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Terremoto en el lujo

Ciao, Dario Vitale: el diseñador sale por sorpresa de Versace a los nueve meses de su fichaje y tras lanzar solo una colección

El adiós del creador napolitano se produce tan solo dos días después de la compra por parte de Prada de la casa de la Medusa

Dario Vitale, el nuevo director creativo de Versace.

Dario Vitale, el nuevo director creativo de Versace. / INSTAGRAM / VERSACE

Laura Estirado

Barcelona

Después de unos meses de tranquilidad, un nuevo terremoto sacude el mundo de la moda. La casa de alta costura italiana Versace ha anunciado para sorpresa de todos la salida de su director artístico Dario Vitale, quien llegó procedente de Miu Miu en abril de 2025 para suceder a Donatella Versace.

La casa fundada por Gianni Versace, que acaba de ser adquirida por su rival milanés Prada, y Dario Vitale "acordaron de mutuo acuerdo separarse a partir del 12 de diciembre de 2025", reza el comunicado de Versace. El anuncio se ha producido tan solo dos días después de que el grupo Prada concluyera la adquisición de Versace, su competidor.

Según ha adelantado 'WWD', el diseñador no ha pasado por las oficinas de Milán en los últimos días, a pesar de que hasta hace poco solía acudir al estudio asiduamente.

El anuncio del sustituto de Vitale llegará "a su debido tiempo", asegura Versace.

La relación entre Dario Vitale y Versace ha durado apenas como un embarazo. Su nombramiento en abril de 2025 -como primer director creativo ajeno a la familia desde la creación de la casa italiana- generó expectativas y simbolizó un intento de renovación profunda tras la era Donatella. Sin embargo, su marcha a finales de año confirma que el futuro de la firma transcurrirá por caminos muy distintos a los que se habían imaginado.

Un relevo visto y no visto

Vitale llegó a Versace con un perfil que combinaba solvencia técnica y sensibilidad contemporánea: formación en sastrería, paso por casas de lujo y un discurso centrado en actualizar la sensualidad característica de la marca sin renunciar a su carga simbólica.

A sus 42 años, Vitale es uno de los creadores italianos con más proyección y uno de los más influyentes del momento. Su primer trabajo fue con el dúo explosivo de Dsquared2. Tras un año, cambió a la casa de Bottega Veneta, coincidiendo con la época de Tomas Maier. A partir de 2010, se incorporó a Miu Miu (la casa pequeña de Prada), donde fue ascendiendo hasta convertirse en director de diseño de 'prêt-à-porter' y jefe de imagen. Su contribución en el éxito de esta firma fue crucial.

Ya en Versace, su debut con la colección primavera-verano 2026 fue bien recibida, aunque algunos analistas la calificaron de "contenida" para una casa acostumbrada al exceso.

Lo que entonces no se sabía es que, en paralelo, se estaba gestando una operación corporativa que lo cambiaría todo. En abril de 2025, se anunció la compra de Versace por parte de Prada Group, un movimiento de enorme impacto en el mapa del lujo italiano.

Prada: nuevo dueño, nuevas prioridades

Fuentes del sector señalan que la adquisición fue decisiva para acelerar el final de la etapa Vitale. La operación dejó al descubierto divergencias sobre la dirección que debía tomar la marca, especialmente en un momento en que Prada Group busca reforzar su posición global con una estrategia coherente entre sus casas.

Según voces internas, la visión de Vitale -centrada en una modernización estética desde dentro- no terminaría de encajar con los planes del nuevo propietario, más orientados a una redefinición estructural que incluya marketing, posicionamiento y narrativa de marca. La salida del diseñador se acaba de anunciar pocos días después de completarse la compra (una operación anunciada en abril por un valor de empresa de 1.250 millones de euros). Oficialmente, ambas partes hablan de un acuerdo de desvinculación "por mutuo consentimiento".

Vacío creativo: y ahora, ¿qué?

Con la marcha del diseñador, Versace queda temporalmente bajo la dirección del equipo interno de diseño, que reportará directamente al CEO. Es un escenario poco habitual para una casa del tamaño y la notoriedad de Versace, pero que Prada Group ya ha utilizado en otros procesos de transición.

En el sector se interpreta este movimiento como un alto en el camino: un tiempo para reorganizar, observar la reacción del mercado y, sobre todo, elegir un perfil creativo capaz de integrar la identidad barroca y exuberante de Versace con la lógica estratégica del grupo que la controla ahora.

Con la industria del lujo en plena reorganización -fusiones, compras y relevos constantes-, la salida de Vitale refleja una dinámica cada vez más habitual: las decisiones creativas ya no pertenecen solo al ámbito estético, sino que responden a estrategias de alta precisión económica.

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