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Opinión

Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica

Otro verano de jolgorio financiero

Entre las endémicas incertidumbres geopolíticas a nivel internacional y las esperanzas infinitas puestas por muchos inversores sobre los efectos de la IA, los mercados siguen celebrando su fiesta

07/07/2026 Paneles informativos en el Palacio de la Bolsa de Madrid, a 7 de julio de 2026, en Madrid (España). El Ibex 35 cotizaba con un avance del 0,24% en la media sesión de este martes, hasta situarse en los 19.730,70 puntos, en un contexto marcado por el alza de los precios del crudo ante nuevas incertidumbres en torno al conflicto en Oriente Próximo. Finalmente, desciende y cierra la jornada por debajo de los 19.700 puntos. ECONOMIA Ricardo Rubio - Europa Press

07/07/2026 Paneles informativos en el Palacio de la Bolsa de Madrid, a 7 de julio de 2026, en Madrid (España). El Ibex 35 cotizaba con un avance del 0,24% en la media sesión de este martes, hasta situarse en los 19.730,70 puntos, en un contexto marcado por el alza de los precios del crudo ante nuevas incertidumbres en torno al conflicto en Oriente Próximo. Finalmente, desciende y cierra la jornada por debajo de los 19.700 puntos. ECONOMIA Ricardo Rubio - Europa Press / Ricardo Rubio - Europa Press / Europa Press

Un verano más y el jolgorio y la exuberancia vuelven a definir el momento financiero. Parece que fue hace mil años, pero fue tan solo hace cinco, cuando España se encontraba en otro periodo de extrema gravedad de la pandemia, con los casos repuntando a 252 por cada 100.000 habitantes. A pesar de que las primeras vacunaciones habían empezado en diciembre de 2020, seguía sin verse aún definida la luz al final del túnel. Por entonces, el Ibex 35 no levantaba cabeza, con 8.700 puntos.

Pasaron casi dos años hasta que, en mayo de 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio por cerrada la pandemia. Para entonces, Rusia (24 de febrero de 2022) ya había invadido Ucrania y el mundo se adentró en un nuevo y peligroso terreno. Nuevos riesgos políticos e inflacionarios, que obligaron a la actuación inmediata de los bancos centrales. Y, sin visos de que la tragedia en Europa del Este se acabe, una nueva crisis y más dolor en Oriente Medio y Próximo. Renovadas inquietudes económicas alrededor de los efectos sobre el precio de las fuentes de energía y las materias primas.

Los bancos centrales, garantes de la estabilidad de los precios, siguen manejando con cautela los tipos de interés. Mientras tanto, los gobiernos ajustan sus políticas fiscales, alertados ante un excesivo endeudamiento público, producto de las necesidades de inversión que las circunstancias han ido obligando a afrontar. La Unión Europea ha pasado en cinco años de centrar todos los esfuerzos en la inversión en salud pública y en desarrollar los fondos Next Generation a incentivar la inversión en defensa y seguridad porque, tal como se ha repetido mil veces, todo negocio es susceptible de ser dual: desde fabricar botas para uso civil y militar hasta las redes callejeras fabricadas en Alicante que guardan a los ucranianos de los ataques con drones.

Si a eso sumamos todas las amenazas que se ciernen sobre el escenario geopolítico, la guerra arancelaria, el avance de los partidos de extrema derecha en Europa (incluyendo el Reino Unido), las veleidades diarias de Donald Trump y el control paulatino que China está llevando a cabo gracias a sus inversiones en medio mundo, como para no preocuparse.

Y... sin embargo, aquellos que apostaban por una estanflación en el mundo occidental en 2025 han vuelto a errar. La subida de precios ha sido menor de lo que se conjeturaba y las economías, empezando por la española, han resistido.

En estos últimos cinco años, el Ibex 35 se ha revalorizado el 123%. Por comparar: el S&P 500 lo ha hecho el 71%; el Dow Jones, el 50%; el Nasdaq Composite, el 75%, y el Eurostoxx, el 53%. Invertir en los principales valores de la bolsa española, fundamentalmente financieros, energéticos y de la construcción, ha sido un negocio de altísima rentabilidad. El Santander, que trimestre a trimestre presenta nuevos récords históricos de beneficio, ha superado a Inditex como empresa española más valorada. El banco presidido por Ana Botín, con 177.000 millones de euros de capitalización, es el mayor valorado de la zona euro. Inditex (173.000 millones), Iberdrola (144.000), BBVA (129.000) y Caixabank (91.000) ocupan los cinco primeros lugares de la lista. Entre ellos representan casi el 60% del valor total del Ibex 35, que ya suma 1,2 billones. Un detalle: ninguna de estas cinco empresas tiene su sede fiscal en Madrid.

Los valores suben porque los inversores confían en sus expectativas de crecimiento. Los valores de hoy descuentan los beneficios de mañana. El cambio de viento surgirá si los resultados futuros esperados son peores de lo que actualmente se vaticina.

Este optimismo financiero, tan ajeno a las podredumbres de la política española y a la falta de consensos básicos para mejorarla, tiene otras raíces. El optimismo que se ha generado en una gran parte de los inversores se debe a las expectativas de crecimiento sin parangón que puede generar la inteligencia artificial (IA), de la que la gran mayoría del mundo corporativo puede sentirse beneficiada. El nivel de liquidez , agregado a la capacidad de endeudarse para financiar proyectos, tampoco tiene comparación histórica. Cuál es el nivel de salud de esta deuda y cómo puede afectar un choque inesperado a las telas de araña generadas por la ingeniería financiera actual es una caja que aún no se ha querido abrir lo suficiente.

Existen riesgos latentes a nivel internacional, pero mientras la orquesta siga tocando, ¿quién será el cenizo que se atreva a estimar riesgos nuevos? El mundo, según el último World Economic Outlook presentado este mes por el FMI, crecerá el 3% en 2025 y el 3,4% en 2027. Todo está, aparentemente, bajo control. La India, el país más poblado de la tierra, es ya la nueva locomotora. El pronóstico del crecimiento de su PIB es del 7,7%. Nada mejor que desear un feliz verano y un mejor descanso desde ‘activos’. Volveremos el último fin de semana de agosto.

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