dos décadas en Extremadura. Tras una etapa como futbolista, decidió orientar su carrera hacia la fisioterapia y dio sus primeros pasos en el Sporting Villanueva. Después llegaron Cerro de Reyes, Badajoz y Mérida antes de dar el salto al fútbol italiano como jefe de fisioterapia del Udinese. Aquella experiencia cambiaría por completo su trayectoria.
Fue precisamente en el conjunto italiano donde estrechó la relación con Rodrigo de Paul. El argentino quiso seguir contando con él cuando abandonó el club, una confianza que abrió la puerta a trabajar de forma individual con futbolistas de primer nivel. Más tarde llegarían Javi Galán, Darwin Machís, Pedro Porro y, en 2023, Fabián Ruiz. «Cuando empiezas a trabajar con un jugador nunca sabes si esa relación va a durar. Lo que hace que continúe es el 'feeling'. Si consigues ayudarle en momentos complicados se genera un vínculo de confianza muy fuerte y, con el tiempo, la relación prácticamente pasa a ser familiar», explica.
Ese vínculo va mucho más allá del tratamiento físico. En un deporte donde el rendimiento se mide al detalle, la confianza acaba siendo un elemento tan importante como el conocimiento. Los futbolistas buscan profesionales que sepan interpretar sus necesidades, pero también personas con las que sentirse cómodos en un entorno de máxima exigencia.
La normalidad como clave
Desde fuera puede parecer que una final de un Mundial altera por completo la rutina de cualquier deportista. Sin embargo, la realidad que describe de la Hera es bien distinta. La normalidad forma parte del método. Mantener las costumbres diarias es una herramienta para combatir la presión.
«Fabián, antes de jugar la final de la Champions, se echó la siesta como cualquier otro día. En un Mundial sucede exactamente igual. Mantienen las mismas rutinas porque eso les ayuda a controlar los nervios. Incluso las conversaciones apenas giran alrededor del fútbol. Se centran en aquello que pueden controlar y eso reduce muchísimo la presión», relata.
Humildad por encima del talento
Si tuviera que resumir qué diferencia a Fabián Ruiz y Pedro Porro del resto, no hablaría en primer lugar de su talento. Para el fisioterapeuta pacense, la principal virtud de ambos está lejos de los focos. «Por encima de todo, destacaría su humildad. Son personas muy cercanas, empáticas y pendientes de la gente que tienen alrededor. Deportivamente tienen una mentalidad espectacular. Pedro trabaja para que las cosas sucedan y Fabián, pese a haber ganado la Champions y el Mundial, ya está pensando en preparar la próxima temporada. Esa ambición constante es lo que marca la diferencia».
Aunque guarda decenas de recuerdos imborrables del campeonato, reconoce que muchos de ellos deberán quedarse para siempre en la intimidad. Sí destaca, sin embargo, una decisión que considera fundamental para el éxito del grupo: la apuesta de la Real Federación Española de Fútbol por permitir que los jugadores estuvieran acompañados por sus familias y amigos.
«En los días difíciles se agradece muchísimo tener a tu gente al lado», afirma. Por eso, más allá de los partidos, se queda con las horas compartidas tras las eliminatorias, especialmente después del gol de Fabián en cuartos ante Bélgica y del tanto de Pedro Porro en semifinales contra Francia.
Mientras millones de aficionados disfrutaban del Mundial desde casa, David de la Hera lo hizo junto a dos campeones. Un camino que comenzó hace más de veinte años en los modestos campos extremeños y que hoy le permite formar parte del día a día de algunos de los mejores futbolistas del panorama internacional.
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