Balance de la medida incluida en la reforma de la ley del aborto

Solo cinco extremeñas piden la baja por reglas dolorosas: «Las mujeres seguimos trabajando con dolor»

Un año después de la entrada en vigor de la norma, los datos están muy por debajo de lo estimado por desconocimiento, «infradiagnóstico» y discriminación

Una mujer comprando compresas en un supermercado.

Una mujer comprando compresas en un supermercado. / EL PERIÓDICO

Un año después de la entrada en vigor de las bajas laborales por una menstruación incapacitante (dismenorrea secundaria) solo se han tramitado en España 1.559, de las que solo cinco se han registrado en Extremadura, según los últimos datos facilitados a este diario por el Ministerio de Inclusión. Los datos, en concreto, hacen referencia al periodo de once meses que van desde junio de 2023 a abril de 2024 y en ese tiempo la duración media de estas bajas ha sido de 3,03 días en el conjunto nacional.

Aunque no se trate de un año completo, la medida incluida en la reforma de la ley del aborto, que se puso en marcha el 1 de junio de 2023, ha calado mucho menos de lo esperado entre las mujeres, ya que inicialmente el gobierno central estimaba en unas 60.000 las mujeres que podrían sufrir reglas dolorosas e incapacitantes. 

¿Cuáles son las razones?

Las expertas consultadas coinciden en tres factores clave: el desconocimiento de la medida que no estuvo exenta de polémica, un infradiagnóstico de esta problemática y el temor a la discriminación en los espacios de trabajo.

«Es una medida muy reciente todavía y creo que se necesita hacer mucha pedagogía al respecto», destaca María José Ladera, secretaria de Igualdad, Políticas Sociales y Salud Laboral de UGT Extremadura. Ladera recuerda que muchas mujeres desconocen que además, en este caso concreto, la Seguridad Social abona la prestación correspondiente desde el primer día de baja, a diferencia de cualquier otra incapacidad temporal por contingencia común que se empieza cobrar a partir del cuarto día de baja. 

La responsable sindical apunta también a otra cuestión que podría ser determinante y de la que ya advirtió el sindicato cuando se puso en marcha la medida, que tiene que ver con la propia formulación de la norma: «la falta de un código específico para este tipo de incapacidad para que se pueda garantizar la privacidad de la trabajadora y nadie sepa, como en cualquier otro tipo de baja, que la causa sea una regla incapacitante», explica Ladera. 

Esa supondría otra razón más que podría estar influyendo en el escaso impacto de la medida: la discriminación laboral. «Sospechamos que puede hacer casos en los que la mujer también se pueda sentir señalada en su ámbito de trabajo y no se atreva a acogerse a esta medida, precisamente también porque no queda garantizada la privacidad del motivo de su baja». 

Coincide en el análisis de los datos Lola Manzano, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO de Extremadura. «Es una forma de discriminación porque las empresas pueden conocer el motivo de las bajas de esas mujeres y podemos sentirnos discrminadas». Manzano reconoce que se preveía una cifra mayor de beneficiarias «porque somos más de diez millones de mujeres trabajando en España, pero hay que tener en cuenta que es necesario tener un diagnóstico médico y la realidad es que existe un infradiagnóstico de esta problemática. Las mujeres seguimos yendo a trabajar con dolor», subraya. Y esta es otra de las razones. 

Se necesita diagnóstico previo

Para poder solicitar esta baja, las pacientes deben estar diagnosticadas de dismenorrea secundaria, nombre científico para la menstruación incapacitante asociada a patologías como endometriosis, miomas, adenomiosis o dolencias como inflamación pélvica, pólipos endometriales, ovarios poliquísticos o dificultad en la salida de la sangre menstrual. Y esto es un obstáculo que también vislumbran desde la Asociación Estatal de Afectadas por la Endometriosis para obtener este tipo de baja médica, ya que denuncian que existe un infradiagnóstico generalizado de este tipo de patologías.

Para las responsables de ambos sindicatos, desde donde se vela por la seguridad y la salud de todos los trabajadores, es fundamental luchar por un mayor reconocimiento de esta baja laboral. «Es importante hacer sensibilización y educación sobre la salud menstrual incluso dentro de los espacios de trabajo, porque las empresas también juegan un papel fundamental», señala María José Ladera, quien aboga además por incluir esta medida en los convenios colectivos sectoriales. «Es importante incluirlo en la negociación colectiva porque aunque sea un derecho general sería una forma de hacer pedagogía», apunta la responsable del área de Igualdad de UGT. 

Para Lola Manzano, de CCOO, hay que ir más allá todavía: «La medida está incompleta porque la realidad es que las mujeres seguimos trabajando con dolor». n