Arqueología

Esther Rodríguez tras el hallazgo de escritura en el Turuñuelo: "Ha sido una gran sorpresa incluso para nosotros"

La investigadora del CSIC y codirectora de las excavaciones arqueológicas en Casas del Turuñuelo desgrana qué supone este nuevo hallazgo en el yacimiento tartésico de Guareña, mientra estudian al detalle la tablilla de pizarra insólita. "Ojalá y este sea solo el primero de muchos hallazgos que están relacionados con la escritura"

La investigadora del CSIC y codirectora de la exvacaciones en Casas del Turuluelo, Esther Rodríguez, el pasado jueves en rueda de prensa.

La investigadora del CSIC y codirectora de la exvacaciones en Casas del Turuluelo, Esther Rodríguez, el pasado jueves en rueda de prensa. / Carlos Gil

La última joya que han sacado a la luz los investigadores que trabajan en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), sigue arrojando sorpresas incluso una vez terminada la campaña de excavaciones. Se trata de una tablilla de pizarra de unos 20 centímetros grabada por sus dos caras con escenas de guerreros y que ahora desvela un nuevo secreto: un abecedario tartésico.

La codirectora de las excavaciones, Esther Rodríguez, aseguraba el pasado jueves en la presentación oficial de los nuevos hallazgos, que esa tablilla era un tesoro porque permitiría conocer mucha información sobre la civilización prerromana asentada en el suroeste de la Península Ibérica hasta el siglo V antes de Cristo, pero no esperaba tanta como apunta. "Es una pieza tan única que incluso creo que aporta más información que los propios rostros hallados el año pasado", aseguraba la investigadora del CSIC hace unos días. Y aunque aún falta mucho análisis detallado, Rodríguez no se equivocaba.

Tras darse a conocer el hallazgo y difundirse la imagen de la tablilla, llegó una llamada sorpresa a la que están muy agradecidos. Era Joan Ferrer i Jané, un investigador perteneciente al Laboratorio de investigación y tratamiento de textos epigráficos, romanos y antiguos (Grupo Littera) de la Universidad de Barcelona, que más allá de los guerreros vislumbró en la pieza del Turuñuelo un signo paleohispánico que no se puede confundir con ningún otro, asegura.Y desde el Instituto de Arqueología de Mérida le hicieron llegar fotografías parciales y más detalladas de la tablilla con las que corroboraba sus sospechas: la pieza contiene un abecedario que contaría con 21 signos escritos en el sentido de izquierda a derecha siguiendo el borde exterior de la placa y que, según las primeras interpretaciones de los expertos, se trataría del tercer abecedario palohispánico meridional del que hay constancia y sobre el que explica más detalles la investigadora Esther Rodríguez.

-¿Qué significa paleohispánico?

-Que es justamente anterior a las escrituras ya hispánicas donde se escribe en latín y otras lenguas. Digamos que esta escritura paleohispánica, al igual que pasa con el ibérico, son escrituras que todavía no sabemos traducir, que no sabemos realmente lo que nos dicen. En el mundo ibérico, donde hay más ejemplos, sí se han conseguido identificar nombres de personajes o de ciudades, pero es verdad que son escasos los ejemplos de epigrafía y, en el caso concreto de la escritura tartésica o del suroeste, hay muchos ejemplos pero sin todavía poder afinar exactamente qué es lo que están transmitiendo.

-¿Esperaba ese nuevo hallazgo en la tablilla?

-No, ha sido una gran sorpresa incluso para nosotros. Fue una suerte que el investigador Joan Ferrer nos contactara, porque la verdad es que desde el hallazgo hasta su presentación prácticamente no habíamos tenido tiempo de estudiar al detalle la tablilla. De hecho, todavía no hemos tenido tiempo ni siquiera de terminar de estudiarla porque prácticamente con el trabajo de campo y que la tablilla había parecido un par de semanas atrás, pues tampoco habíamos tenido mucho tiempo. Agradeceremos eternamente que Joan nos alertase y, sobre todo, que se pusiera a nuestra disposición para poder estudiar la pieza.

-¿Los guerreros sí se podían ver a simple vista?

-Los guerreros más o menos se veían bastante bien, lo que pasa es que se necesita ir cambiando la luz rasante para ver algunos trazos mejor, porque como tienen diferente profundidad digamos que unos resaltan por encima de otros. Los guerreros es lo que mejor se intuye a simple vista de la pieza.

-¿Identificaron algunos motivos más?

