Estimaciones al inicio de campaña

La cosecha extremeña de cereales recupera la normalidad tras dos años de desplome

Las cooperativas prevén 1,2 millones de toneladas en la región

El año pasado apenas fueron 393.770 a causa de la sequía

Una cosechadora recorre un campo de cereal.

Una cosechadora recorre un campo de cereal. / Efe

Después de una mala cosecha de cereales en 2022 y de que la de 2023 fuese nefasta, este año la campaña volverá a unos estándares de producción normales en Extremadura. Y lo hará además con unos rendimientos medios que superarán de forma holgada a los nacionales para todas las variedades. Es a lo que apuntan las estimaciones que los servicios técnicos de Cooperativas Agro-Alimentarias de España han efectuado al inicio de la recogida. 

A nivel nacional también será una buena cosecha, con unos 20 millones de toneladas de cereales (casi el doble que en 2023), gracias fundamentalmente a una elevada productividad, ya que la superficie de estos cultivos ha retrocedido en cerca de medio millón de hectáreas respecto a la media contabilizada desde 2018. Todavía hubiera podido ser un poco mejor si no fuese porque, se aclara desde las cooperativas, las escasas precipitaciones de abril y mayo han impedido «alcanzar unos rendimientos similares a los del año 2020 (en Extremadura sí quedan ligeramente por encima)».

En cuanto a las temperaturas, hasta el momento se han comportado «de forma adecuada para el ciclo del cereal», evitando que las plantas sufran estrés hídrico y favoreciendo una correcta formación de los granos.

Producción en Extremadura

La previsión es que este año se sobrepasen ligeramente los 1,2 millones de toneladas de cereales en la región (tanto de invierno como maíz), lo que multiplicará por tres la cosecha obtenida el año pasado, que se hundió a causa de la sequía hasta las 393.770. También mejorará ampliamente el balance de 2022 (760.402), moviéndose en niveles muy parecidos a 2021 (1.171.889), y 2020 (1.363.666). Las lluvias que han caído en abundancia en estos meses en el campo extremeño han beneficiado extraordinariamente a estos cultivos y mejorado sus rendimientos. Eso a pesar de que, como explicaba en abril a este diario José Miguel Coleto, catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Extremadura (UEx), muchos agricultores han empleado poco abono, dado su alto precio y ante la posibilidad de que hubiese otro mal año de precipitaciones que mermasen de nuevo la cosecha.

Si la media de todas las zonas productoras españolas arroja un rendimiento medio esperado en 2024 de 3,69 toneladas por hectárea, que las cooperativas califican de «magnífico», en Extremadura se situará en 5,1 toneladas por hectárea, el mejor de los últimos cinco años (en 2023 fue de 1,54 toneladas). Solo aparece por delante en este capítulo el País Vasco (5,85 toneladas), pero con menos de una quinta parte de producción que la extremeña. En Castilla y León, región cerealista por excelencia, será de 4,29, mientras que en las dos que le siguen, Castilla-La Mancha y Aragón, se quedarán en 2,68 y 3,61, respectivamente.

Por variedades, de trigo blando se prevén recoger 289.050 toneladas en Extremadura, por 20.280 del duro. De cebada se esperan 202.540 toneladas; de avena 137.200; de triticale 71.750; y de maíz 481.200.