-Habíamos conseguido individualizar algunos motivos, como estos tres personajes (los guerreros) y varios motivos geométricos que tiene en el entorno, al igual que la otra cara, que también hay otro guerrero y varios ensayos de caras, de dibujos de rostros, y muchos motivos geométricos que se van entrelazando entre sí. Pero la tablilla necesita de un estudio microscópico, al detalle, de cada uno de los trazos para saber exactamente qué conforman. Va a requerir muchas semanas de estudio. No es algo que se pueda hacer viendo la tablilla a simple vista, hace falta mucho trabajo de fondo.

-No es la primera vez que se habla de la escritura en el Tarteso ¿no?

-De escritura existen varios epígrafes y sobre todo estelas que tienen restos de escritura con la que esta tablilla guarda paralelos. Son los mismos signos, lo único que no sabemos qué significan. Realmente ahora se trata del tercer abecedario que se documenta de escritura paleohispánica en el suroeste de la Península Ibérica.

-¿Qué supone para el Turuñuelo? Hay quien habla de que incluso podría tratarse de otra civilización...

-Nos abre las puertas a la existencia de escritura en el yacimiento. Saber que esa escritura se está empleando abre la puerta a que aparezcan otros ejemplos similares o tablillas con otra escritura que no sea en este caso el abecedario, pero vamos, su origen está bastante claro. Comparte además elementos con otros ejemplos, como en el yacimiento de Espanca (en Castro Verde, Portugal), y vincula todo ese mundo tartésico, lo que único es que hay que especificar. Se sabe que es una lengua que deriva del mundo fenicio, pero también se sabe que evoluciona en diferentes regiones, como serían los dialectos, en este caso sería lo más similar como del latín luego surgió el castellano y otras lenguas. Entonces más o menos esto ocurre con este abecedario y es de gran importancia porque ahora se podrá estudiar la pieza por completo incluyendo el abecedario, estudiar los guerreros que aparecen en ellas representados y todos los elementos con los que están ataviados. Luego creo que también una de las mayores sorpresas o de mayor relevancia es el hecho de que se trata de una pieza que está en contexto, que sabemos que data del siglo V antes de Cristo y bueno, pues ahora a partir de ahí hay que estudiarla.

-¿Puede haber alguna vinculación entre esos signos y los dibujos de los guerreros?

-En la tablilla se mezclan muchos elementos de algún aprendiz o artesano que probablemente está ensayando y practicando en la tablilla. Hay muchos elementos dentro de los propios guerreros que los vinculamos con el mundo griego o, incluso, con el mundo ibérico de la alta Andalucía. Habrá ahora que desentrañar toda esa mezcla cultural que hay dentro de la tablilla y sobre todo entender las relaciones de lo que está representando- Uno de los guerreros, por ejemplo, su fisionomía, en este caso sus brazos y sus manos, están realizados a la manera etrusca, o sea, tiene sus paralelos más cercanos en Etruria donde hay pinturas, incluso los marfiles del Turuñuelo en los que se representa así, entonces perfectamente este artesano podría estar copiando modelos que ha visto en pintura o en marfiles que están llegando del Mediterráneo. Una de las cosas más interesantes es esa confluencia cultural que se aglutina dentro de esta tablilla.

-¿Cambia algo este nuevo descubrimiento?

-Cambia mucho. La escritura era uno de los objetivos que nosotros perseguimos en Casa del Turuñuelo. Teníamos mucho interés porque sabíamos que en esta cronología ya se escribe y que contaban con este abecedario, pero el tener ya una prueba en el yacimiento, y dentro de un contexto arqueológico, le da un poco más de valor a esta pieza.

-¿Genera más expectativas para las próximas campañas de excavaciones?

-Claro. Ojalá y este sea solo el primero de muchos hallazgos que están relacionados con la escritura. Nosotros siempre hemos aludido a la posible existencia de un archivo o algún tipo de espacio que albergara textos, que guardaran relación quizá con el comercio, con las relaciones que el Turuñuelo tiene con otros enclaves tanto de la Península Ibérica como del Mediterráneo, tenemos todo ese material de exportación y por qué no una especie de contabilidad que permita controlar esas transacciones. A lo mejor es soñar muy alto, pero ya tenemos la primera pieza del puzle.

-Las sorpresas en el Turuñuelo aparecen incluso ya sin excavar...

-Esto ha sido una suerte. Estaremos eternamente agradecidos a Joan Ferrer por habernos alertado y por ayudarnos ahora a estudiar la pieza. Él es el mayor especialista en escritura paleohispánica y ahora empieza el proceso de estudiarlo y entender muy bien cada uno de los símbolos, la letra a la que correspondería, y cuáles son los particularismos que tiene o lo que la diferencia de los otros ejemplos que ya se conocen para saber si estamos ante un abecedario más del territorio, más local, o realmente comparte muchos más elementos con los otros ejemplos que se conocen en el suroeste y podríamos hablar, pues, de que estamos ante el mismo tipo de abecedario.